Sonido & Visión

Liguilla Clausura 2016 (III): semifinales de ida

Calificaron los primeros cuatro de la tabla, dejando las sorpresas para mejor ocasión. Algunos sufriendo de más pero al fin mostrando la superioridad que tuvieron a lo largo de las 17 jornadas del torneo regular. Los juegos de ida de las semifinales resultaron parejos en términos generales con resultados que reflejan el esfuerzo desplegado en el campo.

BATALLA URBANA

El estadio Azteca presenció un juego digno de la instancia disputada con creación de oportunidades en ambas puertas, producto más de la construcción colectiva que del error ajeno. El Monterrey arrancó convencido de la importancia de anotar como visitante y tratando de sacudirse esa histórica tendencia a bajar de juego cuando visitan la capital. Pasados los minutos iniciales, el América se empezó a acomodar mejor tras salir al campo sin su supuesto jugador estelar, que como vimos, igual puede ocupar la banca.

Los porteros empezaron a ser figuras al detener pelotas que parecían alcanzar el estatus de gol: dos salvadas por arquero, entre otras, más una angustiosa llegada tardía de Quintero que se lanzó en busca de empujar un centro a segundo palo que solamente pudo voltear de reojo hacia la portería. Un primer medio sin goles pero cargado de emociones y un bienvenido equilibrio de fuerzas.

Cuando todavía continuaba escuchándose el eco del silbatazo con el que inició la segunda mitad, las Águilas tejieron una buena combinación que terminó en centro preciso de Andrade a Martínez, resbalón del marcador incluido, para que aquél controlara y definiera con autoridad. Los Rayados se desubicaron un tiempo y, a sabiendas de que tenían que buscar el gol de visita, se lanzaron en su búsqueda y casi lo consiguen en dos ocasiones, no obstante permitieron llegadas que estuvieron cerca de significar un segundo en contra que hubiera resultado sumamente hiriente.

Más importante que la ventaja para el América, que bien pudo aumentar, es el hecho de no haber permitido gol como local, situación que los deja con un panorama prometedor para el siguiente enfrentamiento en el que deberán proponer un esquema que les permita acercarse a la puerta contraria, más allá de jugar con el marcador a su favor. Este duelo de urbanitas, como coincidieron ambos técnicos, permanece abierto.

MULTIPROPIEDAD IGUALADA

No creo que existan arreglos entre equipos del mismo dueño. Tampoco me parece que debiera haber multipropiedad en el fútbol, tal como lo plantea la FIFA, que no cuenta precisamente con demasiada credibilidad ni representa un dechado de honorabilidad: pero más allá del mensajero, el mensaje busca evitar que se generen vínculos propicios para la corrupción y el arreglo de partidos, que terminarían con la emoción que genera este deporte y por ende, con la gallina de los balones de oro, para quienes ven todo como negocio.

León y Pachuca aparecieron en un estadio que otra vez mostró aficionados disfrazados de asientos (como bromeaban Von Rossum y compañía en el mítico lunes por la noche de la NFL), después de ser uno de los campos que lucían tribunas llenas cada quince días: algo se rompió entre un sector de la afición y el equipo, sin dejar de reconocer factores económicos y de seguridad. Cuántas plazas llevan esperando años la oportunidad de tener un partido de semifinal y acá en la ciudad donde la vida cada vez vale más, quedan lugares disponibles: un fenómeno interesante para el análisis, más allá de las elucubraciones.

El equipo local salió con la idea de marcar el rumbo del partido, pero fueron los visitantes quienes se pusieron al frente con lucidora jugada de Lozano, después de algunas llegadas a los dos arcos. De reacción pronta, la Fiera consiguió el empate vía una sufrida pared entre Boselli y Rocha, anotador del gol y jugador clave en el desarrollo del partido. El ritmo bajó para la segunda parte, se incrementaron las faltas y se mantuvo el peligro latente de quebrantar la paridad para cualquier lado.

El arbitraje intentó estar a tono, salvo por la falta de aplicación de la ley de la ventaja y una segunda amarilla atorada en el bolsillo para un jugador tuzo, con el espíritu de ambos equipos, orientados a jugar con la mirada hacia el frente cada uno con su respectivo estilo: del juego elaborado de los locales al latigazo de los visitantes, aprovechando las alas que parecen tener algunos de los jóvenes del conjunto hidalguense, sumamente ligero y dúctil para infiltrarse por los muros defensivos.

Gran tiro de Chapito Montes y equivalente desviada del Conejo eterno; elusiva combinación en formato de miniatura por parte del Pachuca y salvada defensiva en el último toque. Mientras surgían las llegadas a puerta, en el medio campo se libraba una disputa equilibrada entre dos de las mejores medias del futbol nacional, sobre todo cuando se orientan hacia la ofensiva. Los Tuzos llevan cierta ventaja por el gol de visita y la posición en la tabla, aunque de ninguna manera definitiva.

DE SEVILLA A LIVERPOOL

Cinco títulos en diez años, tres de los cuales conseguidos de manera consecutiva. El Sevilla parece tener pacto secreto con la UEFA Europa League, donde se muestra como un equipo dominante, a pesar de su usualmente discreta participación en la liga española, en la que ahora terminó séptimo, por lo que este partido significaba el todo o nada para efecto de su participación en las contiendas de equipos europeos. En caso igual se encontraba el Liverpool, que acabó en la octava posición de la Premier. Se trataba de un partido que se jugaba para ganar el presente pero también para conseguir un pasaporte al futuro.

El equipo inglés arrancó en plan invitador, tentando a los andaluces para que se lanzaran al frente y visitaran sus Strawberry Fields Forever transitando por la calle Penny Lane. La estrategia funcionó y los pupilos del singular técnico Klopp empezaron a generar opciones a contrapunto, si bien los sevillanos tuvieron un par de alternativas, hasta que Sturridge empalmó el balón con la parte externa de su pie izquierdo para anotar un soberbio gol, como si se inspirara en la zurda privilegiada de Paul McCartney. Vinieron minutos en los que el equipo rojo desperdició la oportunidad de ampliar el marcador sin alternativa para el arrepentimiento.

Todavía no terminaba de correr el primer minuto del segundo medio cuando la fatal combinación entre descuido (de Moreno) y agudeza (de Ferreira) produjo el empate sentenciado por Gameiro. El gol supuso la inversión de los papeles y la música que empezó a sonar fueron las sevillanas: un par de opciones claras cimentaron el dominio del conjunto español y la voltereta era cuestión de tiempo. Coke levantó la mano y con un doblete sentenció el partido, a pesar de los intentos del conjunto de Liverpool que, eso sí, se resignó hasta el silbatazo final, no antes.