Sonido & Visión

Henning Mankell: de la nieve nórdica al sol mozambiqueño

Optó por la formación fuera de la escuela y la experiencia viajera como base para su aprendizaje. Además de revisitar las historias detectivescas por las que se hizo más conocido, Henning Mankell (Estocolmo, 1948-Gotemburgo, 2015) escribió sensibles novelas desarrolladas en África, insertando la mirada de algún visitante extranjero (El ojo del Leopardo, 1990; Comedia infantil, 1995; El hijo del viento, 2000y la crónica Moriré, pero mi memoria sobrevivirá, 2008) y en alguna isla cual contexto apartado en busca de ser redescubierto con todo y sus inquietantes misterios (Profundidades, 2005; Zapatos italianos, 2006).

En el ámbito de la literatura juvenil destaca su trilogía concientizadora protagonizada por Sofía, niña de doce años que vive en Mozambique en El secreto del fuego (1995); adolescente que enfrenta las dificultades de su condición femenina en Jugar con fuego (2001) y mujer con familia en La ira del fuego (2008). Además, estuvo muy cerca del universo teatral desde sus inicios como autor (Feria popular, 1968), colaborando en el Teatro Nacional Sueco y dirigiendo el Teatro Nacional Avenida de Maputo.

Junto con Leif G. W. Persson, renovó la novela negra nórdica cuyo principal antecedente lo podemos ubicar en los escritores Maj Sjöwall y Per Wahlöö, de cuya pluma surgió el memorable inspector Martin Beck, personaje que influyó en la aparición de diversos detectives enfocados a resolver misterios debajo de los campos nevados aparentemente impolutos o con un sol a deshoras sobre las espaldas. Se dice que también el asesinato de Olof Palme en 1986 fue un detonador del género no solo en Suecia, sino en toda la región.

Junto con autores como Petros Márkaris, Andrea Camilleri, Manuel Vázquez Montalban, Ian Rankin, John Connolly y Leonardo Padura, por mencionar algunos más o menos contemporáneos, quien fuera esposo de Eva Bergman, hija del gigante del cine mundial, le brindó un fuerte aliento a las novelas policiacas incorporando apuntes sociales y problemáticas más allá de los casos por resolver. Su influencia es palpable en autores nórdicos ahora muy conocidos como Karin Fossum, Jo Nesbø, Arnaldur Indriðason, Åsa Larsson, Camilla Läckberg y el fallecido superventas Stieg Larsson, entre otros.

Aunadas a las historias de su famoso detective, publicó El retorno del profesor de baile (2000) con Stefan Lindman, a quien conocimos anteriormente en otra novela, investigando la muerte de un compañero y el imparable thriller de largo aliento titulado El chino (2008), en el que viajamos del 2006 a 1863 y de regreso impulsando las pesquisas de la jueza Birgitta Roslin, involucrada en las indagatorias del asesinato de 19 personas en un poblado sueco.

El horrible crimen tiene antecedentes más profundos de lo que parece y un presente más complejo que involucra los planes del Partido Comunista chino para “colonizar” África y las intrigas palaciegas derivadas de la lucha intestina por el poder. Notable y dinámicamente planteada con personajes y situaciones cuidadosamente trazadas que juegan con el suspenso de la trama y el marco geopolítico, se trata de una obra mayor en la trayectoria del autor sueco. Mi favorita.

KURT WALLANDER

Es un tipo común. Vive en Ystad, una apacible y pequeña ciudad sueca. Capotea un matrimonio rotoy una relación complicada con su hija, mientras intenta sobrellevar el vínculo con su padre y convivir o lidiar, según el caso, con sus variopintos colegas. Se refugia en la ópera, en su angustiante trabajo y ocasionalmente en el alcohol, batallando con su masa corporal. A pesar de vivir en una sociedad donde priva el estado de bienestar, sabe que en el mundo la maldad tiene fuertes raíces que hielan la sangre.

Lo que no es común es su profesión y su insistente capacidad para llegar al fondo del asunto sin mirar los riesgos implícitos. Se desempeña con una mezcla de idealismo y pragmatismo que lo lleva de la reflexión con toques de pesimismo a la acción resolutiva. En La pirámide (1999) se integran cinco relatoscon sendos casos que abarcan veinte años de su vida que van de 1969 a 1989, cuando iniciaba su trayectoria entre errores y ajustes. Krister Henriksson lo interpretó en una serie televisiva sueca del 2005 al 2013 y Kenneth Branaghle hizo los honores en otra producida por la BBC desde el 2008.

En efecto, lo conocimos rondado los cuarenta años en la notable Asesinos sin rostro (1991), pronto vuelta película (Berglund, 1994), donde tiene que investigar el crimen perpetrado contra una pareja de ancianos en un ambiente rural y en el que se involucran asuntos migratorios, en cuanto a reflexionar si los enemigos en realidad son los extranjeros, como en Los perros de Riga (1992), en la que un par de simbólicos cadáveres llegan en un bote a las costas suecas y el detective tendrá que ir a Letonia para indagar el caso, donde además vivirá una experiencia romántica.

Recuperando el racismo como eje argumental en La leona blanca (1993), volvió a viajar, esta vez a Sudáfrica, para intentar descubrir un plan orientado a matar a un líder contra el apartheid.Después de estar a punto de abandonar el cuerpo policiaco, continuó sus aventuras enfrentándose a un mecenas en El hombre sonriente (1994), inmersa en enredos económicos y convertida en miniserie en el 2003, y en La falsa pista (1995), caso que se detona a partir del suicidio de una joven al calor del verano. También los crímenes tocan a la puerta de su casa como sucede en La quinta mujer (1996), en la que van apareciendo paulatinamente tres hombres asesinados en Ystad.

Nuestro detective está agotado, a pesar de regresar de vacaciones, pero tiene que seguir adelante en Pisando los talones (1997) —que contó con una versión fílmica dirigida por Birger Larsen en el 2006—, lidiando con la desaparición de su cercano colaborador Svedberg, la insistencia de una madre para encontrar a su hija y la consecuente presión del fiscal. Y su habilidad para encontrar relaciones invisibles y vínculos ocultos, se puso a prueba en Cortafuegos (1998), en la que un hombre muere en un cajero automático y dos mujeres ultiman violentamente a un taxista.

Wallander también supo ser un buen personaje secundario en Antes de que hiele (2002), en la que su hija Linda es la protagonista ya siguiendo los pasos de su progenitor: respetuosamente, Mankell ya no continuóescribiendo sobre esta nueva vertiente porquela actriz Johanna Sällström, quien interpretó a Linda en una serie televisiva, se suicidó. Con El hombre inquieto (2009), el detective volvió al rol central indagando la desaparición del suegro de su hija; esta obra tuvo una especie de precuela titulada Huesos en el jardín (2013) con Wallander buscando la jubilación, aunque interrumpido por la realidad criminal hasta en la misma casa de campo que piensa comprar.

INVITACIÓN

La muerte de Henning Mankell ha sido una gran pérdida para la literatura en general y para la novela negra en particular. Nos dejó como testamento literario Arenas movedizas (2014), en el que comparte sus reflexiones ya con el cáncer encima que terminó por llevárselo. En el blog comparterario.wordpress.com puedes compartir puntos de vista acerca de la literatura. Tenemos diversos foros en los que sugerimos lecturas y autores para dialogar y uno de ellos está enfocado a la novela negra, en el que seguiremos comentando sobre el gran autor sueco. Porque la lectura no tiene que ser un acto solitario. O no siempre. Por ahí te esperamos.

 

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