Sonido & Visión

Carnaval de Bahidorá

Como una de las propuestas recientes que integran las diversas alternativas sonoras en nuestro país, llega esta festividad para celebrarse en Las Estacas, Morelos durante el 21 y 22 de febrero. Además del cartel musical, se pueden desarrollar otras actividades vinculadas a la relajación y al hermoso río que circunda el lugar, propicio para destapar el espíritu aventurero usualmente en latencia. Una breve mirada a algunos de los artistas presentes.

RÍTMICA FEMENINA

Si bien dentro del género jamaiquino por excelencia no ha existido un referente más grande que su histórico vocero, las estructuras rítmicas que lo conforman han nutrido vigorosamente diversas propuestas que van desde varios subgéneros electrónicos hasta el pop y el rock. Levantando la mano aparece Hollie Cook (Londres, 1987), joven de familia eminentemente musical (papá baterista de los Sex Pistols, mamá corista de Culture Club) que conjuga con soltura tropical el pop y el reggae, produciendo sonidos de climas contagiantes.

Formó parte en la refundación de la mítica banda feminista The Slints en la segunda mitad de la primera década del milenio. Debutó con Hollie Cook (2011), llamando la atención de propios, extraños y hasta ajenos; su productor decidió hacer una especie de disco espejo titulado Prince Fatty Presents Hollie Cook in Dub (2012), que sirvió para darla a conocer en circuitos más amplios. Con Twice (2014) pulió propuesta y producción para trasladarnos a playas atemporales donde pudiéramos regocijarnos con el balanceo de las olas no una, sino dos veces… al menos.

La bonaerense La Yegros integra en su historial familiar manifestaciones culturales diversas que incorpora en su apuesta artística: sonidos negros y ritmos cariocas, folk latinoamericano y ciertos destellos digitales, envueltos con una voz enigmática que entona letras cargadas de magia: a fin de cuentas, el viento es un sentimiento, tal como se advierte en su álbum Viene de mí (2013). Líder de la banda hipopera La Melodia en Ámsterdam, MC Melodee presentó My Tape Deck (2013), obra en la que demuestra su habilidad para la confección lingüística y la secuencia musical.

FORMAS DE LA ELECTRÓNICA

Osunlade (1969) es un neoyorquino plurifuncional: productor, compositor, músico de sesión jefe de una disquera y DJ; por si no fuera suficiente, estaba en un coro eclesial y hasta aparecía en Plaza Sésamo. Con Paradigm (2001) expuso sus coordenadas estilísticas, ubicadas en el house, el dance y ciertos aromas del jazz con sabores africanos. Le siguió el estupendo Offering (2001), lleno de jazz sujeto a pócimas energéticas y Presents Yoruba (2004).

Después de varias grabaciones a lo largo de la década, entre las que destacan Elements Beyond (2007), y Momma’s Groove (2008) y Rebirth (2009), continuó con frenética producción en los años recientes, generando diversos ambientes que pueden ir desde efervescencias provocadas por un jazz destinado al dance de conexión eminentemente house, hasta pasajes de alcance más atmosférico con todo y un irresistible toque retro, como se atisba en House Masters (2010), Pyrography (2011), Osunlade in the House (2012), y A Man With No Past Originating the Future (2013), hasta pasar el revitalizante Atonement (2014).

Barnices de electrónica que abren espacios a melódicos teclados, a su vez interrumpidos amablemente por secuencias de ritmos que van pidiendo permiso para posicionarse en el centro de cada una de las estructuras sonoras que parecen ir de la miniatura rítmica a la explosión efímera. Se trata del enmascarado Slow Magic, quien ha tenido a bien regalarnos un par de obras: Triangle (2012) como tarjeta de presentación y How To Run Away (2014), confirmando sus promesas y de paso, señalándonos rutas por donde emprender la graciosa huida sin perder el paso.

Por su parte, el DJ británico Star Slinger navega entre el hip-hop, la electrónica independiente, el R&B y el rock alternativo, tal como se puede disfrutar en Volumen 1 (2010) y en varios de sus sencillos y remezclas. En contraste, Gidge nos lleva a un bosque de hermosa quietud en Autumn Bells (2014), donde la neblina desciende sin amenaza, cual manto que esperamos para cubrirnos lejos del mundanal ruido.

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