Sonido & Visión

Conductores noticiosos (segunda parte)

Continuamos revisando el tema de cómo se han reconfigurado quienes están al frente de un programa noticioso: de únicamente leer de corridito las notas que le eran proporcionadas, a casi casi estrellas del espectáculo, pasando por convertirse en figuras centrales para atrapar audiencias de diferente signo ideológico, económico y cultural. Algunas películas han retomado la temática de los programas noticiosos desde diversos ángulos. Veamos.

En Poder que mata (Network, 1976), dirigida con gran sentido actoral por Sidney Lumet, el conductor Howard Beale (Peter Finch, ganador del Oscar en forma póstuma) es despedido por el bajón de audiencia pero antes anuncia al aire que se suicidará y a partir de ella se convierte en una figura revulsiva para la televisión: el filme es una reflexión acerca de cómo se comportan las audiencias, la banalización de las noticias y las estrategias detrás de cámaras para mantener el raiting.

George Clooney en su faceta de director ha abordado la temática televisiva desde la mirada a un productor con doble vida en Confesiones de una mente peligrosa (2002) y en la sobria Buenas noches, buena suerte (2006), retomando los avatares del famoso noticiero comandado por Edward R. Murrow (David Strathairn) en contra del yugo de la intimidatoria política del senador McCarthy. Un buen ejemplo de integridad más allá de las prebendas y de las propias agendas.

Por su parte, Detrás de las noticias (Broadcast News, 1987) de James L. Brooks, centró su atención en un viejo dilema que plantea la disyuntiva de elegir entre un presentador carismático aunque un cuanto tanto superficial (William Hurt) y otro más consistente, aunque menos simpático (Albert Brooks): la responsable de tomar la decisión era una mujer (Holly Hunter) y la situación trasciende el ámbito meramente profesional.

UN CONDUCTOR TAN IMPROBABLE QUE SE SIENTE REAL

Dirigida por Adam McKay, El periodista: La historia de Ron Burgundy (Anchorman: TheLegend of Ron Burgundy, EU, 2004) aborda la historia de un conductor -inspirado en Mort Crim- y su inusual equipo que trabajan en una televisora de San Diego. El hombre del título, interpretado con astucia por el también guionista Will Ferrell, es un tipo machista, inculto y melodramático, extrañamente infantil y, a pesar de todo, poseedor de cierta simpatía, con todo y su habilidad para la flauta transversa y su excesivo afecto hacia su pequeño perro.

Su pandilla está conformada un gritón de deportes (David Koechner), un patán que hace reportajes (Paul Rudd) y un friki que parece vivir en otro mundo, responsable de la sección del clima (Steve Carell). Corren los años 70 del siglo pasado y el equilibrio se desajusta con la llegada de una reportera con aspiraciones (Christina Applegatte, recordando en otro tesitura a Faye Dunaway en el film de Lumet) para convertirse en una conductora al nivel del protagonista: en un mundo donde las mujeres asumen solo papeles secundarios, se constituirá como una mezcla de amenaza y oscuro objeto del deseo.

También abordado en Un despertar glorioso (Morning Glory, Michell, 2011), aunque desde una perspectiva más accesible y enfocándose en una joven productora y un hosco presentador (Harrison Ford, en papeles similares), el tono de comedia se mantiene entre el trazo grueso, la farsa y cierto absurdo en Al diablo con las noticias (Anchorman 2: The Legend Continues, EU, 2013), tal como se despliega en esa metáfora de la guerra por el rating, escenificada en un campo de batalla cual juego de mesa y en la que intervienen comediantes conocidos del mundo del cine y la televisión conocidos como el Frat Pack, además de otros rostros famosos.

Dirigida también por Mckay, ahora el equipo resurge de sus cenizas y tras un proceso de reintegración decididamente humorístico, se presenta en un canal neoyorquino que está innovando al presentar noticias todo el día. Primero ubicados en un horario de madrugada, empezarán a tomar decisiones arriesgadas, como mantener un tono optimista y patriotero, así como decididamente simplón, dándole prioridad a noticias con potencial morboso. Ahora el jefe no solo es mujer, sino también afroamericana (Meagan Good), como para seguir rompiendo prejuicios absurdos más presentes en la actualidad de lo que uno pudiera imaginarse.

Si en la primera entrega la noticia clave era el nacimiento de un panda en el zoológico, acá el asunto se convierte en plantear un continuo de información que mantenga los niveles de audiencia altos, sin importar si la nota es una intrascendente persecución en auto al fin despertando más interés que una entrevista al líder palestino, por ejemplo. No falta el insufrible rival interno (James Marsden), el productor locuaz (Dylan Baker), la secretaria siempre en otro mundo (Kristen Wiig) y la nueva pareja de la ahora reconocida presentadora, un psicólogo que complementa el cuadro deliciosamente inverosímil del filme (Greag Kinnear).

Una cinta que entre broma y broma devela ciertos mecanismos de cómo funcionan los noticieros, cuáles son sus intenciones no siempre visibles y de qué manera influye la presencia de un conductor para reportar descensos y ascensos de audiencia, factor tristemente determinante para tomar decisiones editoriales y laborales.

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