Sonido & Visión

Copa América (XV): digno partido semifinalista

Llegamos a las últimas instancias de la Copa América con dos favoritos para avanzar a la final pero cuyos rivales han resultado ser las mejores y más gratas revelaciones del torneo, anunciando de una vez que la eliminatoria para llegar al Mundial de Rusia 2018 se va a poner más brava de lo esperado, si es que estas selecciones consiguen mantener el nivel mostrado en las canchas chilenas.

El primer partido enfrentaba a los anfitriones, después de un accidentado encuentro frente a los uruguayos, contra los peruanos, quienes de la mano de Gareca fueron creciendo a pasos grandes durante el torneo, llegando a punto para este momento. Y muy pronto lo demostraron: tras una llegada prematura del equipo local, bien arropado por su público, los de la diagonal en la playera empezaron a tomar cierto control del juego, como si estuvieran en casa. Guerrero, Farfán, Cueva y Lobatón desde atrás, empezaron a hacer de las suyas y consiguieron saludar al poste y a la parte externa de la red con sendas pelotas envenenadas.

Poco antes de los veinte minutos sucedió un evento decisivo: el defensor Zambrano, que ya traía pleito con Vidal –que debió ver la tarjeta amarilla-, con medio país y a sabiendas de estar amonestado, le dejó los tachones en la espalda a Aránguiz para hacerse justo acreedor a un segundo cartón y, de paso, darle cuerda a los complotistas de siempre que deducen más de lo que demuestran acerca de los favoritismos y arreglos en lo oscurito: claro, cuando sus presagios no se cumplen, siempre hay una explicación para justificar la falla y mantenerse con la razón que tanto necesitan para validarse.

Esta irresponsable jugada del zaguero inca trastocó por completo el planteamiento del partido, pero no la entrega y pundonor de su selección que a pesar de verse en desventaja numérica, en ningún momento entregó el partido, sino que lo supo llevar hasta el límite gracias a una justa combinación de velocidad, capacidad retentiva y desplazamientos precisos a lo largo del campo. Cueva fue el sacrificado para reacomodar al equipo en función de su nueva condición numérica que, paradójicamente, potenció la anímica.

Fue cuando empezó la prestidigitación de Valdivia y un par de avisos, sin desplegar el fútbol acostumbrado, anticiparon la primera anotación de Vargas, en posición adelantada difícil de apreciar, poco antes de irse al descanso. Un gol que parecía anunciar un segundo tiempo de lucimiento para los locales, ya con la mirada puesta en la final del torneo. Pero no contaban con que enfrente tenían un rival que no estaba dispuesto a entregarse así como así, a pesar del desgaste físico y mental al que estaban sujetos.

Un par de cambios por parte de Sampaoli para intentar mejorar un desempeño regularcito de su selección y el segundo medio arrancó con la misma tendencia de equilibrio y de posibilidades en ambas porterías: estaba claro que los peruanos no asumían la derrota y se lanzaban a buscar el empate sin descuidar del todo la propia meta. Una segunda anotación de Vargas, rematando de volea un pase preciso, parecía sentenciar el partido pero el juez de línea invalidó equivocadamente el tanto, perjudicando a Chile como en el partido contra México.

Gran descolgada de los peruanos para que el velocista Advíncula pusiera un centro cargado de peligrosidad que se encontró con el intento de rechace del pitbull Medel, quien empujó la redonda en propia puerta, ante la acechanza de Carrillo que hubiera hecho lo propio. El empate inundaba de justicia el dignísimo desempeño de los peruanos y ponía en alerta a los locales, que muy pronto reaccionaron gracias a un inteligente bombazo de Vargas, favorecido por la descolocación del arquero, quien intentó anticipar la jugada en proceso.

Dos cambios de los peruanos para lanzar las últimas acometidas y por poco Pizarro consigue el empate vía aérea en su primera intervención. Los minutos finales, a pesar del cansancio, resultaron ser un intenso desenlace de uno de los mejores partidos de la Copa, gracias a la talentosa disposición de Chile para seguir atacando y a la entregada brillantez de un equipo peruano que se despide con una sonrisa de esperanza, orientada a recuperar un fútbol luminoso que lleva demasiado tiempo extraviado en los confines de su historia.

Bien jugado Perú

El escritor y educador Jorge Eslava convocó, integró y prologó una serie de textos con temática futbolera provenientes de diversos autores peruanos, él mismo incluido, que se arroparon en el volumen Bien jugado. Las patadas de una ilusión. Letras y pasión en el fútbol peruano (Aguilar, 2011). Se organiza en ocho apartados que anuncian el sentido de los escritos entre cuyos autores figura, por supuesto, el estelar Mario Vargas Llosa, acompañado por Bryce Echenique, Sánchez León, Bayly e Higa, entre muchos otros autores actuales y del pasado, como César Miró y Parra del Riego.

Los capítulos retoman la jerga futbolera: Pasión extrema, revisando de dónde salen todas las emociones generadas al rodar el esférico; Momentos de gloria, en clave nostálgica; Tiro libre, más enfocado a la imaginación; Ídolos de siempre, referidos a los protagonistas históricos del fútbol peruano; Amor a la camiseta, revisando el vínculo entre los equipos queridos y sus fanaticadas; Pura boquilla, cual exploración por el lenguaje y los vínculos con otros medios expresivos; Pelota dividida, de carácter más analítico y Camerinos, interesante recorrido por autores y libros relacionados.

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