Sonido & Visión

Días de feria II: los que se fueron el año pasado

En esta segunda entrega, una pequeña relación de algunos de los autores que nos dejaron en el 2014, como para encontrarse con ellos en la Feria del Libro de León e intercambiar puntos de vista durante los días posteriores.

1. “Nos llevó por Macondo”, un pueblo que se encontraba a medio camino entre la realidad y la magia. Colombiano de nacimiento y mexicano por adopción, el también periodista Gabriel García Márquez (1927-2014) alcanzó su cumbre muy pronto con Cien años de soledad (1967), obra que nos convirtió en lectores definitivos. De sus diez novelas destacan su sorprendente debut La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961), Crónica de una muerte anunciada (1981) y El amor en los tiempos del cólera (1985); notable también es el relato breve La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1978). Quizá el Nobel le llegó quizá demasiado rápido.

2. “El novelista, ensayista, cuentista, poeta, traductor y articulista José Emilio Pacheco (México, 1939-2014)” es una de nuestras joyas literarias más preciadas. Se hizo conocido con Las batallas del desierto (1981), libro de obligada educación sentimental en plena edad de transformaciones, aunque antes ya había entregado novelas como Morirás lejos (1967) y los libros de relatos La sangre de Medusa y otros cuentos marginales (1959) con el que empezó su trayectoria, y El principio del placer (1972). Tarde o temprano (Poemas 1958-2009) (2009) integra sus primeros seis libros y representa una buena entrada a su metafórica, sensible y reveladora obra poética, no exenta de cierto aliento experimental.

3. “Ya que andamos en los terrenos poéticos, Mark Strand (Canadá, 1934-2014)” recorre el mundo que lo vio crecer con ciertos toques surrealistas, aunque empleando una prosa directa que nos coloca con sensibilidad en el foco de su mirada, justo para que nosotros también recordemos de dónde venimos. Ganó el Pulitzer con Tormenta de uno (1999), traducido al español en el 2010 y que representa una evocativa oportunidad para adentrarse en el universo poético del autor de Casi invisible (2012), su obra final. Fue traducido por Octavio Paz y escribió también libros para niños y crítica de arte.

4. “Tomaž Šalamun (Eslovenia, 1941-2014)” aprovecha la poesía como vehículo para ironizar acerca de realidades terribles como la guerra y la violencia. En sus escritos uno se puede encontrar imágenes de alcance lúdico, casi azaroso, que preceden a sentencias de profundidad amenazante: no es casual que su primera colección de poemas se titulara Póquer (1966). México fue una inspiración para sus poemas que de pronto podían conformarse a partir de asociaciones casuales, orientadas a expresar un espíritu libertario. Sumamente prolífico, entregó alrededor de 40 libros de poesía, terminando con La ópera Buffa (2011). Se puede empezar con Selección de poemas 1968 – 1998 (1999).

5. “La poetisa Maxine Kumin (Estados Unidos, 1925-204)” revisitó los terrenos de la literatura infantil, la crítica y el ensayo. A pesar de que se la ha asociado al grupo conocido como las Confesionalistas, ella optó por una estética de mayor cercanía y estoicidad, sobre todo al momento de retratar con detalle el ambiente circundante y sus emociones, particularmente el de New Hampshire. Ganó el premio Pulitzer en 1973 con Up Country.

6. “El ingeniero civil Vicente Leñero (México, 1933-2014)”, pieza clave del Excélsior y Proceso, construyó edificaciones literarias de diverso género: reportaje, crónica, novela, guion cinematográfico, teatro y cuento. Con Los albañiles (1964), demostró su notable capacidad para la creación de personajes y de tramas a través de una arquitectónica lingüística de alcance onírico, así como su conocimiento de las distintas realidades de nuestro país, como se advirtió también en Los periodistas (1978). Su última obra, Más gente así (2013), especie de continuación de los relatos integrados en Gente así (2008), resultó ser una de las más cercanas e íntimas. En lo personal, prefiero sus novelas.

7. “Miembro de la Real Academia, ganadora del premio Cervantes Ana María Matute (España, 1925-204)” fue una novelista de largo alcance que también se dio tiempo para escribir relatos orientados al público infantil y juvenil, que se pueden encontrar en La puerta de la luna. Cuentos completos (2010). Sus novelas dieron cuenta de la realidad española de la posguerra y de mundos imaginarios por medio de un lenguaje que combinaba un realismo directo con ciertos toques surrealistas, como se deja leer en Los soldados lloran de noche (1968), El verdadero final de la bella durmiente (1995) y Olvidado Rey Gudu (2003). Se despidió con la grandeza acostumbrada entregando Demonios familiares (2014).

8. “Además de poeta, narrador y ensayista, Félix Grande (España, 1937-2014)” fue un reconocido flamencólogo gracias a sus obras al respecto e incluso por sus composiciones. Comprometido social y estéticamente por medio de sus textos y con el aliento de Antonio Machado, alcanzó su cresta poética con Las rubáiyatas de Horacio Martín (1978), al grado que volvió al género 30 años después. La prosa también fue su área: ahí está la premiada novela corta Las calles (1965), así como Parábolas (1975), Lugar siniestro este mundo, caballeros (1980), Sobre el amor y la separación (1996) y La balada del abuelo palancas (2003).

9. “La escritora Ana María Moix (1947-2014)” se reveló pronto como una poetisa distintiva en la escena española de ruptura con la tendencia predominante, de fuerte contenido social: una orientación más feminista se manifestaba en su propuesta y en sus actividades como editora y traductora. A imagen y semejanza (1983) integra sus tres poemarios iniciales, género que dio paso a su faceta de novelista, dentro de la cual escribió la notable Vals negro (1994), de cuentista infantil (Miguelón, 1986) y de ensayista, expresada en Manifiesto personal (2011).

10. “Nació en Madrid pero su familia huyó con el ascenso del franquismo”; después de pasar una temporada en Ginebra, llegó a la Ciudad de México en su etapa de preparatoriano y desde entonces, ésta fue su casa. El poeta Juan Almela, mejor conocido como Gerardo Deniz (1934-2014) nos dejó una especie de ruta en clave para observar la vida diaria desde ángulos distintos a los que estábamos acostumbrados; basta darse una vuelta por Adrede (1970), Gatuperio (1978), Enroque (1986), Mansalva (1987), Amor y Oxidente (1991) y tanto por los peculiares relatos de Alebrijes (1992), como por los ensayos de Anticuerpos (1998). 

 

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