Sonido & Visión

Experimentales, punks, metaleros y demás hijos del ruido (quinta)

Seguimos parando oreja a las manifestaciones musicales del 2015.

LA SOPORTABLE PESADEZ DE LA REBELDÍA

Veteranos que no pierden intensidad. Motörhead entregó el revitalizante XXXX Bad Magic, convertido desafortunadamente en la despedida del legendario vocalista y bajista Lemmy Kilmister, apenas fallecido. Como para no quedarse atrás y para celebrar los 35 años de trayectoria, Iron Maiden perpetró el épico álbum doble The Book of Souls, mientras que Slayer respondió con Repentless, no sin extrañar al fundador Jeff Hanneman, también despidiéndose apenas de este mundo.

Napalm Death propuso el inmisericorde Apex Predator–Easy Meet, lleno de rudeza necesaria y Lamb of Good nos llenó de riffs tormentosos aptos para transformar el estrés en VII: Sturm Und Drans. Locrian cinceló el expansivo y abrasivo Infinite Dissolution, como si el fin del mundo fuera mañana y al filo del término del año Baroness alcanzó a sacar el roquero Purple, aprovechando el sentido de urgencia.

Con New Bermuda, Deafheaven conservaron el nivel alcanzado por su sólido predecesor y Prurient, por no dejar, entrega un disco triple bajo el evocativo nombre de Frozen Niagara Falls, tan intenso e interminable como la caída del agua que divide a nuestros vecinos del norte. The Agent Intellect, el segundo álbum de Protomartyr, continúa describiendo sin paliativo alguno su ciudad natal, una Detroit víctima de la decadencia pero con ganas de volver a circulary High On Fire sigue alumbrando las invasiones bárbaras con intensidad y agresión, ahora vía Luminiferous.

La legendaria banda británica Wire, con más de 35 años moldeando el punk en obra de arte, presentó el homónimo Wire en el que se destila convicción para seguir buscando sonidos ahora en el postpunk. El dueto Sleaford Mods vuelve a la carga con Key Markets, vociferando crítica social desde las banquetas sin concesiones hacia los incautos transeúntes, como tampoco las tienen los Downtown Boys con su políticamente desenfadado Full Communism.

Titus Andronicus se insertó en el concepto de ópera rock a través del energético The Most Lamentable Tragedy; el dueto de Rhode Island conocido como Lightning Bolt perpetró Fantasy Empire a partir de una intensa interacción entre el bajo y la batería, apoyada por algunos aditamentos para fortalecer su consabido noise. Los ingleses de Bring Me the Horizon le dieron al clavo con el revulsivo That’s the Spirit, mientras que Viet Cong combinó con energía elementos propios del noise, ritmos electrónicos, teclados desconcertados y guitarras acezantes para entretejer su poderoso álbum homónimo Viet Cong.

ELECTRÓNICA

Sin The xx como para probarse en soledad, Jamie xx desplegó el pincel con cierto tono retro nunca explicitado para plasmar In Colour, disco que se deja descubrir poco a poco en todas sus dimensiones sonoras. En Mutant, el tinglado digital de Alejandro Ghersi conocido como Arca, nos remite de inmediato a una atmósfera de entrecortado dinamismo, como para poder habitar un planeta en el que somos los extraños.

A través de su proyecto Oneohtrix Point Never, Lopatin sigue desatado como se escucha en el impredecible Garden of Delete, ideal para perderse en los arreglos cada vez que uno lo escucha. Kieran Hebden, con el manto de Four Tet, compuso el dualista Morning/Evening a partir de un tapiz de electrónica por el que discurren vocales armoniosas, rítmicas cautivantes y melodías cálidas. El chileno Matías Aguayo, autodenominado como el rudo del House, grabó como si estuviera en el cuadrilátero Round One & Round Two.

Disclosure nos abre la fiesta con Caracal para una buena dosis de electropop en vertientes diversas con enriquecedores aditamentos: desde Austin, Neon Indian recurre a ciertos apuntes funk para iluminar el aprendizaje nocturno en Vega Intl. NightSchool; Metric confeccionó Pagans in Vegas (¿hay de otros?) con su dosis de sofisticación; Hot Chip se puso en plan cuestionador con Why Make Sense? y los de Atenas, Georgia conocidos como Of Montreal, grabaron el rockero Aureate Gloom, además de sacar un disco en vivo.

En el quimérico Capitan of None, el músico y productor francés conocido como Colleen nos coloca en una dimensión onírica de la que resulta difícil querer escaparse, como sucede con Disasterpeace y su persecutoria propuesta para It Follows, soundtrack de la mejor película de terror del año pasado. Por su parte, la dupla Ben Salisbury / Geoff Barrow se vuelve a reunir ahora para orquestar Ex Machina, sonidos de cercana ciencia ficción que acompañan a la cinta de Alex Garland, dándole el necesario toque de imperceptible desasosiego.

Cargada de cochambre y como para ponernos los pelos de punta, ahí está la electrónica de Container y su álbum titulado LP (2015), mientras que Rabit explora la estética grime en Communion, con el consabido halo de misterio y ruptura repentina. El supergrupo Carter Tutti Void entrega ƒ(x), su inquietante opus dos que nos lleva por recorridos de absoluta y disfrutable zozobra a lo largo de sus seis cortes.

Dan Deacon vuelve a la sencillez y animosidad en Gliss Riffer y William Doyle, conocido como East India Youth, entrega su segunda obra bajo el nombre de Culture of Volume, bordando fino por las rutas un pop que por momentos salta a la pista y en otros busca la media luz, mientras que Nils Frahm le pone la pausa necesaria para la apreciación en Solo, apto para sumergirse en momentos de ausencia.

cinematices.wordpress.com