Sonido & Visión

Mundial 2014: potencia y sorpresa

Volvió la tendencia de evitar los empates y la mayor sorpresa del Mundial al momento fue cortesía de Costa Rica, que le gana a Italia y deja a Inglaterra sin posibilidades de calificación. Sabíamos que iba a ser un grupo muy difícil pero erramos en el motivo: en realidad resultó muy complicado por la presencia de los centroamericanos.


OTRA VEZ LA REVELACIÓN: 24 AÑOS DESPUÉS

El lemaPura vida, que aparece por todos los rincones de Costa Rica se ha insertado en los jugadores ticos: si en su país lo que sobra es, justamente y gracias a sus políticas ecológicas, vida en sus diversas formas, la selección ha logrado trasladar la esenciadel mensaje al terreno de juego. Desde una humildad trabajada en grupo y una capacidad para jugar ante los rivales de gran cartel mirándolos de frente, estos representantes de CONCACAF se han convertido en la revelación del torneo, comparando lo esperado con lo obtenido hasta el momento.

Los italianos volvieron a acusar sus históricas dificultades para poder anotar, sobre todo cuando se ponen abajo en el marcador. Nada más difícil que enfrentar a un equipo crecido y con la confianza puesta en las nubes, con nada que perder y con la oportunidad a la mano para escribir su mejor historia en los mundiales, sobre todo después de aquella participación, justamente, en Italia 90. Y con el gol a favor, resistieron como si fueran un espejo donde sus contrincantes se reflejaban para atestiguar que la historia también se puede modificar y al mismo tiempo repetir.

Miguel Gómez dirigió Italia 90 (2014), filme en el que recupera la preparación, los sacrificios y las dificultades inherentes de los jugadores –incluso de quienes quedaron fuera de la lista- para poder vivir la fantástica experiencia de la selección costarricense en el certamen de aquel año, en el que los hombres dirigidos por Bora Milutinovic rozaron la épica, sobre todo por el inesperado logro de vencer a Escocia y Suecia, calificando a la siguiente ronda.

Realizada por Luigi Filippo D’Amico, L’arbitro(Italia, 1974) plantea la disyuntiva de un silbante cuando se enfrenta a la fama con todo y las tentaciones femeninas; de igual nombre, L’arbitro (Italia, 2013) es un filme coescrito y dirigido por Paolo Zucca con tintes de comedia negra y referencias múltiples; en un pueblo inundado por el fútbol, los avatares de dos equipos antagónicos y un ambicioso réferi.


REVOLUCIÓN FRANCESA

Un equipo rígidamente estructurado como el suizo puede competir con quien sea, siempre y cuando no sucedan anomalías demasiado notorias. Pero el fútbol está hecho de ellas, como por ejemplo, que una selección potente recordando su pasado–no el de hace 4 años-, de pronto se conectade manera implacable y, aprovechando un tiro de esquina y un error de la defensa, anotados tantos en un minuto, mostrando una contundencia a prueba de dominio ajeno. Si la neutralidad puede funcionar en las relaciones internacionales, en este deporte  difícilmente te va a permitir dar una sorpresa.

Ante una loable reacción de sus rivales, los franceses deciden anotar el tercero como para trastocar el espíritu de reacción que, vale decirlo, los suizos mantuvieron todo el partido a pesar de las adversidades y la goleada lapidaria que se fue catapultando desde el pico más alto de los Alpes, matizada por un par de anotaciones suizas,convirtiéndose en expresión de dignidad en estado puro. Los franceses se subieron al MontBlanc y desde ahí se apuntan como el primer serio candidato para el título.

Dirigida por Oliver Dahan, Un gran equipo (Les seigneurs, Francia, 2012) transita en tono relajado con la conocida premisa del equipo integrado por un hombre que lo ha perdido todo y conformado por jugadores de los que no se espera mayor cosa, participando por una buena causa.Antes de hacerse famoso, Jean-Jacques Annaud filmó la comedrama El cabezazo (Coup de tête, Francia, 1979), en la que un jugador expulsado de un equipo por pelearse con la estrella, planea una venganza.

Por su parte, en La copa (Norbu, 1999), se revisa la penetración que puede tener un mundial de fútbol, en este caso el de Francia 1998, incluso en un monasterio budista que recibe a dos refugiados tibetanos, quienes encienden el interés de los aprendices en plena concentración espiritual. Una curiosidad: sin ser película futbolera, El matrimonio de María Braun (1979) del genial realizador alemán Fassbinder, termina con la motivadora narración radiofónica de la final del Mundial de 1954 jugado en Suiza, mientras la protagonista ve cerca el final de su calvario.


JUSTO EN EL ECUADOR

Los dos equipos americanos que perdieron en su debut, se enfrentaron en un partido que podía resultar definitivo, sobre todo para los ecuatorianos que cierran con Francia. Duelo parejo y disputado en el que los catrachos manifestaron una mejoría en relación con su anterior encuentro, al grado de ponerse adelante en el marcador, gusto que duró demasiado poco dado el pronto empate de los ecuatorianos vía el campeón goleador del torneo mexicano, quien como para confirmar su sentido del gol, anotó el segundo en sólido remate de cabeza.

Ecuador gana el partido por contar con una mayor capacidad individual, precisamente la que resalta en esta clase de encuentros nivelados. Pero los hondureños mantuvieron intenciones y motivaciones para buscar el empate y encarar la última fecha de la ronda con un poco más de esperanza: de cualquier manera, su misión es ganarle a Suiza y esperar que Francia haga lo propio con Ecuador, para después hacer cuentas con la diferencia de goleo.


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