Sonido & Visión

Discos del 2013 (segunda parte)

Grupos y solistas consolidados que iniciaron en los 80 o 90 del siglo pasado y que a pesar de la trayectoria construida, siguen en la ruta de la (re)creación, entregando grandes álbumes; más o menos en el orden de mi gusto.

1. Random Acces Memories de Daft Punk: el encasquetado dueto francés se alía con Nile Rodgers y Giorgio Moroder para invitarnos a un fascinante viaje por sonidos bailables que beben de la tradición setentera y ochentera, con el justo toque de actualidad e innovación que potencia nuestro disco duro.

2. Tomorrow´s Harvest de Boards of Canada: rompiendo una pausa de ocho años, el dúo escocés vuelve para mostrarnos un mundo frío y cercano al colapso donde, no obstante, existe un mañana en el que se podrán cosechar sonidos esperanzadores, creados cual fino trabajo de orfebrería electrónica.

3. The Invisible Way de Low: con la producción de Jeff  Tweedy (Wilco), el trío de Duluth recorre con su sentida parsimonia, enclavada en el slow core, un camino que parecería oculto para nosotros, revelado poco a poco con una melancólica guitarra que comparte añoranza con las vocales.

4. Electric de Pet Shop Boys: con su mejor disco en quince años, el vital dueto inglés nos comparte lo que mejor sabe hacer, entre melodías memorables, ritmos contagiantes y presencia arquetípica; su synthpop se sigue actualizando de manera sorprendente, cual corriente eléctrica inagotable.

5. Fade de Yo La Tengo: el creativo matrimonio coloca un mayor protagonismo en las cuerdas y los teclados de aroma sesentero, sin descuidar el consabido aderezo experimental con esos inesperados cambios de enfoque y una aparente parsimonia que se ve amenazada por la guitarra.

6. mbv de My Bloody Valentine: a principios de los noventa redefinieron el significado del ruido para el pop y desaparecieron; ahora vuelven para confirmar lo dicho a casi 25 años, con canciones cocinadas a fuego lento que mantienen la intimidad explosiva. Disco del año para Uncut.

7. Desire Lines de Camera Obscura: pop confeccionado con brillantez compositiva dentro de la tradición independiente y letras que recorren una diversidad de estados anímicos, cortesía del quinteto de Glasgow en plena madurez artística.

8. More Light de Primal Scream: cual grito primigenio anunciando la presencia de una vertiente más iluminadora, los escoceses plantean un rock bien condimentando con toques de oscuridad que quieren rendirse ante el poder seductivo del ritmo cadencioso y voces serpenteantes.

9. Kveikur de Sigur Rós: en su séptimo álbum, los islandeses construyen el reconocible hábitat brumoso bajo cero, con vocales fantasmales y contundencia instrumental que por momentos transforma la tristeza en tensión proveniente de las estructuras brindadas por el postrock.

10. Hesitation Marks de Nine Inch Nails: después de cinco años, con una inquietante combinación de atmósferas oscuras y lances más luminosos, se asoma un nuevo disco del proyecto principal del hiperactivo Trent Reznor, quien también realizó el intrincado Welcome Oblivion con How To Destroy Angels, banda formada junto al viejo colaborador Atticus Ross y MariqueenMaandig.

11. LightningBolt de Pearl Jam: en su décima entrega, los sobrevivientes del grunge ya trascendiéndolo, juegan con imaginativos cambios de velocidad a partir del acostumbrado corazón palpitando intensidad, ahora atravesado por un rayo en plena tormenta.

12. Crimson/Red de PrefabSprout: ya desde mediados de los 80, estos ingleses se han instalado en el pop con tintes diversos que van del jazz al soul y al new wave; como se puede advertir, conservan la intuición melódica necesaria y la capacidad de reinventarse.

13. The Terror de The Flaming Lips: entre lances electrónicos bañados en un punk sicodélico, los comandados por Wayne Coyne construyen una narrativa oscura pasada por ácido; después de 25 años de andar buscando el lado surrealista de la luna, ahora se asoman a su contraparte.

14. Rewind the Film de Manic Street Preachers: estos maniáticos predicadores siguen soltando buenas nuevas a diestra y siniestra, como si de una película muchas veces vista se tratara, pero a la que cada vez le encuentras nuevos y fascinantes detalles.

15. Bloodsports de The London Suede: después de diez años regresan con la emoción romántica intacta, desplegada por un sonido identificado como brit-pop con ecos de glam revestidos de una oscura elegancia, cual cacería en la que siempre surge la tensión entre la vida y la muerte.

16. Delta Machine de Depeche Mode: el ya longevo trío de Essex sigue sobreviviendo a sus propios demonios y entrándole con plena convicción a su reconocible estilo, tal como se destila en estos trece cortes de su 13º. álbum, mismo que se escucha cohesionado e impecablemente producido.

17. False Idols de Tricky: la décima obra de uno de los músicos clave de los noventa, se encuentra muy bien cobijada por las vocalistas invitadas, cuyas aportaciones se integran nítidamente a las reptantes instrumentaciones electrónicas, como para un viaje nocturno por Bristol.

18. Seasons of Your Day de Mazzy Star: en este regreso después de su anterior álbum publicado en 1996, identificamos el estilo caracterizado por una psicodelia en penumbras, ahora con tesituras country, mientras la ensoñadora voz de Hope Sandoval dialoga con la guitarra de David Roback.

19. Innocents de Moby: continuando en la línea de una electrónica pausada con abundancia de emociones, este disco parece querer compartir la intimidad de un artista que ha optado por el ambient como forma expresiva, aunque incorporando invitados de lujo en las vocales.

20. English Electric de OMD: las maniobras orquestales en la oscuridad siguen proporcionando electricidad a su tierra en este confirmado regreso, a través del cual parecen poner a bailar a un geométrico robot enamoradizo que carga con toda la tradición del synth pop.

21. Wonderful, Glorious de Eels: con mayor trabajo de equipo, el décimo álbum de los angelinos transcurre en forma más optimista de lo habitual, con instrumentaciones copiosas entre las que se abre paso una vocal de corte blusera buscando alguna maravilla escondida en la gloria.

22. Understated de Edwyn Collins: muestra de la plena recuperación física y vehículo expresivo para compartir pensamientos y sentimientos, esta obra del ex líder de Orange Juice navega entre géneros sin perder el rumbo, con metales, teclados y rítmica de contrapunteo refrescante.

23. Dream Theater de Dream Theater: disco ídem confeccionado a buena velocidad, como si se tratara de un sueño vertiginoso en un escenario donde se encuentra el acostumbrado virtuosismo instrumental, desplegado en una producción tan precisa como grandilocuente.

24. Forever Endeavour de Ron Sexsmith: el cantautor de Ontario ha desarrollado un currículo tan impecable como discreto, tal como las canciones que integran este álbum, llenas de sensibilidad folk e intimismo vivaz que nos refieren al hogar no exento de soledades y momentos reflexivos.

25. WhereYou Stand de Travis: el séptimo disco de los escoceses busca ampliar los referentes pop que los han distinguido y, sin perder su esencia melódica, plantean ciertos cambios de ritmo y estructura basados en la accesibilidad como bandera orgullosamente ondulante.