Neteando con Fernanda

La inutilidad de buscar perfección en las relaciones

Muchas personas prefieren vivir en el drama porque es cómodo. Es como si alguien se queda en un mal matrimonio o relación; en realidad es más fácil permanecer porque saben qué esperar cada día, en vez de dejar la relación y no saber qué esperar.Ellen DeGeneres

 

Si la civilización ha de sobrevivir, debemos cultivar la ciencia de las relaciones humanas, la capacidad de todos los pueblos, de todas las clases, a vivir juntos, en el mismo mundo en paz.

Franklin D. Roosevelt

Las relaciones son complicadas o, más bien, nuestros miedos, inseguridades, necesidad de aceptación las complican sobremanera. El estar en una relación sentimental, al igual que muchas otras situaciones, implica un riesgo. Todos conocemos historias de parejas que parecían tener la relación perfecta y que después de un tiempo terminan en un doloroso divorcio.

Esas relaciones perfectas, sin complicaciones solo existen en los cuentos de hadas al igual que los príncipes azules y las princesas rosas. Las relaciones implican problemas y hay que saberlo. El ignorarlo no mejora las cosas. Y de hecho, no están mejorando. De acuerdo con el INEGI, desde hace algunos años se advierte un aumento paulatino de las separaciones —legales o no—.  (http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/Contenidos/estadisticas/2013/matrimonios9.pdf)

La película Her (Ella) del director Spike Jonze, narra la historia de amor única, entre un hombre, Theodore Twombly y su computadora, o más bien, el sistema operativo de su computadora, interpretado por Scarlett Johansson. La película puede gustar o no; lo que es un hecho es que obliga a pensar en las relaciones de pareja en el siglo XXI. ¿Tememos tanto las relaciones al grado de preferir estar con una computadora que con otro ser humano? ¿Qué complica tanto una relación?¿Nuestro celos, nuestra inseguridad o nuestra necesidad de afecto? ¿O será que la complicamos al desear poseer al otro? ¿Nuestra necesidad de control se vuelve mayor al amor que sentimos por la otra persona? ¿O es quizá nuestra incapacidad de aceptar al otro tal y como es lo que las hace más difíciles?

Por supuesto que la tecnología llega a todas las áreas de nuestra vida y la relación no es la excepción; sin embargo, una cosa muy diferente es tener una relación con un ser humano y comunicarse vía chat o usar una página web para conocer a alguien y empezar una relación, y otra muy distinta el tener una relación con un ser virtual o el programa de una computadora. Preferir lo virtual a lo real.

En mi opinión Her es una película triste, acerca de la soledad de un ser humano en la sociedad moderna y cómo en nuestra búsqueda de placer nos volvemos egoístas, cerrados e intolerantes. El buscar una relación perfecta es igual de inútil que ir a buscar las ollas de oro al final del arco iris o un unicornio de cualquier color, simplemente porque no existen. A pesar de que sabemos, o deberíamos de saberlo, buscamos la perfección en otros y en una relación con ellos. Por supuesto que esta es una forma de sabotearnos y sabotear una relación. Her claramente nos demuestra que hasta una relación con un sistema operativo tiene sus complicaciones. No entiendo bien el funcionamiento de la llamada inteligencia artificial y no sé qué tan lejos o cerca estemos de enamorarnos de sistemas operativos inteligentes, pero lo que es un hecho es que nuestra obsesión por la tecnología hace que hoy en día, miremos más a nuestro celular que a la persona que tenemos junto en un elevador, en una mesa o en nuestro hogar.

En un principio Her nos hace creer que es más fácil tener una relación con una computadora que con otro ser humano; para confirmar que no es así.  Enamorarse de un sistema operativo tiene prácticamente las mismas dificultades que una relación con otro ser humano, o quizá, aún más.

La mala noticia después de ver Her es que deja muy claro que las relaciones perfectas no existen. Y quizá esa es también la buena noticia. Nadie puede garantizarnos que las relaciones serán sencillas y sin complicaciones, que no fracasaremos en una relación o que la otra persona pueda dejar de querernos y se enamore de alguien más. Tenemos que entender que las relaciones no son de cuento de hadas y muchas de ellas tienen fecha de caducidad y causan mucho dolor; sin embargo, esto no es excusa para negarnos la oportunidad de estar en una relación. Seguramente las cosas se van a complicar, no importa. Las relaciones pueden terminar, tampoco es importante. ¿Sufriremos? Seguramente.  A pesar de ello, enamorarse y compartir la vida con otro ser humano vale la pena.

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