Sonido & Visión

Julianne Moore: seguir siendo "Alice" en el "mapa de las estrellas"

En el 2014, la actriz de origen escocés por el lado materno, apareció en cinco películas: entre ellas, destacaron dos muy distintas entre sí, en las que interpretó a sendas mujeres en angustioso estado de extravío por motivos contrastantes, pero vinculadas por la dificultad de vivir el presente. Por una obtuvo la Palma de Oro, el reconocimiento de mayor prestigio en el mundo del cine, y por la otra el Oscar, la premiación con mayor presencia mediática del orbe. Además, debió acondicionar una repisa en su casa para acomodar el Globo de Oro y los premios BAFTA, SAG, Independent Spirit y el de la BFCA.

Su fuerza expresiva contrasta con su apariencia frágil y vulnerable, y su amplio rango histriónico le ha permitido encarnar a mujeres que van de la angustia existencial a la inacabada búsqueda de la estabilidad emocional, sin dejar de lado la comedia en sus diversas formas o papeles de personajes más estrafalarios. No parece rehuir a ningún género y su versatilidad alcanza para la acción, la comedia, el terror, el drama y la ciencia ficción: sabe incorporarse a grandes producciones sin perder el estilo e insertarse en cintas alternativas o independientes con absoluta naturalidad.

Ciudadana del mundo desde joven, Julianne Moore (Carolina del Norte, 1960) estudió en la escuela de actuación de la Universidad de Boston y, tras mudarse a Nueva York, se curtió en el teatro y apareció en algunos programas y películas televisivas durante los años 80. Madre de dos hijos, está casada con Bart Freundlich, quien la ha dirigido en Parejas (2005), Recuperando mi vida (2001) y Volviendo a casa (1997).

Una trayectoria ecléctica

Empezó su carrera en la pantalla grande con Sueño satánico (Tales from the Dark side: The Movie, Harrison, 1990), enclavada en el género de terror y misterio al que la reconocida actriz no le ha hecho el feo: ahí está su participación en La mano que mece la cuna (Hanson, 1992), Psicosis(Van Sant, 1998), Hannibal (Scott, 2001), Misteriosa obsesión (Ruben, 2004), Freedomland (Roth, 2006), 6 espíritus (Mårlind & Stein, 2010) y Carrie (Peirce, 2013).

A principios de los 90 desempeñó algunos papeles de apoyo en películas olvidables como Se busca ama de casa (Moyle, 1992) y El cuerpo del delito (Edel, 1993), para después participar en cintas de mejor nivel como Corazones en conflicto (Chechik, 1993) y El fugitivo (Davis, 1993), que le abrió las puertas a un mayor reconocimiento, pronto impulsado por su presencia en la obra maestra Vidas cruzadas(1993) del gran Robert Altman, quien la volvió a dirigir en ¿Quién mató a Cookie?(1999), y en la chejoviana Vania en la calle 42 (1994), en la que caracterizó con virtuosismo a Yelena bajo la dirección del francés Louis Malle.

Asumió su primer protagónico en Safe (1995) con la guía del realizador Todd Haynes, quien la dirigió también en la intensamente contenida Lejos del cielo (2002) y en Mi historia sin mí (2007), sobre las múltiples caras de Bob Dylan. En esta tesitura, colaboró con Paul Thomas Anderson en las poderosas Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999); entre una y otra, se dio el lujo de colaborar con los hermanos Coen en la hilarante comedia negra El gran Lebowski (1998). A este cúmulo de brillantes actuaciones se le podrían sumar las desplegadas en El mapa de la vida (Elliott, 1999), El ocaso de un amor (Jordan, 1999), Las horas (Daldry, 2002) y Un hombre soltero (Ford, 2009).

Ha estado presente en blockbusters de amplia exposición tales como Jurassic Park: El mundo perdido(Spielberg, 1997), Evolución (Reitman, 2011) y Los juegos del hambre: Sinsajo I (Lawrence, 2014), y en cintas de corte independiente, entre las que se encuentran Chicago Cab (Cybulski y Tintori 1997), Secretos de alcoba (Cairns, 2004), English Teacher (Zisk, 2013) y Un atrevidoDon Juan(Gordon-Levitt, 2013).

En su trayectoria no han faltado los filmes de acción como Asesinos (Donner, 1995), El vidente (Tamahori, 2007) y Sin escalas (2014), como tampoco los de ciencia ficción con enfoque social, como se advierte en Ceguera (Meirelles, 2008) y Los hijos del hombre (Cuarón, 2006); ha intervenido en cintas que retoman hechos reales, como Sobreviviendo a Picasso (Ivory, 1996), The Prize Winner of Defiance, Ohio (Anderson, 2005) y Savage Grace (Kalin, 2007).

Ahí están las comedias y dramas de pareja como Nueve meses (1995), Un esposo ideal(Parker, 2009), Las leyes de atracción (Howitt, 2004), Una propuesta atrevida (Egoyan, 2009),y las historias de enredos y conflictos familiares íntimos o de alcance coral: Atando cabos (Hallström, 2001), Secretos de mujer (Miller, 2009), Los niños están bien (Cholodenko, 2011), Loco y estúpido amor (Ficarra y Requa, 2011), ¿Qué hacemos con Maisie? (McGehee y Siegel, 2012) y Conociendo a Flynn (Weitz, 2012).

La memoria como maldición o refugio

En Siempre Alice (EU-Francia, 2014), Julianne Moore interpreta a una mujer de cincuenta años, profesora especialista en los procesos cognitivos relacionados con la adquisición del lenguaje, que padece un prematuro alzhéimer de carácter hereditario. La cinta dirigida con la fuerza de la experiencia propia por Richard Glatzer y Wash Westmoreland, se centra y soporta en la figura de la protagonista, quien ofrece una notable interpretación que, en efecto y de manera conmovedora, nos hace sentir extraños en nuestra propia casa.

Por su parte, en Mapa a las estrellas (Canadá-Alemania-Francia-EU, 2014), encarna a Havana Segrand, una actriz que espera hacer un remake de una película de su madre, mientras padece una angustia derivada de la falta de papeles y de buscar afanosamente el sentido de la vida más allá del recuerdo, atrapada en su impecable mansión de oropel. David Cronenberg se entromete en ese Hollywood sombrío donde cohabitan fantasmales presencias, advenedizos inadvertidos, estrellas juveniles en imparable caída, gurúes de ocasión y una atmósfera incestuosa, cual combustible incontrolable para el fuego abrasador.

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