Sonido & Visión

Discos 1966: Cincuentones (III)

Cerramos el recorrido por algunos de los discos que vieron la luz hace medio siglo.

JAZZ EN SUS FORMAS

El patriarca DukeEllington se hizo presente con dos notables entregas a la altura de su ya ganado prestigio: SoulCall y ScaredMusic no hicieron sino confirmar su estatus de músico imprescindible del siglo XX.Por su parte, el eterno saxofonista SonnyRollins, además de encargarse del soundtrack de Alfie, nos regaló el clásico East Broadway Run y, por no dejarOntheOutside, como para mostrar que en apenas un año se pueden pulir tres joyas musicales.

Fue el año del saxofonista Wayne Shorter por partida doble con todo y su combinación orgánica de hard y postbop: su obra maestra Speak No Evil, frecuente en las listas de lo mejor del jazz de toda la historia, se dejó acompañar por el brillante Adam’s Apple. En ambos, resultó clave la presencia de HerbieHancock, quien se encargó del score de Blow-Up, filme de Antonioni con estética Mod, al tiempo que TheCannonballAdderleyQuintet mostró sus dotes para construir escenarios en Mercy, Mercy, Mercy! Live at the Club, toda una celebración del mejor jazz de la época.

El pianista Cecil Taylor grabó, cual monolito sonoro vanguardista con todo y enloquecido sax, UnitStructures, en tanto el pianista polaco KrzysztofKomeda, conocido por sus aportes sonoros para algunos filmes de los maestrosPolanski y Bergman, presentó Astigmatic, toda una experiencia perceptiva de cercanía y distancia.El guitarrista Wes Montgomery tuvo la brillante idea de hacer equipo con Jimmy Smith para grabar un disco propio de superhéroes: Jimmy &Wes: TheDynamicDuo, muestra clara de cómo el movimiento, en tanto concepto filosófico y musical, sigue siendo la esencia del jazz.

El saturnino Sun Ra nos continuó llevando por realidades más allá del planeta con los sideralesTheMagic City yNothingIs, mientras queel organista Larry Young propuso Unity, conformado por complejas progresiones armónicas buscando, ciertamente, la anhelada unicidad. Acompañado por su sexteto, Roscoe Mitchell siguió en plan explorador con el imprescindible Sound, abriendo posibilidades para imprevistas rupturas del silencio. Del ensamble de Chicago, Joseph Jarman rindió tributo a la capacidad de improvisación con SongFor, como si fuera dedicada a la evolución del género.

Con deliciosa soportable levedad, George Benson debutó con el fluido It’sUptown en formato de cuarteto, misma alineación de Charles Lloyd para mostrar su DreamWeaver, onírico tejido armónico que nos atrapa a la primera, y Joe Henderson produjo ModeforJoe, en el que el sax tenor se sostiene en un grupo de estelares para integrar géneros jazzeros de la tradición a la vanguardia con toda naturalidad, premisa seguida por el trompetista Lee Morgan para crear el revitalizante Delightfulee, uno de sus mejores discos y por Don Cherry, quien grabó SymphonyforImprovisers, su opus 2 con una alineación internacional en clave de septeto, incluyendo a Gato Barbieri, fallecido este año.

LEVANTANDO LA VOZ

Grabado a principios de los años cuarenta, aunque publicado hasta 1966, Down onStovall’sPlantation es un documento histórico que muestra a MuddyWaters entre cuerdas con aliento libertario. Con Up-TightEveryhing’sAlright, StevieWonder mostró una evolución sorprendente en plena adolescencia, apuntalando su capacidad vocal e instrumental entre texturas bañadas del clásico R&B y soul con el sello Motown. Este mismo año grabó Down toEarth, también incluyendo un cover de Bob Dylan.

Complete &Unbelievable: The Otis Redding Dictionary of Soul, quinto álbum de Otis Redding, se convirtió en un clásico del género al cual se puede acudir en caso de requerir definiciones precisas y sensaciones difusas, como las que también se encuentran en TheWickedPickett y TheExciting Wilson Pickett, doblete con tintes de R&B y vocalizaciones altamente reconocibles cortesía, desde luego, del gran Wilson Pickett. De igual forma, Frank Sinatra entregó uno de sus mejores discos, Sinatra at theSands, grabado ni más ni menos quecon la orquesta de CountBasie y producido por Quincy Jones, con interpretaciones tomadas de sus famosos shows en Las Vegas.

En tono más orquestal que otras de sus obras sesenteras, la grandiosa Nina Simone presentó el impecable High Priestess of Soul con la habitual integración de jazz, pop, góspel ysoul, aquí interpretando temas propios y de grandes nombres como Berry, Ellington, Adderley y Badalamenti. También produjo Wild istheWind, como refrendado su momento ideológico.TheSupremes, el trío femenino convertido en la joya del sonido Motown, realizó I Hear a Symphonyy Supremes A’ Go-Go, tendencia seguida por Martha &TheVandellas en el estupendo Whatchout!, destilando un clásico R&B con tintes de soul.

CON SABOR LATINO

HerbAlpert& Tijuana Brass continuó con su mezcla de sonidos fronterizos, ya entrando al mercado global, con WhatNowMyLove, poniéndonos de buen humor por más que nos resistamos, mientras que BarbraStreisand probó fortuna con al cultura gala vía Je M’appelleBarbra, cercana a la chanson, muy en boga durante los años sesenta. Nancy Sinatra, hija del ilustre Frank, presentó HowDoesThatGrabYou?, interesante disco más allá de la influencia familiar. Para rematar, Celia Cruz y Tito Puente hicieron migas para grabar el caliente Cuba y Puerto Rico Son…, como para intentar derretir el hielo en tiempos de la guerra fría.

Del otro lado del Atlántico, Sergio Mendes compuso, con toda la rítmica carioca pero con los agregados de una melodiosa construcción y un sabor accesible para el mundo, el muy conocido más allá de sus fronteras Sergio Menes & Brasil ’66. En esta contexto geográfico y con el sustento del bossa nova, la cantante Astrud Gilberto nos invitó con la cadencia necesaria para mirar hacia el horizonte con Look totheRainbow, de tal manera que nos pudiéramos adentrar en Rain Forest de la mano del tecladista WanderWanderley, brillante músico oriundo de Arrecife, Brasil.