Neteando con Fernanda

Una visita al Museo de las Relaciones Rotas


El miércoles pasado asistí a la inauguración de del Museo de las Relaciones Rotas, de Zagreb, Croacia.

Más que un museo, es una exposición itinerante en la que voluntarios del país en que se presenta donan objetos que representan algo significativo de una relación que terminó. Los objetos donados de México conviven con objetos donados de otras partes del mundo.

El Museo de las Relaciones Rotas es una idea original de Olinka Vistika y Drazen Grubisic, quienes en 2006 decidieron montar una instalación que reuniera los objetos que te dicen que alguna vez fueron parte de una relación. La idea surgió —como era de esperarse— con una relación rota”. Cuando decidimos finalizar nuestro noviazgo, en términos amistosos, empezamos a hablar mucho sobre nuestra relación y sobre el hecho de que, a pesar de que tienes que tomar caminos separados, hay una parte de tu vida que compartiste con alguien y no quieres dejar ir”. Me contó Olinka que fue cuando tuvieron esta idea: “¿No sería agradable si hubiera una especie de ‘espacio sagrado’ como un museo donde se puedan mantener estos objetos que alguna vez fueron parte de una vida hermosa? Y así es como el museo devino a la existencia”. 

Lo que empezó como una instalación, llegó a ser el Museo de las Relaciones Rotas con sede fija en Zagreb y que se ha presentado en 35 ciudades del mundo. Las donaciones al Museo de las Relaciones Rotas en las Ciudad de México rompieron todos los récords de los países donde se ha presentado previamente. En México se recibieron más de mil 500 objetos que fueron curados por el personal del museo Zagreb.

Para Paulina Newman, quien dirige el Museo del Objeto del Objeto (MODO), donde se presenta la exposición de las Relaciones Rotas, las piezas son mucho más que cosas materiales: “Encontramos en los objetos algo que va más allá del objeto mismo. El poder voltear a verlos y que cuenten su historia es de los que se trata esta exposición”.

Para mí la visita tuvo un sentido especial. Hace casi tres años visité Buenos Aires con mi amiga Bertha Pantoja. Realicé varios paseos por la ciudad. En la lista se encontraba una visita al Centro Cultural Borges en las Galerías Pacífico. En una sala contigua había un cartel que anunciaba: Museo de las Relaciones Rotas: “¿Qué será eso?”, pensé. Dudé en entrar, después de todo una relación rota era lo que menos quería en ese momento, pero tenía el tiempo, así que decidí darme una vuelta.

¿Qué tipo de objetos conforman un Museo de las Relaciones Rotas? Pues de todo. Algunos objetos están muy relacionados con iconos clásicos de las relaciones: vestidos de novia, ropa interior o peluches. Otros no tanto. El Museo de las Relaciones Rotas no pretende ofender o exhibir a nadie ya que los carteles informativos no contienen datos personales, únicamente la ciudad de origen de los involucrados. La idea del museo es la de brindar un espacio donde hacer un proceso catártico, ayudar a las personas que terminan una relación a sanar al ver que no son las únicas que tuvieron una relación amorosa fallida. Confieso que al ver muchos de los objetos y leer las cédulas me quedé con ganas de saber más, de tener la posibilidad de conocer esas historias más a fondo, entender cómo había sido la relación, no solo su estrepitoso final.

A finales del 2012, Martín Solares y Augusto Cruz me insistieron en que debería de escribir ficción. El primer consejo que te dan cuando escribes es que escribas de algo que conoces, así que empecé con un cuento de una historia de amor que terminó en fracaso. Después escribí otra y un buen día recordé El Museo de las Relaciones Rotas. En ese momento lo tuve claro: ese sería el hilo conductor de los cuentos. Así nació la idea de mi primer libro de cuentos: Una visita al Museo de Relaciones Rotas. Durante los primeros meses de 2013 me dediqué a escribir cuentos acerca de objetos imaginarios que estarían en el Museo de las Relaciones Rotas”. Hoy, con gusto les comparto que ese proyecto es una realidad. El 2 de abril presentaré mi libro con una visita al MODO  a las 18:00 horas y después la presentación formal a las 19:00 horas en la Sala Margolin (Córdoba 100 Col. Roma).

Al recorrer nuevamente el museo, ahora con otros objetos, me di cuenta de que pocos pueden escapar a una relación rota. Afortunadamente, como es la intención de mis cuentos, no tenemos que quedarnos atorados ahí. Aprendemos y con el paso del tiempo la herida sana y nos volvemos a enamorar. Los invito a visitar el MODO (esta abierto de miércoles a domingo) y por supuesto a que me acompañen en la presentación de este proyecto de cuentos y por supuesto a leer el libro.

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