Sonido & Visión

Joaquín Sabina en León

Si queremos convertir a la cotidianidad en objeto de sentidas, humorísticas, picarescas y reveladoras sentencias, qué mejor que escuchar y cantar al lado de ese poeta lúdico que transforma el día a día en jugosas analogías capaces de arrancarnos sonrisas y lágrimas por igual. Imaginativo escultor de frases memorables a ras de piso y admirador de José Alfredo Jiménez y Bob Dylan,además de todos los que quepan en medio, Joaquín Sabina (Úbeda, 1949) es uno de los principales cantautores en nuestro idioma (aunque no le gusta mucho que le digan así, según parece), junto con Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Víctor Manuel.

Estudió con las Carmelitas y los Salesianos. Tuvo que irse de España por sus ideas de izquierda, motivo de persecución en la época franquista. Durante su estancia en Londres desarrolló diversas actividades culturales y aceptó a miembros de ETA en su casa, acción de la que después se arrepentiría.Fue en Inglaterra donde escribió Memorias del exilio (1976), un cuaderno de canciones que alimentó su debut musical Inventario (1978), ya de regreso a su tierra una vez muerto el dictador.

Mejor letrista que compositor, aunque ha contado con el apoyo de Pancho Verona y Antonio García de Diego, vocalista aguardentoso y evocativo a la vez, presentó Malas compañías (1980), en el que se incluyó Calle melancolía, su primera canción ampliamente conocida, y Pongamos que hablo de Madrid, pieza sobre una ciudad recurrente en su obra, convertida en una compañera imprescindible para su vida. Junto con Javier Krahe y Alberto Pérez, firmó La mandrágora (1981), álbum grabado en vivo en el sótano del café que da título al disco.

El regreso en solitario se tituló, simbólicamente, Ruleta rusa (1984), que incluyó Juana la Loca y Caballo de cartón, dos clásicos tempranos, mientras queJuez y parte (1985) en complicidad con Viceversa, representó el primer gran disco con piezas como Balada de Tolito, una de mis favoritas, y la imprescindible Princesa, así como algunas otras de aliento rocanrolero; este trabajo alcanzó su complemento en vivo, nombrado simplemente Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986).

Hotel dulce hotel (1987) lo convirtió en un artista conocido más allá del circuito español, sobre todo por Así estoy yo sin ti, canción de obligada educación sentimental para quienes andábamos en esos menesteres,y Que se llama Soledad. La década de los ochenta concluyó con El hombre del traje gris (1988), entre preguntas por meses extraviados mientras Eva toma el sol. Si estos años fueron de reconocimiento y admiración,su obra alcanzaría la cumbre en la década siguiente.

Mentiras piadosas para soportar la crisis

Ya con un dominio pleno de sus herramientas lingüísticas, con la creatividad a punto y a partir de melodías e instrumentaciones más pulidas, entregó Mentiras piadosas (1990), mi favorito sentimental con esa belleza de canción de absoluta nostalgia llamadaCon la frente marchita. En plan de alquimista y de posesivo, produjo Física y química (1992), anunciando que nos dieron las diez y Esta boca es mía (1994), llevándonos por el bulevar de los sueños rotos para recoger siete crisantemos.

Partiendo de la individualidad para construir un nosotros, Yo, mi, me, contigo (1996) contó con la presencia de personajes como Manu Chao, Pedro Guerra y Charly García e incluía cortes como Y sin embargo y Postal de La Habana, otra de sus ciudades predilectas. Después del irregular Enemigos íntimos (1998), compuesto junto con Fito Páez, volvió a su mejor nivel con 19 días y 500 noches (1999), cerrando el milenio a tambor batiente con una de sus obras en la cúspide:es Sabina luciendo unas alas negras, cual ave de buen agüero.

Después de superar serios problemas de salud, presentóCiento volando de catorce (2001), disco en el que recita diversos sonetos, y Nos sobran los motivos (2001), otra muestra de su indudable carisma en vivo. En Dímelo en la calle (2002), el cantante se sube al ring y se pone los guantes para regalarnos algunos duelos verbales con la imaginación reconocida, ahora sí musicalizados, mientras que Diario de un peatón (2003) es un disco-libro que incluye su anterior producción más algunas rarezas, lados B y un par de videos.Alivio de luto (2005) complementó esta especie de resurrección y segundo o milésimo aire, como los pájaros de Portugal.

Vendría después Vinagre y rosas (2009), álbum característico que muestra al ubetense aún cosas por decir, como se deja escuchar en Tiramisú de limón.Con la complicidad de Serrat produjo Dos pájaros de un tiro (2008), grabado en vivo durante su recorrido por España y América Latina, y La orquesta del Titanic (2012). Grabado en el Luna Park de Buenos Aires, otra ciudad por la que siente una gran simpatía, 500 noches para una crisis (2015)se desprende de la gira que ahora lo trae, por segunda vez, a nuestra ciudad. Qué bueno que no se bajó en Atocha y siguió su camino hasta estos lares. Bienvenido.

www.cinematices.worldpress.com