Sonido & Visión

Entrega de Oscar 2014: jugando a la segura

La academia de artes y ciencias cinematográficas de Estados Unidos, integrada por más de 6000 miembros, entregó sus reconocimientos el pasado domingo. Otros países como Francia, España e Inglaterra hacen lo propio, mientras que en México esta ceremonia atrae poca atención, ya no del mundo sino de los propios compatriotas. Dada la omnipresencia del cine estadounidense, la entrega del Oscar se convierte en un programa de alcance mundial – a pesar de los problemas de audiencia acusados recientemente- que busca construirse a partir de la lógica del espectáculo: en tal sentido, se pueden ubicar los alcances de esta premiación.

Desde luego que en plenos tiempos de globalización, cada vez resulta más complicado identificar la nacionalidad de ciertas películas, aunque en realidad poco importa: las cintas son buenas, regulares o malas independientemente del país de origen o de los niveles alcanzados en taquilla. Habrá que ubicar a este tipo de premiaciones como un divertimento a través del cual uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo, divertirse encontrando las incongruencias y contentarse cuando los premios coinciden con los gustos de uno.

Cierto es que para algunas películas, el hecho de ser nominadas o triunfadoras, implica en automático una distribución mucho más amplia y, por ende, mejores ingresos. La trascendencia de diversos directores, por ejemplo, no disminuye en lo absoluto por no haber ganado ni un solo Oscar y, por el otro lado, no por el hecho de haberlo obtenido quiere decir que alcanzas el estado de gracia. Menospreciado por unos y sobrevalorado por otros, el Oscar es una entrega de una academia a lo que considera más interesante del cine de ese año, ni más ni menos, con sus lógicas políticas, ideológicas, económicas, sociales y artísticas.

Para elegir las películas nominadas al Oscar, se realiza una votación de las que se estrenaron en Los Ángeles durante el año anterior; participan los miembros de la academia, integrada por personas vinculadas al mundo del cine como productores, cinefotógrafos, actores, guionistas y directores, entre otros. Cada uno vota en la categoría de su especialidad y en la de mejor película, además de formarse un comité especial para los documentales, cortometrajes y película extranjera.

Octagésima sexta entrega

Cuando se presentaron las candidaturas, de inmediato se empezaron a identificar grandes ausencias que aunque suele suceder, parece que en este año fueron más obvias: claro que siempre que se hace una lista, finalmente a través de un proceso subjetivo por más que se cuenten con muchos votos, habrá acuerdos y desacuerdos.

Para poner un par algunos ejemplos: La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, Francia), ganadora de la Palma de Oro en Cannes, y A Touch of Sin (Jia Zhang-ke, China) debieron ser nominadas en la categoría de película extranjera, en la que resultó ganadora la italiana La gran belleza de Paolo Sorrentino, y tanto los hermanos Coen y su película Balada de un hombre común (la mejor del año, según la revista Filmcomment), como Robert Redford y Joaquin Phoenix en la de actor principal tendrían que haber estado en la lista. Fueron olvidadas Frances Ha, Leviathan, Computer Chess, Spring Breakers y Los colores del destino, todas ellas muy bien valoradas en otros medios.

En la reciente entrega del Oscar jugaron a lo seguro. Se trató de una entrega sin ninguna sorpresa mayúscula, característica que por sí misma no está mal, aunque la emoción puede disminuir un poco. Ellen DeGeneres resultó una cumplidora anfitriona, mostrando creatividad e ingenio y los números musicales se asemejaron en su sencillez, incluyendo el homenaje al Mago de Oz; emotivo resultó el desarrollo de los obituarios, cerrando con la imagen del gran Philip Seymour Hoffman. Quizá la única sorpresa fueron los dos premios para El gran Gatsby, gracias al trabajo de Catherine Martin en el diseño de producción y los vestuarios.

La cinta de ficción del año es 12 años esclavo, porque además de sus méritos propiamente fílmicos que la convierten en una obra maestra, se trata de una película que está en el corazón de una de las grandes atrocidades cometidas por la humanidad, particularmente desplegada en los Estados Unidos; los otros dos premios alcanzados por esta dura historia de injusticia fueron obtenidos por Lupita Nyong’o, con intensa y dolorosa interpretación y por siguiendo con la tendencia de premiar historias vinculadas con la música, en la categoría de mejor documental, el reconocimiento fue para 20 Feet From Stardom, historia sobre las coristas de famosos músicos.

El filme Dallas Buyers Club obtuvo tres premios relacionados: el de maquillaje y peinados que fortalecen las actuaciones masculinas, cortesía de Matthew McConaughey y Jared Leto, quien recordó a Ucrania y Venezuela. Por su parte, el premio para Cate Blanchet por su participación en Blue Jasmine era esperado, en particular por la capacidad para crear y sostener un personaje repulsivo y a la vez digno de lástima, transitando entre la frivolidad insoportable y el padecimiento de mayor profundidad.

Gravedad ganó los premios relacionados con la imagen y el sonido (edición, fotografía, edición de sonido, mezcla de sonido): Alfonso Cuarón ganó como director y Emmnauel Lubezki como director de fotografía, gracias a su brillante trabajo para llevarnos al espacio y enfrentar nuestros propios temores con los pies en la tierra; en lo personal, apostaba por Steve McQueen como director o Scorsese, al que nunca se le va a terminar de reconocer todo lo que ha hecho por la cultura cinematográfica.

Me gustaron más otras partituras que la ganadora, compuesta por Steven Price para el filme de Cuarón, aunque no desmerece: le iba a Arcade Fire por su trabajo en Ella, cinta que ganó por el mejor guion original escrito por el imaginativo Spike Jonze, su director. Las canciones de Karen O. y de U2 me gustaban más que Let It Go, correspondiente a Frozen, también ganadora como mejor película animada, aunque hubiera preferido que ganara el maestro Miyazaki por The Wind Rises, al parecer su última obra. Sin desmerecer a la elusiva cinta de Disney, resulta difícil que la Academia premie películas extranjeras en esta categoría y si no mal recuerdo, la única ha sido El viaje de Chihiro: ya hubiera sido el colmo que no le dieran el Oscar.

El corto animado reconocido fue el futurista y emotivo Mr. Hublot de Laurent Witz y Alexandre Espigares, mientras que el sensible The Lady in Number 6: Music Saved My Life de Malcolm Clarke y Nicholas Reed se llevó el premio al documental corto, retratando a Alice Herz Sommer, una mujer sobreviviente del holocausto que tocaba el piano y que falleció unos pocos días antes de la entrega del Oscar, a la edad de 110 años. Todo un canto a la música como tabla de salvación y como arte transformador.

Dada la concentración de los premios, considerando lo predecible que resultó la entrega, se fueron en blanco películas muy estimables como El lobo de Wall Street, Nebraska, Balada de un hombre común, Escándalo americano, Capitán Phillips, Philomena, Antes del anochecer, El sueño de Walt y Cuando todo está perdido, lo que no les quita ni un ápice de su valor artístico.

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