Sonido & Visión

Eurocopa 2016(X): las definiciones

Ya se empiezan a determinar los clasificados a la siguiente ronda con las respectivas sorpresas y decepciones. Los tres primeros grupos, como sigue.

GRUPO A

Franceses y suizos se presentaban al resbaladizo campo de Lille con la clasificación prácticamente en la bolsa, sobre todo los locales ya ubicados en posición inalcanzable. Los primeros generaron más fútbol y oportunidades, mientras que los segundos tuvieron más la pelota pero no tiraron a puerta. Pogba lanzó misiles que estuvieron cerca de la horadación en una primera parte en la que el conjunto galo fue mucho más, excepto en el marcador.

La segunda parte transcurrió en tono más bien soporífero, acaso salvada por alguna llegada francesa, intentando hacer algunas modificaciones, y con el balón controlado por los suizos sin mayor trascendencia y desarrollo al frente. Al final, parecía que ambos equipos no se incomodaban con el empate, quele aseguró el liderato a Francia y la segunda posición a Suiza, tal como estaba presupuestado al inicio de las hostilidades.

Albanos y rumanos se enfrentaban en duelo decisivo para mantener aspiraciones. Gracias al gol de Sadiku conseguido en el minuto 43, fuimos testigos del primer triunfo albanés en una competencia de esta envergadura. Además, los tres puntos dejan la posibilidad para que consigan su clasificación a la siguiente ronda. Por su parte, los rumanos se fueron desinflando en el certamen, después de darle pelea a Francia en el debut y empatar con Suiza.Quizá también carecieron de ese oculto factor, que algunos llaman suerte, para obtener mejores resultados.

En duro enfrentamiento con los balcánicos, los de amarillo empezaron con más iniciativa e intentando retener la pelota, aunque con poco que reportar el frente, mientras que Albania apretaba los dientes y se lanzaba con fuerza, incluso más allá de lo reglamentario. Para la segunda parte, los rumanos se fueron en busca del empate y cerca estuvieron de conseguirlo pero el travesaño se interpuso de manera angustiante. El saldo de la batalla, con tres tarjetas de amonestación por bando, fue la gran sorpresa de un equipo que destila convicción en el campo, más allá de sus limitaciones técnicas.

GRUPO B

En la tribuna se escucha God Save the Queen, cual cántico impulsor para una selección inglesa que juega mejor de lo que produce. Si bien de pronto hace el campo demasiado largo, ha ejercido su dominio frente a loas rivales. Ante Eslovaquia se repitió el patrón: insistencia, llegada pero fallida resolución. Con cambios en el once inicial, el técnico Hodgson buscó una mayor contundencia que, en vista de los resultados, no depende tanto de los hombres sino del esquema, todavía por pulirse desde la elaboración desde la salida.

El sufrimiento se ha convertido en el sello de los ingleses, mejor que la displicencia de años anteriores: los tres leones habitantes del escudo inglés parecen impulsar un amor propio ausente en varios torneos internacionales. Ahí está Vardy, por ejemplo, jugando con el brazo derecho lastimado. Los eslovacos salieron un poco más adelante para la segunda parte, después de ser asediados en el primer tiempo, sin demasiadas ocasiones de peligro. La entrada de Rooney le puso más lógica al juego y cerca estuvieron los ingleses de convertir. Doloroso porque con el empate los ingleses perdieron el liderato del grupo, en contraste para los eslovacos, quienes alcanzaron cierta posibilidad de mantenerse en tierras francesas.

El otro partido del grupo dejó la mayor sorpresa y la más grande decepción al momento. Los galeses, comandados por la enjundia y talento de Bale, están convencidos no solo de que merecen haber llegado al torneo, sino mantenerse en él. En cambio, los rusos fueron de poco a casi nada, dejando muchas preguntas de difícil y dolorosa respuesta, sobre todo porque solo faltan dos años para que sean sede del Mundial y no se atisban soluciones más o menos prontas que les permitan hacer un papel digno como anfitriones.

Allen movía los hilos al medio campo y al verticalidad se convirtió en el dibujo del juego galés. Ramsey convirtió el primero (esperando que no se cumpla su maldición, aunque un día antes había fallecido el actor Anton Yelchin) cuando apenas corrían 10 minutos; Taylor se encargó del segundo en jugada similar antes del 20', poniendo en el marcador la realidad de lo que sucedía en la cancha. No había respuesta rusa y para el segundo medio, el insistente Bale sentenció el partido con el tercer tanto, dejando en claro que a veces el corazón sí alcanza para llevarse el triunfo.

GRUPO C

Con solo dos goles a favor, los polacos alcanzaron su clasificación venciendo a Ucrania, selección que perdió sus tres partidos y terminó sin anotar. La fórmula se aplicó al igual que a Irlanda del Norte: un esquema orientado a la eficacia, sin demasiado brillo ni protagonismo pero calculadamente operativo. Los ucranianos tuvieron más tiempo la pelota, en una proporción cercana al dos por uno, y tiraron con mayor frecuencia a puerta, pero fueron los polacos quienes mandaron los primeros avisos de peligro.

A pesar de estar siendo dominados, los polacos tejieron una jugada mortífera en el segundo tiempo comandada por Milik y concretada por Blaszczykowski. El gol fue un golpe certero para el marcador y el ímpetu de los ucranianos, quienes siguieron intentando acercarse a la portería polaca pero desde una posición menos convencida, acaso sabiendo de antemano que la anotación y los puntos se les iban a negar en este torneo. Polonia avanza por primera vez a la siguiente fase en una Eurocopa.

Por su parte, los alemanes hicieron suya la enorme historia que los precede, no aceptaron gol en contra en la primera fase y jugaron en plan dominante frente a unos norirlandeses agazapados, como esperando que el partido se fuera lo más rápido posible sin demasiadas heridas por sanar. Las ocasiones de gol se construyeron desde el inicio, dando la impresión de que estábamos en una especie de entrenamiento en el que el arquero McGovern aparecía destinado al heroísmo.

La presión rindió frutos a la media hora en una cuidada triangulación que Gomez llevó a buen puerto para colocar un tanto que apenas daba cuenta del absoluto control alemán, que en el primer tiempo generó al menos una docena de opciones, con escasa respuesta del rival. La segunda parte inició en el mismo tenor y paulatinamente Irlanda del Norte fue intentando presentarse en el partido e incluso llegó a tener una oportunidad de anotar, al tiempo que los germanos seguían jugando, fieles a su estilo, como si el marcador estuviera empatado.

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