Neteando con Fernanda

Los peligros de la "autosegregación"

Hace unos meses leí acerca de Thomas Frank en la columna de Eduardo Rabasa en MILENIO. Me llamó la atención, así que busqué algunos de sus textos (http://tcfrank.com). Me parecieron inteligentes e interesantes.Por eso, me dio mucho gusto cuando el propio Eduardo me avisó que Frank iría a presentar su libro Pobres magnates, editorial Sexto Piso, a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara.

Thomas Frank es un periodista y crítico social. Durante años ha señalado los absurdos de la sociedad de su país. Sencillo, amable, habla con gran pasión de esos temas que le indignan y a la vez no dejan de sorprenderle. Conocido por su libro What’s the Matter with Kansas? How Conservatives Won the Heart of America, es, además, columnista para Harper’s y editor de la revista The Baffler, fue columnista de opinión en el periódico The Wall Street Journal. En Pobres magnates, Thomas Frank analiza la crisis de 2008 y el resurgimiento de la derecha en los Estados Unidos.

A Frank —como a todos— le sorprende que después de la crisis de 2008 no haya pasado gran cosa. No hay responsables, casi nadie paró en la cárcel, las leyes no se modificaron y, en su opinión, tampoco veremos cambios a corto plazo. Le pregunté si pensaba que los americanos habían aprendido algo sobre la crisis, después de todo, una crisis también representa una oportunidad. Me respondió que si bien hubo mucho aprendizaje a nivel individual por quienes estudiaron el problema, no hubo realmente un aprendizaje colectivo, ya que la mayoría, en vez de estudiar las causas, buscó una respuesta ideológica, una teoría que explicara el problema. Él considera que lo anterior es una solución muy atractiva pero que no tiene que ver con la realidad. “Dicen que la crisis fue causada por el gobierno, y ¿cómo la causó? Forzando a los bancos a prestar dinero a la gente pobre —lo cual no es cierto, pero es lo que la gente piensa— y el gobierno rescató a los bancos —lo cual es cierto— y lo que podemos ver es que el culpable es el gobierno.Si podemos deshacernos del gobierno estaremos bien. Y es una solución simple porque reduce todo a un solo culpable: el gobierno, en vez de entender que el capitalismo tiene que tener reglas y que hay que aplicarlas”.  

¿Cómo es posible que un pueblo que es lector y que se informa pueda estar ciego a la realidad? En Estados Unidos el índice de analfabetismo es bastante bajo, tienen algunas de las universidades más prestigiosas del mundo y son grandes lectores y consumidores de noticias. Thomas Frank lo explica con un término que los sociólogos llaman autosegregación (self-segregation). La autosegregación es el abstraerte en un mundo en el que todos los demás son como tú. Te reúnes únicamente con personas con similares gustos, valores y actitudes. Eliges ver únicamente los canales de televisión que dan las noticias con un punto de vista que te parece adecuado. En la radio, solo escuchas opiniones que “afinan” la realidad a lo que quieres escuchar. Si lees en internet (Frank, opina que si bien los estadunidenses leen, leen mucha basura) únicamente leerás, los medios, tuits o las actualizaciones de Facebook que quieres leer. Si te decides por el periódico, únicamente leerás el que reafirma tu opinión. La autosegregación es reconfortante, pero te hace vivir en un mundo de ficción en dónde no hay nada que te rete, que te haga cuestionar lo que sucede, que te obligue a pensar o a analizar la situación.

Por supuesto que este aislamiento nos ayuda a que, como magos, podamos crear una ilusión, un espejismo con tal perfección, que llegamos a creer nuestras propias mentiras. Sin embargo, también niega la posibilidad de ver el punto de vista del otro, y entender lo que sucedió para poder aprender de ello. No hay peor ciego que el que no quiere ver y los estudinidenses han decidido que no quieren ver lo que está sucediendo. Desafortunadamente la autosegregación no es exclusiva de la sociedad de Estados Unidos. Muchas otras sociedades alrededor del mundo lo padecen; y cada uno, a nivel individual, en ciertas situaciones, nos negamos a aceptar otra forma de pensar que no sea similar a la que consideramos correcta.

Es necesario confrontar nuestras creencias, escuchar la postura de otro. El no hacerlo resulta muy peligroso ya que nos impide crecer. Cuando escuchamos los argumentos en pro y en contra de una idea o situación en un debate, salimos fortalecidos. Quizá eso nos lleve a encontrar una solución que englobe las dos posturas, o bien, nos demos cuenta que estamos equivocados. El cerrar los ojos, autosegregarnos, censurar a quienes piensan diferente a nosotros es un freno, como individuos o como sociedad. Si queremos cambiar las cosas, tenemos que evitar la tentación de autosegregarnos.

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