Sonido & Visión

Cervantino 2015 (III): Salif keita o cómo integrarse a partir de la diferencia

Hay convicciones que se nutren casi exclusivamente de la adversidad. Nacer en el seno de una familia noble –aunque pobre- y ser descendiente del fundador del imperio de Malí (SunjataKeita en 1240), donde la música salta hasta de las piedras,podría parecer una ventaja de inicio. No en el caso de SalifKeita (Djoliba, 1949), decidido a entregar su vida al canto comprometido con sus ideales; para su clase social, dedicarse a la música era un asunto prohibitivo. Albino y débil visual, enfrentó el rechazo de su padre muy pronto y de su entorno, que lo consideraba poseedor de una maldición.

Tras dejar su pueblo natal a los 18 años para asentarse en la capital Bamako, se volvió un trovador callejero hasta que se unió a la Rail Band con KanteManfila y MoryKanté, en donde desarrollaron un sincretismo musical poniéndole electricidad a la tradicional música mandinga; para 1973 se integró, con el primero, a Les Ambassadeurs, después conocidos mundialmente como Les Ambassadeurs Internacionales. Trasladados a Costa de Marfil, los músicos grabaron Mandjou (1978), obra-homenaje al líder guineano SekouTouré.

Fue en 1984 cuando la “voz dorada de África” se mudó a Francia para iniciar su carrera en solitario: Soro (1987) fue el primer y magistral resultado. “Las historias desgranadas en Soro rezuman panafricanismo militante y compasivo, amor por las sensaciones cotidianas, pasión por el baile y respeto por las grandes virtudes humanistas: honestidad, solidaridad, tolerancia” (Luis Lapuente, Los mejores 200 discos del siglo XX, Rockdelux, octubre, 2002). Se trató, en efecto, de un disco seminal que marcó en definitiva a todo el movimiento del pop africano que se presentaba ante occidente.

Ya con esta obra maestra bajo el brazo, grabóKoYan (1989), álbum que contó con la complicidad con JoeZawinul (WeatherReport), quien le produjo Amen (1991), en el que colaboraron Carlos Santana y Wayne Shorter, ya con un pie en la tradición y el otro en la vanguardia, evitando todo tipo de fácil exotismo y aprovechando las posibilidades de producción para darle mayor nitidez a su música sin sacrificar la naturalidad.

Durante esos años, el eterno rebelde dio conciertos alrededor del mundo. Aparecieron los compilatorios69-80 (1994) yThe Mansa of Mail… A Retrospective (1995), el más tradicional FolonThePast (1995)y Seydoubathili (1996), en compañía de los embajadores. Papa (1999), en homenaje a 11 niños cuyos padres murieron en 1995, contó con las colaboraciones de Grace Jones, el living colour Vernon Reid y el arriesgado organista ya bien conocido por acá John Medeski: el resultado se orientó a un rica fusión de elementos jazzísticos, tradicionales y hasta con resabios de funk. Complementando el díptico parental, produjoMama (1999).

RENACER CON EL NUEVO MILENIO

Abrió su producción del tercer milenio conSosie (2001), un sentido homenaje a la chanson francesa,y con su participación con CesariaEvora en el sencillo Yamore (2002). Moffou (2002), nombre también de un club abierto por Keita en Bamako,representó una vuelta al énfasis en lo autóctono, expresado en la instrumentación tradicional y la sencillez de las piezas con una orientación acústica; el impulso alcanzó para Remixes fromMoffou (2004).

Y ese eterno volver encontró forma definitiva en M’Bemba (05), que representó el retorno a su tierra para grabar un álbum después de más de treinta y cinco años de construir un camino sonoro lleno de virtuosismo y compromiso social.El título, cuyo significado es ancestro, sintetiza la idea central de la obra: la celebración del regreso, con todo y piezas festivas adornadas por los coros de sus hermanastras o con mayor cadencia en complicidad con su viejo colega y amigo KantéManfila. Se trata de un exquisito fresco de rítmica y pausa que huele a tierra propia con toda la experiencia acumulada de veinte años con el amor como piedra de toque.

En TheLostAlbum (2006) se rescatan seis canciones de largo aliento que fueron originalmente grabadas en 1980 junto con el propioManfila, con todo el aroma a juventud invadiendo la escena. En La Différence (2012), el brillante cantautor nos comparte una especie de testimonio musical acerca de su condición distintiva en cuanto a ser albino y viajero, a través de una poética reconciliatoria y un estilo de cosmopolitismo natural  en el que caben invitados de la talla del guitarrista Bill Frisell y el trompetista libanés Ibrahim Maalouf.

Talé (2012) se inscribe en la estética de la música actual que se produce en África occidental, conservando la rítmica proveniente del corazón mismo del origen del ser humano, y confirma a SalifKeita comouno de los continuadores de la brecha abierta por el mítico FelaAnikulapo  y como una de las voces fundamentales,junto a YoussouN’Dour y King SunnyAde,provenientes del continente donde todo empezó.

 

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