Sonido & Visión

Copa América 2016 (VII): Definiciones prematuras

Con un par de juegos sin mucha claridad y pasados por el nervio más que por el talento, el grupo C ha quedado definido. En ambos casos, los equipos que salían como favoritos enfrentaron problemas de funcionamiento por sus propias fallas, no tanto por la dificultad del rival: si bien uno ganó y el otro perdió de forma sorpresiva, se desempeñaron por debajo del partido que habían brindado entre ellos algunos días atrás. Los otros dos conjuntos mostraron pundonor y, por momentos, enfocada estrategia para nulificar al contrario.

UNA NECESARIA ALEGRÍA VENEZOLANA

El conjunto charrúa necesitaba salir a ganar para mantenerse en la pelea. Los venezolanos podían apostar por el empate y jugársela en su tercer partido. Se enfrentaba el líder ante el colero de la eliminatoria sudamericana y los augurios apuntaban hacia un triunfo uruguayo. Pero frente a un cambio de contexto y con necesidades distintas, el trámite del partido transcurrió de una manera inesperada: la vinotinto batiéndose por todas partes nulificando al ya de por sí ineficaz ataque de su rival.

Sin claridad y con notorias fallas en la definición y el juego de conjunto, particularmente en un medio campo que parecía no tener claro su propósito, los charrúas solo se quedaron con su garra. Un disparo desde la zona de la media cancha tomó adelantado a Muslera que arañó el balón para que, en el generoso rebote que otorgó el larguero, Rendón picara el esférico y lo introdujera al arco, regalando así una pequeña alegría y un mensaje de reconciliación a sus compatriotas que atraviesan horas de angustia, atizadas por una crisis mutifactorial.

Los uruguayos salieron insistentes para la segunda parte y generaron ocasiones para empatar que habitualmente convierten sin problemas. Hoy no. Todavía al final, Cavani tuvo una opción que anotaría con los ojos cerrados. Hoy no. Desde la banca, se mandaron movimientos que generaron la molestia de Suárez por no ser considerado. La tensión viajaba en doble sentido desde el campo hacia el cuerpo técnico y de regreso. Venezuela aguantó, generó alguna opción y al final se salió con la suya: avanza a la siguiente ronda sin gol en contra. Hoy sí.

EXPERIMENTAR Y AJUSTAR

El técnico Juan Carlos Osorio volvió a buscar nuevas formas de organizar al equipo mexicano, cambiando jugadores de su posición habitual y probando con diferentes parados tácticos. Es discutible si es el mejor momento para andar indagando alternativas a estas alturas del partido, pero si no arriesgas no ganas y la premisa de renovarse o morir aplica al fútbol mexicano atorado en un mismo nivel desde hace más de 20 años.

Volvió a presentarse esa actitud camaleónica de jugar en función del rival: elevar el nivel con los más fuertes y disminuirlo con quienes en el papel son inferiores. Quizá Jamaica salió con esa certeza y con ganas de vengar la derrota en la final de la Copa América. Empezó mejor y tuvo una clara que echó por la borda. Cuando más lo necesitaba, Chicharito y su ángel aparecieron para colocar al Tricolor arriba en el marcador con certero y distante testerazo.

No obstante, los jamaicanos seguían intentándolo con todo y sus limitaciones, de pronto lanzando pases que ni si compatriota Bolt alcanzaría y por momentos tejiendo bien pero fallando en la puntada final. Debieron romper el cero tras varias opciones nítidas. Mientras tanto, varios jugadores mexicanos se sentían fuera de contexto y las conexiones se dificultaban por el enajenamiento en el que se encontraban algunos de ellos.

Para la segunda parte, el colombiano hizo ajustes y recompuso en parte algunos de sus fallidos experimentos. México fue mejor durante 20 minutos pero no terminó de sentenciar y nuevamente los del Caribe empezaron a crecer pero sin afinar la puntería. El ensayo sobre la lucidez se convertía en el de la ceguera y el cuadro azteca daba muestras de extravío que hubieran sido de consecuencia si la mira jamaiquina se enderezara. Tuvo que venir el Cepillo Peralta desde el banquillo para dar una necesaria tranquilidad con el segundo tanto y amarrar el pase a la siguiente ronda.

EURO 2016 (I): SE LEVANTA EL TELÓN

Con efervescencias políticas (crecimiento de los radicales), crisis de refugiados, situaciones económicas contrastantes y el fantasma del terrorismo recorriendo sus territorios, Europa celebra su torneo continental por primera vez en simultáneo con América. Particularmente en el ámbito balompédico, aun se escuchan los ecos de los malos manejos por parte de algunas autoridades.

Francia abre sus puertas con medidas extremas de seguridad, pero con la esperanza de que la fiesta futbolera se desarrolle sin ningún contratiempo que nuble los sucesos en la cancha. Breve y lucidora inauguración con David Guetta y la sueca Zara Larsson poniendo los acordes. En cuanto a su selección, los locales enfrentan problemas extra cancha con algunos jugadores que fueron claves en el Mundial del 2014, como el caso de Benzema y Valbuena.

Vamos al partido. Para sorpresa de todos, la selección rumana empezó el partido en plan dominante, tratando de conquistar cada espacio del terreno de juego con tres hombres al frente, y una multitud en la mitad del campo siguiendo las indicaciones al pie de la letra; incluso generó una clara opción de gol que se quedó en la línea del arco gracias a un buen recorrido del arquero galo.

Los anfitriones intentaban expresar su talento a través de ciertas pinceladas individuales más que por medio de un juego de conjunto. Poco a poco, Rumania empezó a dejar de llegar al frente y, aunque mantenía un orden riguroso, dejó de inquietar al contrincante, quien empezó a dominar ligeramente las acciones. El primer medio transcurrió entre el sistema rocoso de los Cárpatos y el lento fluir del Sena, con apenas dos o tres avisos.

Pasados unos espesos diez minutos del segundo medio, los franceses empezaron a acordarse de su capacidad y en notable jugada colectiva por poco colocan el primero, pronto aparecido en un remate de cabeza de Giroud, aprovechando una erráticasalida de quien había salvado su meta, justo fuera del área chica donde el portero deja de ser intocable.Acto seguido y de manera innecesaria, el veterano Evra comete un penal que ejecuta engañosamente Stancu para darle un empate merecido a los de amarillo, manteniéndose bien compactadosde acuerdo con el script, más allá de cualquier circunstancia.

El partido entró en una zona de baja intensidad, con un esquemático y obediente equipo rumano capaz de neutralizar el subyacente talento francés, escasamente mostrado y diluido entre intentonas poco acordes al hermoso escenario del Saint Denis, en las afueras de París. No sucedía mucho hasta que Payet, el mejor jugador del partido y un talento a seguir, lanzó un disparo desde la calidad total para anidarlo en el ángulo y resolver un juego que se precipitaba hacia un irremediableempate.

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