Neteando con Fernanda

La irresponsabilidad de los bocones

La gente supone que el pleito será entre la izquierda y la derecha, pero siempre es entre los razonables y los imbéciles.
Jimmy Wales (Co fundador de Wikipedia)

 

La fotografía presenta a dos mujeres jóvenes y delgadas. Están tiradas en una posición poco natural sobre la hierba. Inmóviles, sin expresión, la imagen parece pertenecer a un anuncio de CSI  o la nota roja de un periódico, más que ser parte de la campaña de la colección de otoño 2015 de una tienda de ropa como Zara. Vista por millones de personas alrededor del mundo, la campaña fue severamente criticada en las redes sociales en España.

La publicidad tiene una gran influencia en los consumidores, los empresarios lo saben y por ello invierten fuertes sumas de dinero en la misma. Es tan poderosa que los efectos de una buena campaña nos acompañan durante años. Existen anuncios que recordamos aunque hayan pasado años de su lanzamiento. Con esto en mente, no entiendo cuál fue el razonamiento los publicistas de Zara para elegir una fotografía que parece hacer apología a la violencia contra las mujeres. ¿Qué tratan de decir? Si la moda es algo aspiracional, ¿qué es a lo que debemos aspirar? ¿a ser víctimas de un crimen?

La violencia en contra de las mujeres es una realidad. De acuerdo con ONU Mujeres, “tras una revisión de las estadísticas disponibles en 2013, a nivel global un 35 por ciento de mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual en el contexto de relaciones de pareja o violencia sexual fuera de relaciones de pareja. Sin embargo, algunos estudios nacionales de violencia muestran que hasta un 70 por ciento de mujeres sufre violencia física y/o sexual a lo largo de su vida, a manos de una pareja.

“En la mayoría de ocasiones, los casos de violencia contra las mujeres no se denuncian. Por ejemplo, un estudio basado en entrevistas realizadas a 42 mil mujeres de los 28 Estados miembros de la Unión Europea reveló que solo 14 por ciento había denunciado a la policía el incidente más grave de violencia sufrido a manos de un compañero sentimental y 13 por ciento hizo la demanda por el incidente más grave de violencia sufrido a manos de una persona que no era su compañero sentimental”.

Dadas las cifras, me parece absolutamente irresponsable hacer una campaña que presenta a dos mujeres que parecen víctimas de un asesinato. ¿Acaso no miden el efecto que puede tener? Escribí al departamento de prensa de la empresa para saber si tenían un comunicado que hablara acerca de la campaña y al momento de redactar estas líneas no he recibido respuesta alguna por parte de la empresa propiedad del multimillonario Amancio Ortega. Afortunadamente, no sé si fue a causa de las quejas, pero el viernes pasado no pude encontrar la fotografía en su página.

Dicen que el silencio es oro ya que una vez que hablamos somos responsables de lo que decimos. El discurso que siembra odio, violencia o miedo, ya sea visual o verbal, es muy poderoso y tiene consecuencias. Durante la semana, inspirados por Donald (¿le deberíamos decir Adolf?) Trump, dos norteamericanos de Boston golpearon brutalmente a un mexicano de 58 años cuando este dormía en la estación de trenes de esa ciudad. No los agredió, ni les quitó nada que fuese suyo. La única razón de haberle propinado la golpiza fue su estatus migratorio. De acuerdo con un reporte, uno de los hermanos le dijo más tarde a la policía que Trump tenía razón cuando decía que había que deportar “a todos estos ilegales”. El discurso de Trump ya les hizo creer que por su estatus migratorio tienen derecho a golpearlos.

Sí, el millonario pelirrojo se disculpó pero su elección de palabras acerca de la “pasión de sus seguidores” parecía justificar esas agresiones más que condenarlas. Me parece correcto que Zara haya quitado la fotografía de su página y que Trump se disculpe; sin embargo, cuando alguien es visto y escuchado en todo el mundo tiene la responsabilidad de medir el alcance que su discurso provoca y ni éste ni la foto debieron haber visto la luz pública. Como consumidores es importante ser críticos y escuchar bien el contenido del mensaje que recibimos. Además es fundamental ser congruentes y no apoyar a las empresas que no nos apoyan. Tristemente, algo no estamos haciendo bien, porque Trump sube como espuma por las encuestas y Zara vende por millones, y de eso sí somos los responsables.