Sonido & Visión

Mundial 2014: fin de la segunda ronda

La frase célebre de Don Fernando Marcos sigue teniendo dramática aplicación, como bien se pudo advertir en la jornada de hoy. Otro par de equipos europeos se complican la vida, mientras que la selección africana de la que menos se esperaba, responde con creces, contagiada del ambiente sorpresivo que ha privado en esta fase. Al final de la segunda ronda, hay eliminaciones que parecen demasiado prematuras y clasificaciones inesperadas pero, sobre todo, muchas monedas en el aire, para bien del espectáculo.

 

EL ÚLTIMO MINUTO TAMBIÉN TIENE SESENTA SEGUNDOS

Bélgica salta al campo con su fútbol fluido y alegre, mientras que Rusia hace su partido sin la pelota, cuyo rodaje a veces caprichoso no se detiene en un primer medio disputado con fuerza pero con escasas faltas. A pesar de esperar, los rusos generan llegada y obligan a que el gran portero belga, el joven Curtois del Atlético de Madrid, muestre por qué podría ser pronto el mejor del mundo en esa riesgosa posición que te lleva de la ignominia absoluta al heroísmo inmediato, tal como ahora lo está vivieno nuestro estimado Guillermo Ochoa.

Llena de veinteañeros entusiastas, la selección belga se fue apagando en el segundo tiempo, mientras los rusos, quienes juegan en equipos de su propio país, seguían en la tradición histórica de complicarle la vida a cualquier invasor: el miedo a perder empezó a ser superior que el deseo de triunfar. Los pupilos del colmilludo Capello fueron anestesiando el desarrollo del partido y al rival, al grado de jugar mejor. Pero no calcularon bien la dosis para Hazard, quien despertó y comandó el triunfo dando pase brillante para un compañero que todavía no ha cumplido ni dos décadas de vida.

Viene a cuento Escape a la victoria (1981), una película dirigida por John Huston en tono triunfalista, que retoma lejanamente y endulza la historia nunca del todo aclarada del equipoconocido como FC Starts e integrado por presos de guerra que en algunos casos formaron parte delDynamo de Kiev: los jugadores decidieron ganarle a un equipo de guardias nazis a pesar de estar amenazados de muerte si obtenían el triunfo; otras versiones acusaron al cuadro de un comportamiento colaboracionista con los invasores.

Con la presencia de jugadores como Pelé, Ardiles, Deyna y Bobby Moore, así como de actores conocidos como Michael Caine, Max Von Sydow y SylvesterStallone, se presentó este filme en un tono contrastantemente optimistacon lo que debió haber sucedido, pero que se ha constituido como uno de los filmes más conocidos con temática futbolera. Recientemente se ha señalado que no existen pruebas contundentes de que los jugadores ucranianos hayan perdido la vida por derrotar en dos ocasiones a sus contrincantes. Pero este tipo de historias se aprovechan en uno u otro sentido con fines políticos.

Otras películas con diferentes enfoques e intereses políticos se han realizado al respecto de este suceso conocido como el Partido de la muerte:ahí estánTercer Tiempo (Karelov, 1962) y recientemente Match (Malyukov, 2012), como para avivar la polémica, sobre todo ahora que la situación entre Rusia y Ucrania se encuentra completamente tensa; en Hungría se produjoEl último gol (Kétféli

 

LOS OTROS DOS PARTIDOS

Cuando se espera poco de un partido, al menos de quienes no somos de los países representados, las posibilidades de sorprender son mayores, aunque el riesgo de confirmar las sospechas acerca de su nivel de calidad está presente. Argelia frente a Corea podría llamar poco la atención, no de propios pero sí de extraños. Sin embargo, lejos de las presiones a las que están sujetas las selecciones de renombre, en el Mundial ampliado a 32 conjuntos se pueden dar cita equipos que quizá no tengan un fútbol muy depurado, aunque sí una gran emoción por estar en esta fase final del torneo.

Fue el caso. Los argelinos salieron con todo y cuando menos se pensaba, ya estaban goleando a los coreanos, a pesar de tratarse de un enfrentamiento relativamente equilibrado. Con ese pundonor que ha llevado a su país de una situación económica difícil a un desarrollo sorprendente en cuatro décadas, los surcoreanos no aflojaron y acortaron distancias. Otra anotación de los africanos que podría parecer demoledora para la motivación de los rivales, se convirtió en una nueva razón para seguir luchando, al grado de que los asiáticos marcaron otro gol y mantuvieron presencia en el campo como para que la selección argelina no se sintiera ganadora sino hasta el silbatazo final. Emocionante y ejemplar, por partes iguales, independientemente del nivel táctico y técnico desplegado.

Un gol tempranero que vuelve a perjudicar al equipo que lo realiza, dada la actitud asumida entre conformista, cautelosa y desdeñosa: el equipo portugués mostraba escaso funcionamiento colectivo en contraste con el nivel personal de sus figuras. La idiosincrasia de nuestros vecinos del norte, aderezada por el ímpetu del técnico alemán, los ha sacado a flote cada vez con mayor frecuencia en un deporte que en su país ocupa, máximo, el cuarto nivel de atención, aunque poco a poco parece posicionarse más en una sociedad, ciertamente, en la que el porcentaje de latinoamericanos va en aumento.

Así es que poco a poco, los estadounidenses fueron convirtiendo la apatía lusitana en campo propicio para la reacción: con el pragmatismo característico, de buenas a primeras ya le habían dado la vuelta al marcador a partir de un tesón que se complementaba por el talento de algunos de sus jugadores con todo y nariz rota, pero corazón palpitante. Pasado el minuto ochenta, los portugueses se despedían del mundial sin escribir nada a casa. Cuando ya se anunciaba que el segundo equipo de CONCACAF avanzaba a la siguiente ronda, un ausente Cristiano Ronaldo pone un centro impecable con comba precisa para que Varela nada más ponga la testa y el balón entre a portería. Quizá sea prolongar la vida por medios artificiales pero Portugal todavía respira.

 

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