Neteando con Fernanda

¿Quién puso a meditar a los asambleístas?

Seguramente muchos de ustedes vieron en notas de la televisión a los asambleístas meditando. Una sesión poco común en la que en vez de darse de gritos y sombrerazos los diputados locales estaban con los ojos cerrados, en silencio y concentrados en su respiración.

Mucho se habló de los beneficios que el ejercicio de meditación dio al cuerpo legislativo, lo cual no dudo; sin embargo, yo quisiera detenerme en el personaje con túnica color azafrán y una sonrisa fuera de serie, del cual poco se habló y vale la pena conocer. Quien puso a meditar a los asambleístas fue el SS el 12 Gyalwang Drukpa, Djigme Padma Aungchen, líder espiritual del budismo tibetano, quien encabeza el linaje de los Dragones, con más de 800 años de antigüedad. Llegó a la asamblea a invitación del diputado César Daniel González Madruga, quien presentó la iniciativa de la Ley de Salud Emocional.

Drukchen Rimpoche, como también se le llama, nació en el lugar sagrado de Guru Padmasambhava, conocido como Tso Pema, cuando sus padres visitaban el lugar en un peregrinaje. Hijo de un gran maestro Dzogen llamado Bairo Rinpoche y Kelsang Yudron, a la que llaman Mayumla, con apenas cuatro años fue llevado a Darjeeling —al monasterio principal de su orden— a ver si podía pasar las pruebas para ser reconocido como la reencarnación del undécimo Gyalwang Drukpa. Su santidad comenta en su autobiografía que ya no recuerda mucho de ello, pero que se sintió feliz de haber sido reconocido (para quienes no estén familiarizados con el tema, les comento que este reconocimiento significa tener un nivel espiritual del rango de SS el Dalai Lama). Desde entonces fue preparado para encabezar su linaje estudiando a profundidad con grandes maestros los textos budistas. 

Conocí a Drukchen Rimpoche, con mi hijo, la  primera vez que vino a México en 1998 casi por casualidad  —los budistas dirían que fue por karma—. Su sonrisa y su personalidad sencilla y alegre me cautivaron. Es la suma perfecta de sabiduría milenaria y comprensión de los problemas del mundo moderno.

Es un hombre de acción que no se queda en las palabras. Además de sus enseñanzas budistas, Drukchen hace un especial hincapié en la importancia de vivir lo que aprendemos. De acuerdo con su santidad, la práctica espiritual de la compasión es maravillosa y meditar 10 horas cada día no sirve de mucho si no actuamos. Horas de postraciones y la recitación de mantras está muy bien, pero son huecas si no entendemos y practicamos la gratitud. Para él, los preceptos budistas de bondad y compasión son verbos no sustantivos. La última vez que lo vi fue hace siete años, así que se imaginarán que fue una agradable sorpresa cuando mi amigo Jacobo Kamar me llamó para decirme que estaba en México y me invitó a la sesión en la Asamblea (de verdad, gracias, Jacobo).

Llegó con su habitual sonrisa a la Asamblea. En la plática que dio previa a la sesión, Drukchen Rimpoche fue claro en su mensaje: “Hemos hablado mucho y el tiempo de hablar terminó. Ahora, es tiempo de actuar”. Explicó que debemos vivir para servir y salvar. Servir a las personas y salvar al planeta. ¿Qué tal?

Drukchen vive lo que predica. Su santidad vive para servir y salvar. Su trabajo se ha centrado en la conservación de la naturaleza, el empoderamiento de las mujeres y la educación. Para ello tiene un proyecto conocido como Live to Love. Sus ideas han inspirado a millones en todo el mundo. Recientemente publicó el libro Everyday Enlightenment (Iluminación para todos los días) que trae al mundo moderno la antigua sabiduría budista. El libro es también un documental narrado por Daryl Hannah y Michelle Yeoh, embajadora global del proyecto Live to Love.

El 12 Gyalwang Drukpa trabaja incansablemente para enverdecer a India. Está involucrado en varios proyectos ecológicos. En 2010 lideró a más de 9 mil ladakhis para sembrar 50 mil 33 árboles en 33 minutos, lo que les valió romper el Record Guinness. Su escuela en Ladakh, India, The Druk White Lotus School, ha obtenido numerosos premios por su diseño arquitectónico sustentable y por la educación enraizada en la cultura local. Ha construido, además, monasterios y conventos sostenibles en India. Defensor de la equidad de género, en dos de estos conventos se imparte educación moderna a las monjes y un entrenamiento espiritual que durante siglos estuvo reservado únicamente para los varones.

A pesar de la responsabilidad que pesa sobre sus hombros, el 12 Gyalwang Drukpa enfrenta al mundo con una sonrisa. Yo los invito a conocer más de él, sus proyectos y enseñanzas en http://www.drukpa.org y en México http://www.drukpamexico.org,  y no se requiere ser budistas, solo querer saber más acerca del trabajo y pensamiento del hombre que predica con el ejemplo. Creo que vale la pena reflexionar en lo que significa hablar menos y hacer más. Podemos empezar por servir y salvar. Es una buena práctica para todos, asambleístas o no.

 

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