Sonido & Visión

Discos de 1963: cincuenta años de girar sin parar (primera parte)


Año recordado fundamentalmente por la aparición del grupo de música popular más influyente que ha existido, por la presencia de la primera obra maestra del cantautor más importante en la historia de la música popular y por la continuación de diversos géneros que empezaban a encontrar la potencialidad del encuentro con otras propuestas, más allá de sus propia fronteras.

Un breve recorrido por algunos álbumes –principalmente del folk, rock´n’roll, soul, funk, R&B y jazz, que quedarán para la segunda parte– que cumplieron la mitad del siglo como si nada, al contrario, creciendo ante cada escucha. No son todos los que debieran pero sí constituyen una muestra suficiente para adentrarse en los sonidos de hace medio siglo.

CONOCIENDO A LOS GENIOS

Bob Dylan (1941) firmó su prematura primera obra maestra: el icónico The Free whelin’ Bob Dylan, saturado de clásicos y con portada mil veces retomada. La poesía había aterrizado con abstracta energía en los sonidos folk ahora entonados con ecos nasales, mientras la respuesta se difuminaba en un viento soplado por una enigmática chica del país del norte, cargado de una dureza lluviosa que anunciaba, como para no pensárselo dos veces, la llegada de los maestros de la guerra: quizá una guitarra y una armónica puedan hacer que se retiren.

Por su parte, cuatro jóvenes hacían su presentación desde Liverpool: se hicieron llamar The Beatles y grabaron los álbumes Meet the Beatles y Please Please Me. La revolución había empezado, justo donde menos se esperaba: un grupo con peinados de niños buenos que parecía pensado para enloquecer jovencitas, como tantos y tantos que van y vienen sin ninguna repercusión, pronto se convertiría en la banda que trastocó para siempre la forma de crear y entender la música popular.

CONTRUYENDO LOS GÉNEROS

Sam Cooke(1931-1964) se encargó de invitarnos a disfrutar de una noche llena de sentimiento, ritmo diverso y alma compartida, a través de Night Beat, disco esencial de la historia del soul que se da la mano con el blues, el góspel y jazz. James Brown (1933-2006) desgranó funk interminable en Live At the Apollo, muestra contundente de cómo convertir una presentación en un auténtico concierto exorcizante, y Johnny Cash (1932-2003) exudaba country con Blood, Sweat and Tears, firmado junto a The Carter Family.

The Beach Boys siguieron haciendo olas, ahora por partida triple: Surfin’ USA,Little Deuce Cope y Surfer Girl, como para no dejar de vivir las playas californianas donde todo podía pasar, como encontrarse con el clásico Bo Diddley´s Beach Party, efusiva fiesta con Bo Diddley (1928-2008) como anfitrión de lujo y ya entrados en el tema, disfrutar de la comedia hablada del gigante de la parodia Allan Sherman (1924-1973), a través del disco My son, My Nut, imprescindible para quienes se interesen en este renacido campo.

El folk tuvo su presencia con Peter, Paul & Mary, quienes también dobletearon con In the Wind y Moving, y sobre todo con el histórico concierto del mítico revivalista neoyorkino Pete Seeger (1919) capturado en Carnegie Hall Concert, We Shall Overcome, homenajeado años después por el jefe Springsteen. Por otro lado, Tony Bennett (1926) mantuvo el nivel con I Wanna Be Around… y Roy Orbison (1936-1988) colaboró con un prematuro álbum de éxitos titulado In Dreams. Apareció también Indian’s Master Musician de Ravi Shankar (1920-2012), quien se convertiría en figura muy conocida en Occidente.

Barbara Streisand realizó su disco debut, ya con sus capacidades teatrales aplicadas a la vocalización, por medio de The Barbara Streisand Album, mientras que Judy Collins (Seattle, 1939) hizo lo propio con Judy Collins 3, incluyendo una memorable versión de Masters of War de Dylan, y la organista Shirley Scott (1934-2002) con Soul Shoutin’, su obra más sentida pergeñada junto a Stanley Turrentine. La jazzera Sheila Jordan (1928) grabó Portrait of Sheila Jordan, iniciando su carrera en todo lo alto.

El disco navideño del año, y quizá de la historia, corrió por cortesía del afamado y controvertido productor Phil Spector, vía A Chistmas Gift For You From Phil Spector, con invitados diversos (The Ronettes y The Crystals, entre otros) y su famoso muro de sonido en acción. The Impressions, trío liderado por el brillante compositor Curtis Mayfield, debutó causando una muy buena ídem, no solo por los juegos de vocalización, sino por las aún recordadas composiciones como se escucha en The Impressions. Nat King Cole (1919-1965) deslizó con la suavidad acostumbrada su obra Those Lazy-Hazy-Crazy Days of Summer, ya en sus  últimos años de vida.

El blues estuvo sentidamente representado por el reconocido John Lee Hooker (1917-2001) con el recopilatorio Don’t Turn Me From Your Door: John Lee Hooker Sings His Blues y por Lightnin’ Hopkins (1912-1982) y su Goin’ Away; el dueto integrado por Joe Venuti & Eddie Lang produjo Stringing the Blues, en una exquisita conversación entre violín y guitarra, mientras que otro dúo conocido como Jim & Jesse, grabó Bluegrass Special, música de raíces con espíritu religioso.

Seguimos en la siguiente entrega.