Neteando con Fernanda

La salud y la felicidad están en otra parte

¿Cuántas veces hemos cancelado una reunión de amigos porque estamos a dieta, tenemos mucho trabajo o hay que ir al gym y levantarse temprano? Grave error. Es mucho más importante estar con amigos que hacer esas cosas que consideramos saludables.

Hace unos años tuve la suerte de entrevistar a Mattieu Ricard. Su vida es la prueba que o no entendemos bien qué es la felicidad o estamos buscándola en otra parte. Ricard tiene una historia apasionante. Hijo de un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Su vida cambió por completo cuando abrazó el budismo. Desde hace más de 30 años vive en el monasterio de Sechen en Nepal consagrado a la vida monástica y a participar en proyectos humanitarios del Tibet. Mattieu ha escrito varios libros, entre ellos están El monje y el filósofo, el cual recoge las conversaciones con su padre Jean François Revel y En defensa de la felicidad. Este monje célibe, sin posesiones materiales, es el hombre más feliz del mundo de acuerdo con las investigaciones del profesor Richard J. Davidson del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, que junto con un grupo de científicos ha dedicado varios años de su vida al estudio científico de la felicidad. Los resultados de los estudios de Matthieu, comparados con los de los demás voluntarios, estaban totalmente fuera del rango. Rompió todas las marcas de la felicidad.

El martes pasado comentaba Sergio Sarmiento, en su programa de radio, que aunque los mexicanos trabajamos más por menos dinero, tenemos un sentimiento de inseguridad mayor y no contamos con el mejor nivel educativo, pero estamos más satisfechos con la vida en comparación con otros países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según el Índice Para Una Vida Mejor, elaborado por esa organización.

Por otra parte, leí un artículo titulado “Cómo mantenerte sano incluso si comes comida chatarra, no haces ejercicio y bebes”, que hablaba acerca de unos estudios realizados por la doctora Lisa Rankin, autora del libro Mind Over Medicine: Scientific Proof That You Can Heal Yourself. Rankin sostiene que cuidar tu cuerpo es la parte menos importante de la salud. Si bien es cierto que es importante llevar una vida sana, existen otros factores que contribuyen a la salud de forma definitiva como cuidar tus pensamientos y tu corazón. Es verdaderamente importante tener relaciones sanas, dedicar un tiempo al placer y a la gratitud. Ella comentó un estudio con inmigrantes italianos de Roseto, Pensilvania, que no tenían un estilo de vida ni remotamente sano: comían grasa, pizza y pasta acompañadas de vino, además fumaban como chimeneas; a pesar de ello, tenían la mitad de padecimientos cardiacos que el promedio nacional. La investigación arrojó que esta comunidad con cenas y reuniones frecuentes, que vivía en hogares multigeneracionales, no sentía soledad, cuyos efectos en el cuerpo pueden ser fatales. El cariño de los demás, aliviaba el estrés que sienten los solitarios y que se traduce en un aumento en los niveles de cortisol que incrementa el riesgo de padecimientos cardiacos. La mayoría de la gente de Roseto murió de viejo, incluso si fumaba o bebía. Conclusión: la soledad es más peligrosa para la salud que el fumar o no hacer ejercicio.

Mediciones y descubrimientos científicos nos dicen verdades que conocemos, pero preferimos ignorar: El dinero no hace la felicidad y la salud tiene muchos más factores que una alimentación sana. El bienestar económico es importante, pero no nos hace felices; de la misma manera que la comida saludable es buena para el cuerpo pero no garantiza la salud. 

Evidentemente es importante llevar un estilo de vida sano, pero es más importante cuidar tener relaciones armónicas, y valorar si lo que estamos haciendo nos hace felices.
Si el hombre más feliz del mundo no tiene casa propia, sexo, ni posesiones materiales, y los habitantes de Roseto murieron de viejos a pesar de que fumaban, comían grasa y bebían; tenemos que empezar a entender que es más importante atesorar buenos momentos que cosas materiales y cumplir con convenciones sociales. Una cena con amigos puede hacer más por tu salud que tres horas en el gym.

Durante la semana me reuní con amigos que tenía tiempo de no ver. Fue increíble compartir historias de la infancia y otros recuerdos. Nos la pasamos tan bien. Comimos pasta, tomamos vino, fumamos y nos desvelamos y definitivamente fue una elección muy saludable.

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