Sonido & Visión

Discos 2014 (segunda): mujeres al borde de un ataque de talento (2)

Seguimos. La segunda parte de los discos femeninos, siguiendo la numeración de acuerdo al texto anterior.

En el camino

22. Comet, Come To Me de MeshellNdegeocello: la bajista levanta la vista desde un basamento construido en clave R&B para ampliar horizontes, entretejer intrincadas armonías y confeccionar absorbentes estructuras rítmicas, listas para recibir alguna señal del cielo y mantener una actuación digna de recibir un regalo más allá de nuestro planeta.

23. Platinum de Miranda Lambert: en su quinto álbum, la texana asidua a las primeras posiciones en las listas de ventas, aprovecha su imagen mediática para transitar entre el country y el pop sin pedir permiso, mostrando los orígenes y a la vez conservando el enfoque para no perder de vista la posibilidad de convertir esta obra en sinónimo de platino.

24. TheWay de Macy Gray: la voz humosa de la de Ohio, ahora proclamándose como la reina del dolor, vuelve en su octavo álbum en estudio, mapeando las rutas definitorias de un estilo que se mueve entre el soul, el blues y la música disco, con ilustre compañía que aparece en los diferentes cortes para potenciar ya sea las fluidas instrumentaciones o las vocalizaciones correspondientes.

25. Food de Kelis: en su sexta entrega, la de Harlem cocina una obra nutritiva con dosis balanceadas de R&B, funk y pop, aderezadas de metales festivos, cuerdas volátiles y una voz en su punto; la contribución de David Stick (TV OnThe Radio) es la cereza de este pastel que es también símbolo de agradecimiento y optimismo.

26. Runaway´sDiary de AmyLaVere: en su cuarto disco, limpiamente producido, la cantante, bajista y compositora texana muestra un salto cualitativo que se iba advirtiendo paulatinamente; compartiendo detalles personales, transita por estructuras que van del country al rockabilly con cierto aliento proveniente del pop sesentero.

Juveniles

27. SomewhereElse de Lydia Loveless: la originaria de Ohio entrega un segundo disco confirmatorio de sus habilidades compositivas y letrísticas; canciones en tesitura country con revulsivos que anuncian las dificultades del amor, además deVerlaine y Rimbaud en duelo, Chris Isaak y alguien más con el que, ahora sí, se podrá establecer una relación aproximada al amor.

28. TheFuture’sVoid de EMA: en su segunda entrega propone una serie de miradas al mundo de la virtualidad y sus consecuencias en la reconfiguración de las personalidades y los procesos de humanización; en consonancia, la apuesta sonora integra canciones de confección acústica junto con estética electrónica que acentúa la melodía y la rabia.

29. Ultraviolencede Lana del Rey: hay un sosiego simulado que roza la intimidad, después de haberle dado la vuelta al mundo con su anterior álbum; la agresión está contenida entre canciones con tiempos ralentizados y lógica de aceptación, entre un dejo de melancolía. Producción de Dan Auerbach entre florituras jazzeras que acentúan la atmósfera quieta de los sonidos.

30. Sucker de Charli XCX: la británica de 22 años se convirtió en la figura femenina juvenil del año musical, gracias a su postura rápidamente identificable y a su apuesta por un punk de referencias evidentes pero sonando desde perspectivas propias; la irreverencia premeditada se advierte desde el título mismo del álbum.

31. 1000 Forms of Fear de Sia: coescritora de algunos éxitos cantados por algunas colegas del maisntream y colaboradora de Zero 7, la australiana decidió tomar de nueva cuenta el micrófono para grabar, una vez superados fuertes problemas personales, este álbum que recorre los miedos y sus racionalidades con el sencilloChandelier como estandarte. Disco bálsamo.

32. Wait ´TilNight de Cooly G: con un soporte de cuidada electrónica, sonando particularmente cálida, se desliza una vocal justa para atravesar el día y esperar la llegada de la noche anhelada, más como un espacio para la cercanía; R&B para el siglo XXI cargado de atmósferas sensuales sin caer en los manidos esquemas prefabricados.

33. Twice de Holie Cook: reggae para los tiempos que corren, exudando colores de tonalidades diversas y una calidez a prueba de oportunismos; en su tercer disco, la londinense propone una rítmica característica del género, soportando una voz de sorprendente transparencia que seguramente complacería al patriarca Marley.

34. The Golden Echo de Kimbra: no solo de la Tierra Media vive Nueva Zelanda; también se pueden encontrar algunas gratas sorpresas como este disco de R&B con estructuras pop que se amplían a otros géneros, bien cobijados por un gran número de ilustres invitados que ayudan a que el enfoque se mantenga. Segundo disco confirmatorio.

35. ToughLove de JessieWare: en su segundo disco, la londinense sigue la ruta emprendida por su imparable debut, conservando distinción y alma entre soportes de rítmica electrónica que no hacen sino potenciar la elegancia emanada de una voz poderosa y convencida, analizando la solidez anhelada del amor.

Exploradoras y en grupo

36. Meshes of Voice de Jenny Hval&Susanna: con base en el corto experimental sueco Meshes of theAfternoon (Deren, 1943), este par de artistas con caminos propios se integran para crear un álbum espectral y orgánico a la vez, constituido por diversidad de capas sonoras en creciente intensidad, con juegos vocales e instrumentaciones absorbentes. La oscuridad se lleva por dentro.

37. Chorusde HollyHerndon: la nativa de Tenneessee asentada en San Francisco, se mueve entre la electrónica de aliento clásico, la que se deja escuchar en los clubes nocturnos para despedir el día y la centrada en la experimentación sonora; con su segundo álbum, consigue edificar estructuras de rompimiento estético, cimentadas en brillantes ideas auditivas y hábil manejo de los medios.

38. Bestial Burden de Pharmakon: proyecto extremo de Margaret Chardiet, neoyorquina apenas sobrepasando los veintes; en su segundo opus retoma una experiencia quirúrgica y el duro proceso de curación, a través de un noise apabullante en carne viva salpicada de profundas lamentaciones emanadas de las vísceras. El dolor transformado en arte.

39. Warpaint de Warpaint: en su segunda entrega, el femenino cuarteto angelino sigue confeccionando un rock atmosférico que igual puede llevarnos a la ensoñación que a la convulsa realidad tangible; la producción de Flood contribuyó a la focalización sin rigidizar la inventiva de una banda que cumple con las expectativas y promete ampliarlas.

40. DeepFantasy de White Lung: un suspiro de rabia femenina para encontrarse con los propios monstruos; diez cortes relampagueantes que apenas rebasan los veinte minutos en conjunto para fantasear breve y profundo, con la crudeza que el caso amerita y sin tiempo para la pausa. El trío canadiense nos sumerge rápidamente y sin respiro en las profundidades de sus fantasías.

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