Neteando con Fernanda

Los eternos inconformes

La forma en que percibimos la realidad es importante. Muchas veces nuestra percepción de los acontecimientos no tiene nada que ver con lo que en realidad sucede. Me sorprendió un artículo que escribió el 14° Dalai Lama, Tenzin Gyatzo, en The New York Times* sobre la insatisfacción. En el artículo publicado el 4 de noviembre, el Premio Nobel de la Paz y líder espiritual del Tíbet explica que a pesar de los problemas que tenemos hay menos pobres, menos personas con hambre, menos niños muriendo, así como más hombres y mujeres que pueden leer más que nunca. En muchos países el reconocimiento de los derechos de las mujeres y las minorías son la norma y, a pesar de que hay mucho trabajo que hacer, hay esperanza y progreso. Por ello le sorprende encontrarse con tanto enojo e inconformidad en algunas de las naciones más ricas del planeta, como Estados Unidos, Gran Bretaña y el continente europeo, donde la gente está conmocionada, con frustración política y ansiedad sobre el futuro. Migrantes y refugiados claman por una oportunidad de vivir en esos países seguros y prósperos, pero los habitantes de esas tierras prometidas sienten gran angustia por el futuro que raya en la desesperanza.

A pesar de que como humanidad estamos mejor de lo que hemos estado nunca nos empeñamos en no verlo así. El día después de las elecciones de EU un amigo que vive en Florida me envió un artículo de The Hufftington Post** acerca de las ventajas de mudarse a México sobre Canadá ante la eventual (hoy triste realidad) victoria de Trump. El artículo menciona que nuestro nivel de desempleo es menor al de nuestros vecinos del norte, por lo que considera que es más fácil conseguir un trabajo; habla del crecimiento de la clase media en los últimos 15 años, del florecimiento de las industrias de tecnología en ciudades como Guadalajara, de la calidad de vida, de la gastronomía y de la cultura, para concluir que es en México donde se encuentra la acción.

Las razones que presenta son ciertas. Si bien tenemos muchos, muchísimos problemas que el artículo no menciona tales como inseguridad y corrupción, también es cierto que tenemos cosas positivas que no tomamos en cuenta. Nos empeñamos en ver la realidad más negra de lo que es, lo cual juega en nuestra contra. No me mal interpreten, creo que minimizar los problemas que la presidencia del señor Trump nos puede ocasionar es un error igual o más grave. No es el momento de pensar que por un milagro de nuestra virgen morena las amenazas del hombre naranja no pueden materializarse. Como escribió el viernes mi querido amigo Sergio Sarmiento en su columna “Jaque Mate”: el comercio entre México y Estados Unidos supera 540 mil millones de dólares. La abrogación del tratado traería consigo una disrupción económica que generaría una recesión en los países signatarios. No, no es una amenaza que se pueda tomar a la ligera; sin embargo, estas amenazas y nuestros problemas no nos deben impedir ver las cosas positivas que tenemos.

Es difícil mantenerse ecuánime. La tentación de enfocarse en lo negativo es grande; sin embargo, este enfoque puede traer grandes problemas como el Brexit y la victoria de Trump, que al ser presidente electo ha desatado una preocupante ola de racismo en xenofobia en su país. Es importante quitarnos los velos que nos impiden percibir la realidad, dejar nuestra eterna inconformidad, para entender los problemas y actuar a fin de no caer en las trampas del populismo, el miedo y el discurso de odio.

*http://www.nytimes.com/2016/11/04/opinion/dalai-lama-behind-our-anxiety-the-fear-of-being-unneeded.html

**http://www.huffingtonpost.com/entry/if-trump-wins-dont-move-to-canadamove-to-mexico_us_57b727aee4b007f18197eb1a.

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