Sonido & Visión

Mundial 2014: el peso de la camiseta

En los otros dos partidos de cuartos de final se mantiene la tendencia que determina el desenlace: la camiseta pesa. Duelos que enfrentaban a europeos y americanos con un triunfo por continente, según lo que se podía esperar si se revisa la historia no reciente –de este mundial- sino desde que se construyeron las mitologías futboleras. Otras dos selecciones que le aportaron brillo al certamen han quedado fuera, al tiempo que permanecen las que saben jugar estas instancias, más allá del momento que atraviesan.

ÁNGEL EXTERMINADO

Un equipo joven que trata bien la pelota, con jugadores talentosos de media cancha para adelante que saben qué hacer en ofensiva y con defensas sólidos de quirúrgicas intervenciones, bien cobijados por un portero que en unos años podrá ser el mejor del mundo, por lo pronto campeón de la liga española. Se enfrentan a una selección de prosapia que ha ido avanzando sin desplegar ungran funcionamiento colectivo, dependiendo de alguna ocurrencia cortesía de sus brillantísimas individualidades.

Pero muy pronto, uno de esos delanteros pamperos de renombre, que no se había mostrado hasta ahora, les anota un gol que rompe el esquema planteado: los belgas se vieron sorprendidos y tardaron demasiado en comprender de qué se trataba estar en los cuartos de final. Puede haber varios supuestos hipotéticos: la falta de experiencia, el calor y la humedad, el miedo escénico, demasiado respeto, mal entendido, por el rival… el caso es que los europeos terminaron brindando su partido más flojo del torneo, quizá más por lo que ellos acusaron que por lo que hicieron los argentinos, quienes siguen navegando aferrados al drama y a la camiseta, sobreviviendo alinexistente desempeño grupal.

Con lances en solitario, Argentina tuvo solo dos claras opciones de gol: Pipita reventó el travesaño con la confianza de quien ya tiene un gol en su contabilidad, y Messi se fue en solitario para lanzar undisparo bien detenido por Courtois, quien parece conocer bien a la pulga cuando se enfila al área. Los belgas generaron algunas llegadasque se quedaron cortas de acuerdo a los estándares que la situación exigía: ante la ineficacia sudamericana, los belgas parecían contagiarse en lugar de sublimarse y aprovechar las circunstancias.

Mientras tanto, el árbitro seguía la tradición mundialista y dejaba las tarjetas en el vestidor, al tiempo que Argentina perdía a su ángel de la guarda: parece que el gran Di María está fuera del certamen. Y más allá de aficiones, resulta una pena que este tipo de jugadores ya no sigan en el campo porque son los que engrandecen este juego y lo llevan a terrenos estéticos que trascienden la destreza física o la mera habilidad con los pies: se trata de prestidigitadores capaces de sorprendernos porque hacen realidad lo que a nosotros ni siquiera se nos había ocurrido en la cabeza.

LA NARANJA ES PURA VIDA

Para confirmar la paridad de fuerzas con desenlace previsible que ha predominado en estas fases mundialistas, el encuentro entre Costa Rica y Holanda mantuvo la emoción a pesar de la falta de gol o quizá gracias a ello. Los costarricenses empujaron el partido frente a Holanda hasta la instancia de penales, si bien fueron dominados la mayor parte del juego, con todo y algunas oportunidades desperdiciadas. Ahí los centroamericanos confiaban en su arquero y su buen tino pero no contaban con el as bajo la manga del técnico Van Gaal: hacer un cambio de portero justo antes de empezar la tanda de tiros desde el manchón, estrategia que resultó,a la postre, definitiva.

No obstante, los ticos lograron tejer algunas jugadas esporádicas de hermosa manufactura que mantuvieron la esperanza de la sorpresa. Por su parte, los lejanos herederos de la naranja mecánica dieron uno de sus mejores partidos en el certamen, sobre todo por la responsabilidad asumida: tener el balón, ir al frente y generar amenaza contra el arco bien custodiado por el arquero sensación del torneo, que ya es mucho decir porque ha sido un certamen en el que los porteros se han convertido en los héroes conocidos.

Costa Rica pudo con los campeones del mundo pero no con el eterno subcampeón (el Cruz Azul de los mundiales), con un Sneijder soltando bombazos para dinamitar los postes, Kuyt recorriendo todos los ángulos del área y la presencia siempre amenazante de Robben y Van Persie. Mayor mérito implica que nuestros vecinos de confederación hayan aguantado metralla y, por si no fuera suficiente, se zafaran la etiqueta de víctima propiciatoria poniéndole drama al final del alargue, cuando el partido parecía resistirse a definirse en los penales.

FUTBOLITO

Todavía les doy pelea a mis hijos en el campo de juego real. En el mundo virtual(ya sé que también es real) me apalean que da gusto, pero cuando jugamos Subbuteo recupero un poco de la dignidad perdida. Para uno que creció con lógica analógica y futbolitos físicos, ya sea el clásico u otros que vinieron después, inlcuyendo el mencionado, intentar armar una jugada a partir de manipular un control que mueve imágenes en la pantalla, acaba por ser más difícil que ganarle a Holanda o dominar a los alemanes, que esperemos logren argentinos y brasileños respectivamente.

En este sentido, una película que reconcilia generaciones futboleras, lo comprobé con mi tribu, es Metegol (Argentina-España, 2013), dirigida por Juan José Campanella, realizador de la intensa El secreto de sus ojos (Argentina-España, 2009), filme que ganó el Oscar a mejor película extranjera y que por cierto incluye una notable secuencia en las gradas de un estadio de fútbol, mientras se desarrolla un partido de ánimos desbocados, como suele suceder en el mundo de los clubes argentinos.

Con una estética animada que busca triangulaciones inesperadas tanto de la cámara como de los protagonistas, esta historia retoma el juego como parte de la vida de los pueblos, en contraste con la forma en la que se ha industrializado este deporte con promotores siniestros, futbolistas medio divas y mercantilización alejada de la esencia del fútbol. Porque más allá de los reflectores, sabemos que para los niños sigue siendo el momento de mayor emoción cuando logran evitar o anotar un gol al filo de la banqueta, en el patio del vecino, en el baldío de la colonia o en el terreno cercano a la ranchería.

En esta línea de magia y redención, se puede inscribir la cinta escrita y dirigida por Gil Mehmert titulada Desde las profundidades del espacio (Alemania, 2004), cuya narrativa está contada por un anciano en su lecho de muerte que rememora su afición por el futbolito, siguiendo la forma en la que una figura de hierro cobra vida, después de un trance amoroso de su dueño, para convertirse en un jugador de excepción durante los años setenta.

 

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