Articulista Invitado

Distinguido Andrés Manuel:

El legislador llama al presidente del Consejo Nacional de Morena a no tomar a mal estas líneas y que, en lugar de verlas como otro “complot”, las entienda como un debate necesario en esta coyuntura en que las izquierdas se miden en las urnas.

Cuando anunciaste tu salida del PRD, dijiste que te "ibas en paz" con el partido que te dio cobijo durante casi 25 años, pero no has hecho otra cosa que hacerle la guerra. No te bastó la división de la izquierda, que en sí misma beneficia al régimen, has promovido el odio sectario descalificando con calumnias a quienes no dudaron en defenderte cuando fuiste desaforado y a la institución que hizo posible que llegaras a ser jefe de Gobierno, la misma que te promovió en dos ocasiones como candidato presidencial. Las críticas son bienvenidas... ¡si tan solo las hicieras con honestidad!

Sueles señalar con dedo flamígero al resto del mundo con un aire de superioridad moral que, perdón, no has acreditado. ¿Por qué crees que tienes autoridad para acusar a otros de "corruptos" sin presentar siquiera pruebas? Cuando gobernaste el Distrito Federal se documentó la corrupción en tu primer círculo, la cual no fue detectada por ti. Si el corruptor de Carlos Ahumada no difunde los videos, muy posiblemente tu secretario de Finanzas, Gustavo Ponce, habría concluido su gestión. Por cierto, el PRD te defendió en ese entonces.

De 2006 a 2014, antes de que tu nuevo partido obtuviera el registro, tuviste una actividad política intensa, de muchos recorridos y eventos onerosos; nunca has aclarado el monto y el origen de los recursos que los financiaron. Los legisladores de Morena votaron contra el Sistema Nacional Anticorrupción y la Ley General de Transparencia, no obstante que ambas legislaciones son resultado de las propuestas y la participación pública y activa de la sociedad civil. ¿Por qué hemos de creer en ti si no eres capaz de medirte con la vara que mides a los demás?

Molière retrató en su magistral Tartufo la hipocresía, simulación y doble moral de quienes no dejan de proclamar su pureza. ¿Qué pensar de un político que se dice juarista, pero que hace constantes referencias a personajes y símbolos religiosos en sus discursos públicos y acaba de ser sancionado por hacer proselitismo en un templo religioso? ¿Se puede confiar en quien acusa de "traidores" a los que hacen acuerdos a la luz del día, mientras su principal operador conspira a escondidas con Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, lo más deplorable del PRI? ¿Acaso lo único moralmente aceptable es estar al garete de los devaneos bipolares del Dr. Jekyll amoroso y Mr. Hyde inquisidor que condena a todo aquel que difiere de la ortodoxia de su pensamiento único, pero redime a mapaches impresentables como Manuel Bartlett solo porque le (te) rinden pleitesía?

Has asumido la voz y la imagen de todas las candidaturas de tu partido, aunque no estarás en ninguna boleta. La razón no es ningún misterio. Ya anunciaste tu intención de disputar nuevamente la Presidencia en 2018. Así que, sin ser candidato, eres el político más visto en el actual vendaval de propaganda electoral. Sabes perfectamente que estás incurriendo en actos anticipados de campaña, promoviendo tu imagen con los tiempos del Estado, y que eso lastimará la equidad de la contienda presidencial. En este punto te asemejas al Partido Verde. Ambos hacen trampa y violan grave, dolosa y sistemáticamente la ley electoral, apostando que la autoridad no se atreverá a aplicarla.

En lo que sí coincidimos, Andrés Manuel, es en la vía pacífica, el voto ciudadano como instrumento legítimo de transformación del país. Por eso mismo te invito a que reflexiones si has contribuido a alimentar al movimiento antisistémico que hoy amenaza con el boicot electoral al no respetar leyes ni instituciones, promoviendo un discurso maniqueo donde quien no está contigo es estigmatizado como enemigo del pueblo —ojalá puedas leer la obra de Ibsen con ese nombre. Si tu convicción es efectivamente democrática, entonces debes reconocer la legitimidad del discrepar y dejar de recurrir a linchamientos morales. Además, disculpa que te lo diga, pero es un engaño que pretendas colocarte como alguien ajeno a la clase política. Has estado en tres partidos, dos de ellos como presidente y del otro eres dueño; fuiste jefe de Gobierno del DF, dos veces candidato a gobernador de Tabasco y dos veces candidato presidencial. ¿Quién puede ser más representativo y emblemático del sistema político mexicano que tú?

Lamento de verdad, Andrés, que tu obsesión por la Presidencia te impida reparar en las consecuencias de tus actos. De la misma manera que aconteció con el plantón de Reforma, hoy dañas a la ciudad que gobernaste. Contribuyes a bloquear la Constitución que le daría autonomía plena a la capital y que, sin duda, sería la más garantista del país, por la mezquindad de meterle el pie a alguien que ves como amenaza en tu carrera por la candidatura en 2018.

¿Caes en cuenta que has hecho que personas que hasta hace poco caminaban codo a codo se vean ahora con desconfianza y rencor, que hiciste resurgir el sectarismo y su estela de odio que la izquierda electoral creía haber enterrado hace décadas? PRI y PAN se frotan las manos al ver que la división les permitirá avanzar en la ciudad. Eso pone en riesgo derechos y libertades que, por cierto, tú no ayudaste a conseguir. ¿Algún día encontrarás el valor para tomar posición respecto a la interrupción legal del embarazo, los matrimonios igualitarios, la eutanasia, la regulación de la mariguana o los derechos de transgéneros?

Uno pensaría que, al menos, promoverías una contienda electoral en buena lid. Pero no está en tu naturaleza. Solo te sientes cómodo cuando te victimizas. Que denuncies y te quejes en spots que los "dejaron hasta lo último y con letra muy pequeñita" cuando el lugar está definido en la ley por año de registro y todos los emblemas tienen el mismo tamaño es revelador.

En fin, te quería decir que no se vale ser ingrato. Por cierto, Carmen Aristegui, quien te abrió sus micrófonos cuando más lo necesitabas, lleva un mes y medio fuera del aire y tú sigues nadando de muertito, haciendo lo que pediste a tus seguidores en Twitter: "Es mejor no darnos por notificados".

Tus acusaciones sin pruebas presagian la derrota de tu partido. Esa película ya la vimos. Mejor debieras mandar el mensaje inédito de que has aprendido a perder y que, por una vez en tu vida, aceptarás los resultados, aunque te sean adversos.

Estoy convencido de que la mejor forma de demostrar respeto es hablándose con franqueza. Espero que no tomes a mal estas líneas y que, en lugar de ver esta carta como otro "complot de la mafia en el poder", la entiendas como parte de un debate de ideas necesario en esta coyuntura en que diferentes izquierdas se miden en las urnas. Es verdad, el PRD tiene problemas y no pocos, como todo el sistema político, pero al menos contamos con agenda y programa de transformación. Morena solo tiene un prematuro candidato presidencial que está en campaña anticipada, difamando sin escrúpulo alguno a sus hasta hace poco compañeros de partido.

El anhelo no es una propuesta. Sí, por supuesto que hay que aumentar la matrícula en la educación media superior y superior, pero decir que todos ingresarán sin presentar un plan que lo haga factible y sin involucrar a las universidades, muchas de ellas autónomas, es demagogia; un buen deseo que compartimos, como la paz mundial. Ojalá reflexiones y dejes de deteriorar el clima político electoral. Eso sería más efectivo para lograr que la gente acuda a votar el próximo 7 de junio que descalificar a anulistas y abstencionistas con el sambenito de "servir al régimen".

En fin, Andrés Manuel, espero que valores más la crítica argumentada que los elogios de los lambiscones que siempre te dicen lo que quieres oír.

Sin más por el momento, te mando un abrazo con mis consideraciones.

*Diputado federal del PRD

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