Sonido & Visión

Miradas fílmicas a la religiosidad (segunda parte)

Después del recorrido por los grandes cineastas que se ocuparon del tema de la divinidad y la espiritualidad desde diferentes perspectivas, continuamos esta breve revisión de algunas cintas que se centran en el campo descrito.

BUSCANDO A DIOS

Cintas que permiten reflexionar en torno al sentido de la vocación más allá del sacrificio provocado, a la posibilidad de convivencia armónica entre religiones y a la manera en la que es posible asumir compromisos grupales, aunque en ello vaya la vida.Ahí están el documental El gran silencio (Gröning, 2005), fidedigno retrato del ascetismo de los cartujos; el filme De dioses y hombres (Beauvois, 2010) basada en un caso real ocurrido en Argelia en 1996 y desplegada al interior del corazón de un convento trapense en contexto de violencia creciente, como sucedía en La misión (Joffé, 1986), sobre las diferentes posturas asumidas frente a la injusticia contra los nativos sudamericanos.

Desde la espiritualidad budista, Kim Ki-duk dirigió con sensibilidad y poética mística Las estaciones de la vida (2003), mientras que Bernardo Bertolucci proponía en El pequeño Buda (1993) y Martin Scorsese vía Kundum (1997), sendas miradas a la religiosidad de oriente. En la perspectiva islamista,IsmaëlFerroukhi propuso una reflexión, además de religiosa, cultural y generacional en El largo viaje (2004),temáticas también abordadas en El color del paraíso (1999) de deMajidMijidi, con todo y simbólica salvación de un pájaro y reflexión acerca de la verdadera ceguera, y en la sencillamente cercana El Sr. Ibrahim y las flores del Corán (Dupeyron, 2003).

ÁNGELES TERRENALES Y CELESTIALES

Muchas cintas han contado entre sus protagonistas con estos seres alados. Habría que empezar con el clásico ¡Qué bello es vivir! (1946) de Frank Capra, en la que un ángel segundón tiene la misión de abrirle los ojos a un suicida.WimWenders propuso una reflexión sobre la fuerza del amor en Las alas del deseo (1987) y en su continuación, ¡Tan lejos, tan cerca! (1993): la humanidad puede ser digna de que un ángel esté dispuesto a sacrificar su inmortalidad para vivir como uno de nosotros.

En El descubrimiento del cielo (Krabbé, 2001), un ángel es enviado por Dios para recuperar las tablas de la ley, dado el mal comportamiento de los humanos y en Gabriel (Abbes, 2007), el arcángel busca darle luz al purgatorio para salvar almas extraviadas. Casos más terrenales: Mateo (DjimonHounsou) es un actor con SIDA que ayuda a la familia migrante protagonista de En América (2002) de Jim Sheridan, en la que la oración se convierte en proceso de aprendizaje, al tiempo que en Angela(Besson, 2005) una enorme rubia se aparece justo en el momento en que un apostador de poca monta requiere de un proceso salvífico. En cuanto a ángeles caídos, ahí está Poseídos (Fallen, Hoblit, 1998), en clave de thriller.

PREDICADORES A LA CARTA

Se advierte la presencia de embaucadores y mercaderes de la fe que lucran con las creencias de la gente y aprovechan los resquicios de ignorancia o fuerte necesidad para erigirse como supuestos salvadores, cuando en realidad lo que les interesa es mantener el control y el poder sobre los demás: son justamente quienes fueron expulsados del templo por convertir el recinto sagrado en un negocio.Un buen ejemplo es El fuego y la palabra (Elmer Granty, 1960) de Richard Brooks, en la que un vivales se convierte en falso predicador evangélico, interpretado con brío por Burt Lancaster.

En la convulsa The Master, P.T. Anderson retrata la relación entre un líder sectario y un hombre extraviado, con contundentes actuaciones de Philip Seymour Hoffman y Joaquin Phoenix y referencias a la cienciología, también expresadas en la infumable Batalla por la Tierra (Christian, 2000). Del propio Anderson, Petróleo sangriento (2007) expone la batalla campal entre las lógicas económica y religiosa. Por su parte, Steve Martin es un charlatán consumado en Salto de fe (Pearce, 1992) y en Renacer (1981) de Bigas Luna, Dennis Hopper es un telepredicador que ronda a una mujer que tiene los estigmas de la crucifixión para explotarla en su beneficio.

RUPTURAS ECLESIALES

El Vaticano y la jerarquía católica fueron cuestionadas en Amén (2002) de Costa Gavras, centrada en el polémico papel desempeñado por la institución y Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial. Desde la ficción, la figura papal ha sido fuente de interesantes filmes como La pontífice (Pope Joan, 2009) de Sönke Wortmann, en la que se relata la historia de una mujer del siglo IX que, aparentando ser hombre por ser el único camino para continuar expresando su fe, llegó a ser elegida Papa.

En tono de comedia punzante y un dejo tragicómico, NanniMoretti dirigió con mirada profética Habemus Papam (2011). Además, están todas las versiones sobre los Borgia (como la versión española del 2006 dirigida por Antonio Hernández y la teleserie de Neil Jordan iniciada en el 2011) y la oscura etapa de la mal llamada Santa Inquisición, como se muestra en la checa Martillo para las brujas (Vávra, 1979) y en Palabra y utopía (2000), del venerable Manoel de Oliveira.

Continuamos con la tercera y última entrega de esta serie.

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