Sonido & Visión

Mutek.Mx 2013 (segunda y última)

Continuamos con el recorrido por algunos de los grupos presentes en el cartel de este festival que, además de propuestas musicales, incluye simposios, instalaciones interactivas, conferencias y documentales alrededor de los múltiples vínculos entre la creatividad artística y las tecnologías digitales. Diez años y contando de una de las celebraciones estéticas más propositivas y vanguardistas en nuestro país.

Imágenes desde el espacio exterior

Amon Tobin es un músico y DJ originario de Rio de Janeiro que anda reconstruyendo sonidos desde mediados de los años noventa. Además de su intrigante discografía de LP´s, ha publicado varios EP´s, colaborado con otros artistas, compartido discos en vivo gratuitamente, realizado la música para la película húngara Taxidermia (Pálfi, 2006) y para el videojuego de Tom Clancy en su versión del 2005. Su música resulta ideal para acompañar filmes tan disímbolos como La estafa maestra (Gray, 2003), Made in America (Peralta, 2008), 21 (Luketic, 2008), Pina (Wenders, 2011) y El lugar donde todo termina (Cianfrance, 2012), por mencionar algunas de ellas.

Con un particular gusto por el jazz y blues, géneros que empezó a utilizar como base para sus intrincados sampleos y juegos informáticos que entreveran beats de medios tiempos con pasajes acelerados adornados con campanillas y retorcimientos, grabó Adventures in Foam (1996) bajo el nombre de Cujo. Ya con el nombre que lo conocemos y separándose un poco de sus inicios, grabó el ecléctico Bricolage (1997), internándose en una selva de indefinida geografía cuyo trayecto continuó con Permutation (1998) en el que igual cabía el Trip-Hop que el Drum’n’bass.

El cambio de milenio lo llevó a entregar su obra mayor: Supermodified (2000), en donde despliega estructuras más melódicas junto a otras de aparente caos intervenido artificial y maliciosamente; le siguió Out From Out Where (2002), sin perder un ápice de creatividad por lo visto no agotada en la anterior entrega. Tras un álbum en vivo, grabó Chaos Theory: SplinterCell 3 (2005), que acompañó al videojuego correspondiente, The Folley Room (2007), en el que ya incorporó sonidos generados por propia mano e ISAM (2011), continuando con la manipulación de secuencias y flexibilización de frecuencias.

Ahora viene a presentar su absorbente espectáculo visual ISAM 2.0, como para invitarnos con todo y traje de astronauta por los confines de imágenes nebulosas, partidas por cascadas luminosas que de pronto desaparecen sin dejar rastro alguno, solo para reiniciar desde la oscuridad más prometedora, al calor de una bossa nova transfigurada y disfrazada de trip-hop selvático.

Mientras tanto, el australiano Robin Fox centra su propuesta en el sonido de la luz, creando espectáculos audiovisuales que nos transportan a alguna región sideral en la que las ondas auditivas parecen convertirse en mensajes lumínicos listos para ser codificados: el láser se desdobla para conectarse con hipnóticas intervenciones sonoras que se dejan escuchar en discos como I See Stars (2001), Substation (2007), AHandful of Automation (2010), en el que uno se siente dialogando con Hal 9000 en absoluto plan heurístico, y Connected (2012), su brillante colaboración con el maestro Oren Ambarchique se destinó a musicalizar el performance de la compañía dancística Chunky Move.

Mensajes de la calle de enfrente

DJ Rashad es un músico de Chicago con el sello de origen: enclavado, aunque distinguiéndose del montón, en la estética del Juke con todo y su house acelerado, y del Footwork, su complemento bailable casi tribal que evoluciona el break, encarna precozmente una larga tradición musical de una de las ciudades más innovadoras para la creación de sonidos urbanos, como se puede apreciar en Bangs & Works Vol. 1 y 2 (2010/2011), buenas recopilaciones para adentrarse en estos círculos de baile frenético y revoluciones aceleradas sobre el asfalto.

Sus incisivas composiciones que no temen a la reiteración para que el mensaje quede claro, se fueron acuñando en la serie Juxe Trax Online Vol. 3 / Vol. 4 / Vol. 5 / Vol. 13 (2006-2007), que precedió a los álbumes Get It Shorty (2007) y Juke It From Behind (2007), cual cajas de ritmos llenas de intensidad. Con Something 2 Dance 2 (2008), el reconocimiento fue creciendo más allá de los cerrados guetos aunque sin abandonar el alma de éstos, como se advierte en 4 The Ghetto (2010), grabado junto a DJ Spinn. La saturación de beats por minuto en un proceso casi minimalista, continuó en obras como Just a Taste (2011) y EKLIFE Vol. 1 – Welcome to the Chi (2012), en las que los pies trabajan al ritmo de la conciencia identitaria.

En contraste, Barnt (Daniel Ansorge) es un DJ alemán habitante de Colonia que estudiaba un doctorado en biología, pero que fue atrapado por la necesidad de expresarse a través de sonidos y que ahora cuenta con un sello discográfico alejado de las grandes transnacionales. De acuerdo con una entrevista para el diario El País (04/06/13), declara que sus influencias van de Bach a Wolfgang Voigt y Rebolledo; gusta de combinar teclados analógicos y digitales, así como proponer texturas más cercanas al trance, como se puede advertir en los cuestionadores EP´s What Is a Number, That a Man May Know It? (2010), Is This What They Were Born For? (2012) y Ariola (2013), que terminan resultando de una inquietante elegancia.

Bailando en el subsuelo

Se presenta también Kode9 (Steve Goodman), personaje clave del dubstep que además es plurifuncional: productor, DJ, dueño de una disquera y lo que se ofrezca. En efecto, el originario de Glasgow grabó una especie de homenaje a Prince en Sine of the Dube (2004), junto a la vocalista conocida como Space Ape (Daddi Gee), con quien estableció una fructífera complicidad que se expresa en álbumes como Memories of the Future (2006) y Black Sun (2011), transitando por el tiempo y el espacio entre voraces capas de teclados fundidas con vocales de irresistible nubosidad.

En este ambiente se mueve Ikonika (Sara Abdel-Hamid), una DJ y productora que ha grabado en el sello de Kode9, al igual que actos tan fascinantes como misteriosos como Burial. Debutó con Contact, Love, Want, Have (2010) y muy pronto los clubes retomaron sus acordes, entre ataques melódicos de agradecible cercanía y estructuras más iconoclastas acaso derivadas de su nombre, más pulidas en Aerotropolis (2013) llamado a ser uno de los discos electrónicos del año, por su potencial para movernos de nuestro cómodo asiento sin que pongamos demasiada resistencia.