Neteando con Fernanda

Mujeres, empresas y derechos humanos

Nuestros derechos fundamentales deben ser protegidos, no solo por el gobierno sino también por las empresas. Desde 2011 el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) puso en práctica los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos. El año pasado un grupo de trabajo formado por dos expertos visitó nuestro país para reunirse con representantes del gobierno, empresas y miembros de la sociedad civil. Hace un par de meses presentaron el “Informe del Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas trasnacionales y otras empresas acerca de su misión a México”.  De acuerdo con éste, “el propósito de la visita era evaluar los esfuerzos realizados para prevenir y hacer frente a las consecuencias negativas de las actividades empresariales para los derechos humanos en consonancia con los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos: Puesta en Práctica del Marco de las Naciones Unidas para Proteger, Respetar y Remediar”.

Proteger, respetar y remediar son los pilares en que se basan los principios rectores para los derechos humanos de las empresas (https://www.shiftproject.org/resources/remedy/). Es el Estado el responsable de proteger y hacer cumplir los derechos humanos. Las empresas deben respetar esos derechos y, por último, en caso de que los derechos humanos sean violentados, los afectados deben de tener acceso a mecanismos judiciales o extrajudiciales de remediación.  

El informe es largo y completo, vale la pena leerlo. Muestra su preocupación en varios puntos, principalmente que el Estado está sujeto a los intereses de las empresas y que en la práctica no se aplican los marcos de políticas ni se cumplen los compromisos. Habla también sobre las consecuencias para los derechos humanos de la contaminación industrial —como son el caso los Río Sonora y Santiago—,  el trabajo infantil y la discriminación por motivos de género. 

Sobre este último tema es del que quiero centrarme. De acuerdo con el informe: “La discriminación laboral basada en el género es motivo de gran preocupación. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo (42.2%) es la más baja, no solo de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sino de toda América Latina. La tasa de empleo de las mujeres es de 44.6 por ciento, 33.5 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres, y la diferencia salarial entre ambos sexos asciende a 18.3 por ciento. La discriminación que sufren las mujeres también se refleja en el escaso número de mujeres que ocupan puestos de responsabilidad en los sectores público y privado. En menos de 5 por ciento de las empresas registradas en la Bolsa Mexicana de Valores hay mujeres que ocupen el puesto de director general”. 

Un panorama muy cuesta arriba para las mujeres. Por ello, me dio tanto gusto enterarme que el gobierno de México firmó una norma para abrir espacios a la participación de las mujeres en los consejos de administración y órganos de decisión de las empresas que cotizan en la bolsa de valores.  Como bien hizo notar el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, en ese momento, es indispensable abrir mayores espacios de participación a la mujer en el entorno financiero. Ahora todas las empresas y vehículos de inversión que cotizan en Bolsa de Valores, están obligadas a hacer pública su información respecto de hombres y mujeres que conforman sus consejos de administración y órganos de decisión.

Sin duda falta mucho, muchísimo que hacer en el tema de derechos humanos y las empresas en nuestro país; sin embargo, celebro el avance. Los logros se construyen así, poco a poco, y este es sin duda un paso en la dirección correcta, para que llegué el día en que no necesitemos cuotas de género.

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