Sonido & Visión

"Childrens of Light": jazz para recordar la radiante infancia

Es el título de una pieza del monstruo del sax Wayne Shorter, uno de los gigantes de la historia del jazz. Bajo su cobijo y compenetrados con su propuesta musical, tres excelsos instrumentistas y compositores brillando con luz propia, decidieron formar un trío teniendo como referente al genial saxofonista, con quien grabaron Footprints Live!(2002), Alegría (2003), Beyond the Sound Barrier (2005) y el espléndido Without a Net (2013): fue así como integraron el Wayne Shorter Quartet, alineación que impulsó al baterista Brian Blade, al pianista Danilo Pérez  y al contrabajista John Patitucci a constituirse como una agrupación con vida más allá de su maestro.

John Patitucci (Brooklyn, 1959) destaca tanto en el bajo eléctrico como en el acústico, no solo por los cambios de velocidad que le puede imprimir al instrumento, sino por su capacidad para transitar de un esquema poderosamente rítmico a una claridad melódica que se abre paso en las piezas. Después de tocar con numerosos músicos entre quienes se encuentra el legendario Freddie Hubbard, formó parte de la Elektric Band de Chic Corea a partir de la segunda mitad de los ochenta y hasta principios de los noventa.

Tras algunos discos iniciales, grabó el sólido Heart of the Bass (1991), que lo catapultó en su trayectoria solista, sumamente consistente a lo largo de los últimos veinte años, con obras como Another World (1993), Now (1998), Imprint (2000) y el ecléctico Remembrance (2009) en el que contribuyó, justamente, Brian Blade. Además, sus diversas colaboraciones con notables jazzeros lo han mantenido en el estudio de grabación como uno de los bajos más buscados del circuito.

Por su parte, Brian Blade (Shreveport, 1970) ha construido su currículo a través de dos vertientes: como baterista invitado de amplio registro y como líder de su grupo conocido como Fellowship Band. Su trayectoria incluye colaboraciones con Bob Dylan, Joshua Redman y Kenny Garreth, ahí nomás. Debutó al frente con Brian Blade Fellowship (1998), álbum seguido de Perceptual (2000); Friendly Travelers (2007), en complicidad con el músico alemán Wolfgang Muthspiel; el iluminativo Season of Changes (2008), y Mama Rosa (2009), cual sentido canto a su abuela.

Él y sus amigos grabaron el sereno Landmarks (2014), de corte cerebral y calculado hasta el detalle, sin perder ese matiz de espontaneidad que se advierte justo en las sutilezas armónicas. El baterista sabe distribuir juego, desempeñarse en equipo y compartir el protagonismo cuando la estructura sonora así lo requiere. Claro que se trata de uno de los álbumes imprescindibles del año.

La sangre caribeña que corre por las venas de Danilo Pérez (Panamá, 1966), quien estudió en el prestigiado Berklee College of Music y que se diera a conocer en la Orquesta de las Naciones Unidas, comandada por el mítico Dizzy Gillespie, le ha permitido crear una poción fusionista cargada de rítmicas, sentimientos y armonías de alcance universal, sobre todo por su capacidad para apoderarse del piano y convertirlo tanto en una fiesta como en una caja de resonancia llena de talento exquisito, al estilo de los grandes de la historia del jazz.

El Bebop se encuentra con sonidos propios del folklor panameño: al igual que sus otros dos compañeros, empezó a llamar fuertemente la atención por su dechado de técnica e imaginación latina con obras redondas como el iniciáticoDanilo Pérez (1992); The Journey (1993), todo un viaje lleno de texturas por los ritmos caribeños y africanos; Panamonk (1996) y Central Avenue (1998). Junto con Patitucci, formó el Roy Hanes Trio y siguió su imparable búsqueda del encuentro entre los sonidos de Nueva Orleans y El Caribe durante el nuevo milenio: Panama 500 (2014) es una muestra del nivel de plenitud que ha alcanzado y, desde luego, es uno de los discos clave del jazz de este año.

Niños iluminados

De acuerdo a la página allaboutjazz.com el trío tocó en el Festival de Jazz de Blue Note en Nueva York el mes de junio pasado; la segunda noche fue dedicada a Horace Silver, el virtuoso pianista recientemente fallecido. En las presentaciones interpretaron en tono lúdico y espontáneo, con sus matices de intensidad, piezas como Panama 500 y The Expedition, del más reciente trabajo de Danilo Pérez, House of Jade del patriarca Shorter y Melting Pot (Chocolito); Rediscovery of the South puede disfrutarse en http://www.youtube.com/watch?v=yKjp7MyZWgM, como para ubicar el altísimo nivel de compenetración de estos tres maestros del jazz contemporáneo que, además, disfrutan a plenitud las presentaciones en vivo: casi diez minutos de exquisitez gozosa.

La crítica de su presentación en el club Ronnie Scott de Londres en julio, publicada por John Fordham, también brinda buenas pistas de las atmósferas que son capaces de crear estos pequeños luminosos, con los eclécticos sonidos de Pérez bien cobijados por el bajo eléctrico o acústico, según el momento del concierto, cortesía de Patitucci y la siempre abarcativa y versátil batería de Blade.

De acuerdo con una nota publicada en La Jornada, el trío intentará, como lo expresaba Shorter, sumergirnos en la gravedad cero, en la que se empieza y termina un concierto de la manera en la que te gustaría que fuera el mundo. Ojalá pronto se animen a firmar un disco en conjunto, en el entendido de que poderlos acompañar en vivo resulta toda una experiencia sincopada que toca almas y pulsaciones cardiacas.

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