Sonido & Visión

Copa América 2016 (X): despedida inesperada

Ha quedado definido el destino del grupo B con la gran sorpresa de la eliminación brasileña por un gol ilegítimo aunado a su propia ausencia de identidad; en el otro encuentro, una desorganizada fiesta que pudo haber terminado con una docena de goles.

ENTRE FALLAS Y GOLES

En el esplendoroso MetLife, estadio de East Rutherford donde juegan los Jets y los Gigantes de la NFL, haitiano y ecuatorianos se vieron las caras con pretensiones distintas: los primeros, despedirse de esta buena oportunidad de crecimiento y los segundos, conseguir su pase a la siguiente ronda con un triunfo por cualquier marcador, aunque si lograban golear aspirarían al primer puesto. Con ambiente distendido, Ecuador empezó a generar opciones a granel hasta que Enner Valencia al minuto 11 y Ayoví al 20 ponían la calificación a buen resguardo.

Los haitianos, a pesar de verse por completo superados, alcanzaron a generar algunas jugadas de peligro y merecieron anotar un gol, pero también es cierto que se salvaron de una goleada de escándalo. Para la segunda parte, Noboa y Valencia se encargaron de anotar los dos de rigor para amarrar el pase a la siguiente ronda que prácticamente se consiguió desde el empate frente a Brasil en su primera cotejo. Haití se despide con tres derrotas pero con una vivencia interesante para convertirla en aprendizaje.

EL TÚNEL QUE NO ACABA

Brasil vive momentos de crisis en los ámbitos político, económico y social. Padece ese mal latinoamericano tan extendido como sus tentáculos perversos: la corrupción, vista en el ojo ajeno y rara vez reconocida en el propio. Las dificultades también tocan a la selección de fútbol de su país, un terreno en el que usualmente son ganadores, pero que desde hace ya algunos años no encuentran la cercanía y referencia con su propia historia. La prestidigitación ha cedido su sitio a un tecnicismo que ya ni siquiera alcanza para resolver los partidos; la fantasía desaparece ante un burdo realismo.

El equipo brasileño dominó el primer tiempo, a pesar de que los peruanos estaban obligados a ganar después del resultado de Ecuador. La imprecisión de la escuadra inca se combinaba con la incapacidad resolutiva de los cariocas. Para la segunda mitad, una mejoría de Perú que no parecía representar mayor amenaza, salvo que el partido seguía a un gol de decidirse. Así fue: una anotación de Ruidíaz con la mano que el árbitro, después de deliberar en forma errática, dio por bueno y que representó la despedida de este gigante en crisis, todavía con una oportunidad desperdiciada al cierre. La luz al final del túnel sigue sin asomarse.

EURO 2016 (IV)

Tres partidos en los que se manifiestan las diversas formas de visualizar el fútbol, respondiendo a orígenes y potencial actual. Ganan los históricos y gustosamente empatan los que van y vienen, en función de generaciones más o menos brillantes, en el concierto continental.

EL ARTE DE LA PACIENCIA

La República Checa decidió que el partido se desarrollara en su campo, esquema que España, el bicampeón defensor,contribuyó a forzar con su habitual dominio de la pelota y sus desplazamientos casi siempre precisos, salvo cuando se dirigen a puerta.El control de la pelota por parte de los ibéricos (72%) se tradujo solamente en cinco tiros con dirección de gol y muchos más desviados. La estructura checa, soportada por una quinteta de jugadores en la mitad del campo, se resquebrajaba pero no se rompía y así resistió la andanada durante todo el primer tiempo.

La segunda parte mantuvo la misma narrativa con la furia roja puesta a la ofensiva generando alternativas. Algunos movimientos de parte del paciente maestro Del Bosque para hacer efectivo el refrán del cántaro que termina rompiéndose después de tanta agua. Tenía que ser Iniesta el que pusiera un servicio de ¾ de gol para que Piqué empujara el balón con la cabeza y así vencer por fin al infranqueable Cech en la agonía del tiempo: gol con manufactura barcelonesa.Los checos tuvieron escasas aproximaciones:una salvada por Fábregas en dos ocasiones continuas y otra sobre el final que resolvió con solvencia el arquero.

ENTRETENIDO EQUILIBRIO

El partido entre Suecia e Irlanda fue un enfrentamiento digno de la Eurocopa, lleno de entrega y con nutritivas dosis de emoción. Son dos selecciones que se saben ubicadas en un grupo muy difícil y que, quizá por ello, salieron a buscar más el triunfo que el empate: las buenas intenciones, si bien no produjeron el resultado esperado para ninguna de las dos, sí contribuyó para retribuirle a la colorida tribuna el tiempo invertido. Los suecos empezaron confiados pero muy pronto los irlandeses empezaron a generar productivas jugadas que estuvieron cerca de convertirse en número.

Apenas empezado el segundo tiempo los verdes anotaron vía notable disparo a botepronto de Hoolahan, gol que debió caer desde la primera parte. La derrota temporal pareció alimentar el espíritu nórdico y los de amarillo empezaron a presionar al frente y a construir alternativas para empatar los cartones. Una jugada por izquierda terminó en servicio de Ibrahimovic que despejó Clark pero al fondo de su portería. Los minutos finales todavía fueron testigos de intentonas de ambos lados para romper el empate, sin conseguirlo.

VICTORIA A LA ITALIANA

En el encuentro más esperado de la jornada, belgas e italianos se veían las caras en Lyon para contrastar historias y estilos. Los diablos rojos han ido consolidando una generación que tuvo un buen Mundial en el 2014 y que ahora se presentaba con mayor experiencia. Sin embargo, durante la primera parte se mostraron nerviosos por el escenario y el rival, una selección que por más que pase el tiempo conserva un gen que determina enfoque y oficio. Pasada la media hora, un pase como enviado desde el otro lado de los Alpes, tras techar al defensa, fue limpiamente controlado por Giaccherini en el área para que con tiro certero venciera a Courtois.

Con la experiencia de Buffonimpulsando y ordenando desde el origen, el equipo italiano se renueva y mantiene prestancia más allá de las figuras mediáticas. En la segunda parte, los Diablos Rojos pusieron todos sus recursos y lograron hacerse de la pelota, situación que tampoco incomodaba demasiado sus astutos rivales. Generaron opciones pero no consiguieron vencer al veterano arquero y ya sobre el final, un contragolpe letal, como epítome de toda una manera de entender este juego, permitió que Pellé rubricara una obra de completo clasicismo. Bélgica tiene con qué recuperarse de este golpe de realidad.

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