Sonido & Visión

Libros del 2016 (segunda y última)

Cerramos la revisión del año anterior con la segunda entrega sobre algunos de los libros que vieron la luz en español en el 2016.

Rememoraciones

MathiasEnard ganó el premio Goncourt con Brújula (RandomHouse), como para no perderse en tierras lejanas y en los vericuetos del amor, sobre todo cuando se rememoran pasajes y vivencias atravesadas por las relaciones siempre intrincadas entre oriente y occidente, en tanto Anthony Doerr hizo lo propio obteniendo el Pulitzer por La luz que no puedes ver (2014; Suma, 2016), obra estructurada a partir de capítulos breves en los que se va desarrollando, con auténtica emotividad, la historia de una joven francesa que pierde la vista siendo niña y un huérfano vuelto soldado alemán que terminan por encontrarse en el contexto de la invasión y liberación de París.

Con la sutileza y ambigüedad reconocida, Patrick Modiano entregó Tres desconocidas (Anagrama, 2016), acerca de jóvenes solitarias en tránsito a la adultez y en plena búsqueda de identidad; Rachel Cusk propuso en A contraluz (2014; Libros del Asteroide, 2016) un mosaico de historias, anécdotas y sentimientos que diferentes personas le van contando a la narradora, una escritora inglesa de visita en Grecia para dar unos cursos y que a partir de la escucha va reflexionando en torno a su propia vida. Por su parte, Cristina Rivera Garza se inmiscuyó en la vida de Juan Rulfo para volver a mirar, desde una combinación de estructuras narrativas y de lenguas (cierra con un capítulo en Mixe), al hombre y su contexto; el título es preciso: Había mucha neblina o humo o no sé qué (RandomHouse, 2016).

En su ardua labor para darle voz a las víctimas de la guerra, Svetlana Alexiévich entregó Últimos testigos. Los niños de la segunda guerra mundial (Debate, 2016), volumen integrado por entrevistas a algunos sobrevivientes de la región bielorrusa durante los años ochenta: el tema central del cual se plantean enriquecedoras es el de la infancia invadida por el conflicto bélico. En Mujer bajando una escalera (2014; Anagrama, 2016), Bernard Schlink construye un relato sobre el poder del arte, las oportunidades extraviadas para el amor y los recuerdos alrededor de las pasiones experimentadas; como en el evocativo cuadro que da título a la historia, el autor alemán pasea su pincel por las páginas llenándolas de sutiles formas y colores que terminan por calar hondo.

Cuentos y verdades

Neil Gaiman propuso también una colección de cuentos y poemas en Material Sensible (2015; Salamandra, 2016), como para internarse, justamente, por seres y mundos que están más allá de nuestra posibilidad tangible. Extrayendo de situaciones cotidianas sutiles giros sobre la soledad y la búsqueda de entendimiento con cierto sentido paradójico, Fabio Morábito compartió Madres y perros (Sexto piso, 2016), integrado por relatos que ocurren a la vuelta de la esquina, de la propia esquina. Sara Mesa llenó sus historias organizadas en el volumen Mala letra (Anagrama, 2016) con personajes en estado de ruptura, cual respuesta a cuando se fuerza a hacer las cosas así porque sí, como escribir con un trazo determinado.

Martin Kohan se sumerge con pluma segura sin didactismos excesivos en el oscuro mundo de la pornografía infantil, a través de Fuera de lugar (Anagrama, 2016), planteando cómo se cancela la conciencia moral sin que aparezca algún tipo de cuestionamiento sobre esta criminal actividad. En clave de literatura juvenil pero con un inteligente enfoque realista, Antonio Ortuño nos puso a recordar adolescencias idas en El rastro (FCE, 2016), navegando con timón firme entre la aventura detectivesca, la crítica social y el humor negro como salida al desesperante contexto de impunidad.

Despedidas y poesías

Ya no están pero aquí siguen. HenningMankell se despidió con Botas de lluvia secas (2015; Tusquets, 2016), en la que recupera a FredrickWelin, personaje de Zapatos italianos, para plantear las dificultades de la vejez y las últimas posibilidades de acercarse a la felicidad. Roberto Bolaño se fue pero no nos dejó solos. El espíritu de la ciencia ficción (Alfaguara, 2016), su cuarta novela póstuma, se ubica en la Ciudad de México de los años setenta con un par de escritores buscando, entre sueños y realidades, sobrevivir como tales. El gran escritor español Rafael Chirbes nos entregó París-Austerlitz (Anagrama, 2016), sentida descripción de una relación homosexual y el estimado Ignacio Padilla heredó Cervantes y compañía (Tusquets, 2016), uno de sus temas centrales.

El poeta español Antonio Gamoneda publicó La prisión transparente (Vaso roto, 2016), integrando tres poemarios y enfatizando ese tránsito de tradición a modernidad que ha caracterizado su obra, alrededor del dolor y la muerte. En tanto,Poesía completa (1980-2015) (Visor, 2016) de Manuel Vilas, da cuenta de la evolución del corpus escritural del también novelista en dos partes distinguibles, separadas por el cambio de siglo. En edición bilingüe, se publicó Solo ida. Poesía completa, gran oportunidad para sumergirse en los versos acuosos del imprescindible autor italiano Erri De Luca y Malva Flores presentó su poemarioGalápagos (Era, 2016), como para descubrirnos en los misterios de las islas emocionales.

Novela negra

Ganadora del premio RBA de novela negra, Perros salvajes (EvenDogs in the Wild, 2015; RBA, 2016) de Ian Rankin es la reciente aventura del inspector retirado John Rebus, aquí trabajando junto con Malcolm Fox para detener a una banda, en tanto el investigador Gamache, separado del cargo, se encuentra con un crimen en la biblioteca que frecuentaba; LouisePenny vuelve a colocar a su personajes en el hielo quebequense con su narrativa absorbente en Enterrad a los muertos (Salamandra, 2016). Los impunes (RandomHouse, 2016) de Richard Price se centra, a partir de un tono directo y profundo a la vez, en la manera en que un caso no resuelto años atrás afecta a un grupo de policías en su mayoría ya retirados.

De Marlon James, Breve historia de siete asesinatos (2015; Malpaso, 2016) sigue y recrea la vida de los delincuentes, de los que poco se sabe, que asaltaron la casa de Bob Marley, hiriéndolo a él, a su mujer y al manager, cuando se preparaban par dar un concierto de pacificación en Kingston durante los setenta, época convulsa en la isla que le ha puesto ritmo al mundo.Tres días y una vida (Salamandra, 2016), obra punzante de Pierre Lemaitre no es detectivesca propiamente, pero sí aborda un crimen cometido por un niño que carga con la culpa a lo largo del tiempo.

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