Neteando con Fernanda

Tres números y tres letras

Con cariño para Gonzalo Oliveros y toda la banda de RMX

 

La naturaleza suele hacer las cosas como le conviene sin que le preocupen, en lo más mínimo, los planes de los mortales. Es algo que no depende de nosotros y además hay que adaptarse. Lo que sí podemos elegir es nuestra actitud ante el Sol o la lluvia y esa elección afecta a los demás. FIESTA DE LA SALUD

Los eventos dependen del clima, desde luego, pero también —y quizá en mayor medida— de la actitud de los organizadores y asistentes. Para cuando lean estas líneas, el evento al que me quiero referir hoy habrá finalizado —lo más probable, que sin contratiempos— y tendremos una página más en historia del 212RMX, que este año llega a su novena emisión.   

Quizá algunos de ustedes no hayan escuchado hablar de este festival de música único en muchos aspectos. Permítanme ponerlos en antecedentes. Desde hace unos cinco años colaboro con Gonzalo Oliveros los viernes en el programa de radio Coup d’Etat o Golpe de Estado, que trasmite la estación RMX y se escucha en Guadalajara en el 100.3 FM. Generalmente ese día estamos Gonzalo, Pablo González, Jair Cardoso, Álvaro VR, Antonio Escobosa (Tiro) y yo, pero muchas veces llegan otros colaboradores como Joanna Pirod, Miriam Rascol, Lalo Vargas, Paul Moch, Miguel Solís, Peez y cada uno aporta algo especial al programa.

Así como me gusta escribir para MILENIO y Contenido, además de mi trabajo en UnoTV, me gusta la radio. RMX es producto del  esfuerzo de mucha gente y en particular de la entrega y conocimiento musical de Gonzalo y su muy talentoso equipo de colaboradores. (En éste grupo no me incluyo, porque mi sapiencia musical es limitada, pero he aprendido muchísimo con ellos). Hace casi nueve años, a 212 días de que había iniciado la estación, se realizó un concierto en un bar de Guadalajara con unos 100 o 150 asistentes. Ese fue el primer 212RMX. En esos años la idea ha ido evolucionando hasta ser el evento musical gratuito más importante de la Perla tapatía con cinco escenarios y más de 100 mil asistentes.

Cada vez que he tenido oportunidad de asistir ha sido para mí un aprendizaje. No solo de música, sino de la actitud de gente de la estación con la que tengo oportunidad de colaborar. Están chambeando a mil y de buenas; créanme que organizar un evento así es complicado, además de cansado. Se requieren meses de planeación, preparación, negociación y una buena dosis de paciencia para ajustarse a los cambios. Hay un millón de detalles que resolver: listas enormes de lo que requiere cada banda para su presentación, acreditaciones, transporte, alojamiento, además del cuidado de los espacios públicos, catering para bandas y voluntarios, requerimientos técnicos en los escenarios y un largo etcétera. 

Esas horas de trabajo y planeación, rinden fruto cada año en Avenida Chapultepec, en Guadalajara (y ahora también en Malecón Tajamar, Cancún). Es frecuente ver a padres con sus pequeñines en hombros, paseando, coreando sus rolas favoritas en uno de los cinco escenarios, tranquilos, contentos. Novios caminando de la mano, grupos de amigos sonriendo y familias completas; sí, abuelos, padres y nietos sonriendo y coreando música de alguna de las bandas.

Considero que lo que hace único al 212RMX y lo distingue de otros festivales es la intención con la que fue creado: que la gente “tome las calles” en el sentido de hacerlas propias, salir sin miedo, disfrutarlas. Tomarlas también en el sentido de adoptarlas: cuidarlas, no dejar basura en la banqueta, respetar las flores de las jardineras y, desde luego, a los demás asistentes. Es tan especial el ambiente que después de ocho años y aproximadamente medio millón de personas sumadas en esos eventos, salvo algunas jardineras (que posteriormente se repararon), el saldo es blanco.

Al igual que 212RMX es un reflejo de sus organizadores y asistentes, el país es reflejo de nuestras acciones y actitud. Cada uno de nosotros juega un papel determinante en el presente y futuro de México. El cómo nos comportamos, cómo tratamos a los vecinos, el respeto a las leyes, áreas públicas, señales de tránsito, etc. Si llegamos a un evento con una actitud prepotente le arruinaremos el evento a muchos. De la misma forma, si no tenemos una actitud cívica, haremos la vida difícil a muchos. ¿Se imaginan cómo cambiaría el tránsito de nuestra ciudad si todos respetáramos a rajatabla las normas? Por ello, para buscar un cambio en nuestro entorno, hay que empezar por uno mismo. No hay de otra.

212RMX son solo tres números, tres letras. Para mí son sinónimo de buena música y un cambio de actitud. Cambiar para respetar al otro, informarnos, leer, cuestionar. Gracias, Gonzalo, por este espacio y la oportunidad de formar parte de este equipo.

 

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