Sonido & Visión

Jesucristo fílmico

Desde diferentes perspectivas, la figura de Jesús ha sido representada a lo largo de la historia del cine. Entre obras apegadas a los Evangelios que confundieron solemnidad con acartonamiento y propuestas con una visión muy personal, se han recorrido los pasajes de esta singular vida que trastocó para siempre la forma de entender el paso terrenal porque en efecto, su reino no es de este mundo. Independientemente de las creencias que se puedan tener hacia esta figura, el peso histórico de Jesucristo trasciende su palabra y el cine lo ha retomado en diversas ocasiones, con o sin el beneplácito de la jerarquía eclesial católica.

Los primeros años

La primera aparición de la figura de Cristo en el cine se le adjudica a La Passion du Christ (Léar y Basile, 1897), con intérpretes improvisados; este mismo año, se realizaron varias cintas en diferentes países que no han logrado resistir el paso del tiempo. Fue el agente de los hermanos Lumiere en Italia, Vittorio Calcina, quien realizó antes del nuevo siglo la más importante versión fílmica sobre Jesús de aquellos años: Pasion Pathe (1899), un corto de diez minutos en el que se recuperaban sobre todo las últimas horas de la vida de Cristo, incluyendo el andar sobre las aguas a través de un logrado efecto visual para aquellos años.

Ya en los novecientos, aparecieron Le Christ marchant sur flots (George Mèliés, 1900), La Passion du Christ (1902) y La vie du Jesús (1904), ambas de Ferdinand Zecca, así como Le Baiser de Judás (Bour,1913) y Del pesebre a la cruz (Olcott, 1912). Con una visión más panorámica, Liguoro y Antamoro realizaron Cristo (1915), cinta que abarcó todo el arco vital del personaje, desde la infancia hasta la resurrección.

Intolerancia (1916) es una trascendente obra maestra de Griffith que, a través de un notable desarrollo del lenguaje cinematográfico, planteó en cuatro episodios de diferentes épocas la maldad humana: uno de ellos se refirió a la condena de Jesús de Nazareth, ejemplificando, precisamente, la falta de un valor esencial para la convivencia: la capacidad para convivir con ideas y personas que piensan de manera diferente. Los otros pasajes, una huelga obrera en Chicago durante 1912, la caída de Babilonia y la sangrienta noche de San Bartolomé, se fueron articulando en un sorprendente montaje paralelo que influyó de manera notable en el desarrollo de muchas cintas posteriores.

I.N.R.I (1923) de Robert Wiene, continuó con la tradición al igual que La vie de Jesus de Marcel Gibaud y Ecce Homo de Walter Rilla, ambas filmadas en 1936. Uno de los precursores del cine como espectáculo fue Cecil B. De Mille, quien utilizó la Biblia como fuente argumental; entre sus producciones se encuentran Rey de Reyes (1927) y El signo de la Cruz (1932), cuyas propuestas visuales estaban más cerca de la iconografía tradicional que de una auténtica recreación de aquellos tiempos.

Contrastes

Para la década de los cincuenta, Henry Koster filmó, inaugurando la tecnología del cinemascope, La túnica sagrada (The Robe, 1953), abordando los primeros días del cristianismo, mientras que desde Suiza llegaba Barrabás (1953) de Alf Sjöberg. Por su parte, el gran maestro Dreyer presentó La palabra (1954), una de sus obras esenciales con una referencia a Jesús; Gólgota (Duvivier, 1956) se apegó a la versión de San Mateo y Luis Buñuel, a través de Nazarín (1958), recreó la famosa novela de Pérez Galdós.

En los sesentas, Nicholas Ray hizo un remake de Rey de Reyes (1961) y Richard Fleischer de Barrabás (1962). También se produjo La historia más grande jamás contada (1963) de George Stevens, otra adaptación sobre los Evangelios con reparto multiestelar: se trató de filmes que apuntaban en todos sentidos hacia la corrección, tanto política como fílmica.

El controvertido Pier Paolo Passolini dirigió El Evangelio según San Mateo (1964), cinta orientada más hacia un enfoque popular y con un dejo de ideas marxistas que rompieron con el molde tradicional de la figura de Jesús. La irreverencia volvería con la parodia de los comediantes de Monty Python vía La vida de Brian (1979) de Terry Jones y con Jesucristo Superestrella (Jewison, 1973), adaptación con dejos de psicodelia de la rock ópera compuesta por Tim Rice y Andrew Loyd Weber, ya sin escandalizar a nadie.

En España, bajo el auspicio franquista, apareció El proceso a Jesús (Sáenz de la Heredia, 1973)como una respuesta a las supuestas blasfemias de la anterior cinta, mismas que volvieron, según la jerarquía católica, con La vida sexual de Jesús (Dinamarca-Inglaterra, 1973).

Aunque de manera tangencial, las versiones de Ben-Hur, Quo Vadis? y Espartaco también se han acercado a la figura de Jesús, al igual que la española Marcelino pan y vino (1954) de Ladislao Vajda, El Judas de Ignacio F. Iquino y Cristo se detuvo en Éboli (1979) de Francesco Rosi, basada en la novela de Carlo Levi.

El cine mexicano también le entró al tema aunque en general con poca fortuna: apenas superiores a algunas pastorelas escolares, Jesús de Nazaret (Morales, 1942), María Magdalena (Contreras, 1945), Jesús, Nuestro Señor (Zacarías, 1969), El Mártir del calvario (Morayta, 1952), quizá la más acabada, y Jesús, María y José (Zacarías, 1972) se desarrollaban en medio de una rigidez tanto actoral como escénica que en lugar de estar haciendo una película parecía que estaban recordándonos las respuestas para alguna sesión de catequesis (checar las barbas de utilería).

Los años recientes

El director católico Franco Zeffirelli presentó Jesús de Nazareth (1977), lograda adaptación fílmica que agradó al Vaticano pero despertó rechazo contradictorio: entre los extremistas puritanos, quienes alegaban que se planteaba a un Jesús demasiado humano, y entre la izquierda, por ser demasiado conservadora y no trascender un dogma poco vinculado con la época actual. El de constructor Godard fue prohibido en México con Yo te saludo, María (1984), cinta en la que colocaba a una joven embarazada sin la intervención de ningún hombre, que terminaba siendo rechazada por la sociedad.

Para cerrar la década, dos obras clave: La Última Tentación de Cristo (1989), obra maestra de Martin Scorsese basada en la novela de Nikos Kazantzakis, en donde se profundizaba en la aceptación del propio Jesús sobre su divinidad y su misión salvífica. Absurdamente prohibida y recién estrenada hace cuatro años, como si nuestra fe dependiera de ello, se trata de un filme con un diseño artístico que nos transporta como ningún otro a la época, siempre soportado por la envolvente música de Peter Gabriel. Y Jesús de Montreal (Arcand, Canadá, 1989), sorprendente alegoría sobre la vida de Cristo, seguía a un grupo de teatreros que escenifican la Pasión, misma que empieza a invadir sus propias vidas.

La llegada del nuevo milenio

Una sorprendente aventura animada con muñecos de plastilina se desarrolló en El hombre que hacía milagros (Sokolov y Hayes, 1999). Los dos miles iniciaron con películas relacionadas con grupos secretos y complots (tipo Los ríos de color púrpura 2 y la fallida El código Da Vinci), y con Jesucristo cazador de vampiros (Demarbre, 01), cinta que buscó el sampler entre vampirismo, actos mesiánicos y karatecas.

La pasión (2004), controvertida cinta de Mel Gibson, resultó para algunos una mirada racista y gore, en donde predomina la sangre sobre la palabra, y para otros una obra maestra que retrató con fidelidad el sufrimiento vivido por Jesús. La directora Catherine Hardwicke realizó Jesús, el nacimiento (Nativity Story, 2006), centrándose justamente en los momentos que rodearon al origen de lo que hoy conocemos como Navidad.

En otro tono, Chris Cullen dirigió Jesús, el remake (Irlanda, 2012), en la que el mesías es un rockero que gana adeptos vía las redes sociales al tiempo que algunos curas se alarman por la pérdida de su poder. En la polaca ¿Qué compraría Jesús? (Van Alkemade, 2007) se cuestiona el mercantilismo en el que ha caído la navidad y en la alemana Jesús me ama (Fidz, 2012), el elegido tiene que vérselas con una mujer que se acaba enamorando del enviado, remitiéndonos a la siempre polémica María Magdalena. El hijo de Dios (Spencer, 2014) se basa en la miniserie del canal History Channel y se inscribe en la lógica del blockbuster para presentar la conocida narración evangélica.

Colofón

Este es un panorama general sobre la manera en que Jesucristo ha sido retomado por el cine; no son todas las cintas que han abordado el tema pero su mirada nos puede brindar una idea de cómo se ha entendido la complejidad de una figura que sigue siendo fundamental para la historia de la humanidad, se crea o no en su divinidad o en la trascendencia mística de su palabra y obra. Ojalá que la charlatanería y la censura se dejaran de lado en un asunto que, de una u otra forma, se relaciona con todos nosotros.

Felices pascuas.

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