Sonido & Visión

Copa América (X): saldos de la primera fase

El torneo ha destacado por ser parejo y tender más a la furia que al sonido. Las rivalidades sudamericanas suelen impedir los brillantes destellos que muchos de estos jugadores pueden practicar frente a rivales europeos: es como cuando conoces tan bien a los de casa que ya sabes lo que van a hacer y los espacios vitales se pelean en la cuerda floja del reglamento. La armonía ha cedido terreno a la fortaleza y el tejido fino al trazo burdo. Sin embargo, hemos presenciado momentos de gran lucidez y de invasiva tensión.

El promedio de goles de esta primera fase es de 2.2 por partido pero Chile anotó la cuarta parte del total (10 goles), por lo que si no consideramos a los anfitriones, la cuota desciende notablemente; no obstante, se superó el promedio alcanzado en Argentina 2011 aunque resultó inferior a Venezuela 2007. Además de este dato duro, valdría la pena analizar la gran cantidad de faltas, marcadas o no, que se han cometido en detrimento de la fluidez y construcción de juego

Los favoritos

De los que se presentaban con aspiraciones para obtener el título, únicamente Chile respondió a las expectativas, desplegando un juego de menos a más y constituyéndose como el único equipo que ganó con más de un gol de diferencia dos de sus tres partidos, mientras que el otro debió haberlo finiquitado de no haber sido por algún yerro arbitral y un poco de suerte del rival. Los anfitriones son los mejores de esta primera fase y hasta superaron su resbalón fuera del campo.

Brasil calificó más por el peso de su camiseta que por su desempeño en el campo: sufrió para derrotar a Perú, fue superado por Colombia y se complicó innecesariamente ante Venezuela; igual puede seguir avanzando pero parece difícil que se convierta en un incandescente equipo para bien del torneo. En una de esas paradojas del juego, le puede funcionar haber perdido a su referente en el campo, aunque todos lo vayamos a extrañar.

Hombre por hombre no hay selección como la de Argentina pero las interconexiones entre sus deslumbrantes circuitos van perdiendo intensidad conforme avanza el reloj del estadio, como si se tratara de un fino mecanismo cuya energía solo da para un tiempo corto. De media cancha para adelante hay un exceso de talento que si no se articula puede auto anularse, como de hecho ha sucedido en las partes complementarias de sus partidos.

Los candidatos

Quizá la mayor decepción, si comparamos expectativas generadas con resultados obtenidos, ha sido Colombia: únicamente han anotado un gol, la exquisitez de su juego ha aparecido mezquinamente y sus grandes referentes no terminan por tomar el balón y repartir el talento por toda la cancha. Aun así vencieron a Brasil y están en la siguiente fase, aunque tendrán que elevar exponencialmente el nivel para vencer a los argentinos.

Por su parte, Uruguay parecen estar en lo suyo como campeones defensores. A pesar de no contar con su delantero estelar, tienen en la banca a un gran director técnico y en el campo mucho empuje y presencia, desde la defensa central hasta la media cancha, espacio en el que saben cohabitar para efectos del control. Sus partidos fueron sumamente cerrados y obtuvieron los tres resultados posibles: no creo que a los chilenos les haya gustado mucho la noticia de tenerse que enfrentar a los charrúas.

Paraguay llega invicto a la siguiente fase, alcanzando empatar frente a dos selecciones que se veían superiores y resolviendo el partido ante el invitado caribeño. Han sido dominados por momentos y puestos casi en la lona, pero con carácter y determinación han conseguido seguir adelante, sacando un punto imposible frente a Argentina y equilibrando el campo ante los uruguayos: nada fácil para Brasil en la siguiente ronda.

Los inesperados

Después de ver el limitado desempeño de Bolivia en su primer encuentro, parecía ser un candidato claro para ser de los cuatro equipos eliminados: corrieron con suerte y terminaron empatando. Pero tuvieron un notable primer tiempo frente a Ecuador y con eso les bastó para avanzar, sorpresivamente, a la siguiente fase, aunque después volvieran a su nivel ante los anfitriones. Dadas las circunstancias, ya hicieron más de lo previsto.

Mientras tanto, Perú mostró que venía con la disposición necesaria para trascender desde su primer enfrentamiento contra Brasil, en el que bien pudo conseguir el empate. Mantuvieron la actitud ante los venezolanos y sacaron un triunfo de picapiedra, para después sostener la igualada ante los colombianos: lo suyo ha sido una buena mezcla de entereza y talento que los puede llevar más allá de este primer escalón, sobre todo por el rival que les tocó en la siguiente fase.

Los eliminados

La otra gran decepción del torneo fue Ecuador, dado su potencial individual y la resistencia que mostraron ante los anfitriones. Sentenciaron su eliminación cuando perdieron frente a los bolivianos, por más que se esforzaron después en contra de México: la reacción parecía digna pero tardía y, como en el Mundial pasado, se quedaron en la primera fase cuando se esperaba más de ellos.

Venezuela vino con todo. Conscientes de sus limitaciones técnicas, optaron por dejar el físico en el campo, en ocasiones recurriendo en exceso a la falta, y pronto se encontraron con un triunfo que no tenían planeado. Al siguiente partido, el estilo agresivo se les revirtió y al quedarse con un hombre menos fueron superados; ya con Brasil dejaron pasar demasiado tiempo para darse cuenta que eran capaces de empatar. Lo cierto es que quieren dejar de ser el flan sudamericano.

Las visitas tienen sueño

Ninguno de los equipos invitados consiguió trascender más allá de la fase de grupos. Vinieron, jugaron y se regresaron. Sin ningún tipo de obligación, Jamaica perdió todos los encuentros, no anotó aunque solamente recibió tres goles. Mostraron dignidad, pusieron resistencia y su participación podrá ser capitalizada en torneos posteriores. Además, por lo visto, se divirtieron.

En contraste, México asistió con una selección alternativa, a saber por qué, y acabo siendo bipolar desde el primer partido ante Bolivia; fue protagonista en el mejor cotejo de la primera fase, ante Chile, y acabó de manera vergonzosa contra Ecuador: más allá de ganar o perder, se trata de la manera en la que vendes la derrota o asumes el triunfo. La forma es fondo.

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