Neteando con Fernanda

La importancia de saber caer

Joël nació en Suiza en 1985. Empezó a escribir desde muy joven. Cuando finalizó sus estudios de derecho, en vez de ingresar a trabajar a un despacho de abogados, decidió aceptar un trabajo de medio tiempo en la cafetería del congreso de Ginebra, a fin de tener más tiempo para escribir. Más de una vez, Joël se preguntó si estaría haciendo lo correcto. Veía a sus amigos empezar a subir la escalera del éxito en el mundo laboral, ganar buenos sueldos, mientras que él, preparaba sándwiches y perfeccionaba su técnica de cortar el pan. El tiempo le confirmaría que fue la decisión correcta.

Su libro: La verdad sobre el caso Harry Quebert (Editorial Alfaguara) ha resultado ser un fenómeno en Europa. Galardonado con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de la Novela de la Academia Francesa y el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa, traducido a 33 idiomas, es el libro del que todo mundo habla. La publicidad del libro advierte que es adictivo y no exageran. Devoré más de 600 páginas en dos días tratando de descubrir quién era el asesino de Nola Kellergen. Lo que más me gustó del libro fueron las frases de las conversaciones de Marcus y su maestro de literatura y boxeo Harry con las que abre cada capítulo, en especial la del 28:

—Harry, si tuviera que quedarme con una sola de sus lecciones, ¿cuál sería?

—Le devuelvo la pregunta.

—Para mí sería la importancia de saber caer.

—Estoy completamente de acuerdo con usted. La vida es una larga caída, Marcus. Lo más importante es saber caer.

Meses después de leer el libro, conocí a Joël Dicker en la Feria del Libro en Guadalajara. Sencillo, simpático de trato amable, me comentó que, al igual que Marcus y Harry, es un aficionado al boxeo. Le parece que es una gran manera de aprender sobre ti mismo. “Hacemos muchas cosas para complacer a los demás, El boxeo es algo que haces para ti”.

A pesar de que siempre se ha dedicado a la música y la escritura, —y por supuesto quiere que su música sea escuchada y sus libros sean leídos—, Joël encuentra la fama un tanto difícil. No le gusta ser el centro de atención en las reuniones familiares o con amigos, y que los demás no reciban la misma atención: “es muy incómodo. Abre una brecha entre los demás y tú, pero así es esto, unas por otras”.

La fama puede ser incómoda pero Joël reconoce su lado positivo. Ha visitado países que no imaginaba para promover su libro y ha conocido personas muy interesantes. El que tanta gente haya leído su libro y quiera saber más de él, le sorprende y le da la energía para escribir más. Nunca pensó que su libro tendría tanto éxito. Sintió un gran placer al escribirlo, pero no sabía si la gente sentiría lo mismo. “¿Cómo saberlo? Hay escenas que piensas que son muy divertidas y que los demás no las encuentran así”. Su primer libro, que salió seis meses antes, no tuvo mucho éxito y esto le hizo darse cuenta que esa es la vida de un escritor, con éxitos y fracasos.

Durante la conversación, le pregunté qué significaba para él aprender a caer.  “La verdadera metáfora es que todos vamos a morir y lo sabemos. Necesitamos aceptarlo de alguna manera, cuestionar el sentido de la vida porque sabes que vas a morir. ¿Para qué vivimos? ¿Para qué tener ropa y un trabajo si voy a morir en 30 años? ¿Para qué tener hijos si voy a morir y para qué tenerlos si quizá mueran antes que yo? Y eso es un pensamiento aterrador. Trato de entender el porqué y no he encontrado muchas respuestas, salvo el tratar de tener el mejor momento en cada instante y amar, ser amado. Creo que eso es. El proceso de caer, o morir es lo que trato de describir en el libro. Marcus tiene muchos planes, trata de escribir su obra maestra y todo eso, pero independientemente de lo que haga, va a caer al final. Por eso es importante aprender a caer, porque lo harás”.

Puede sonar fatalista, pero es cierto. Es sencillo y, sin embargo, profundamente sabio. No solo hay que aceptar la muerte, sino, en mi opinión, hay que entender que las cosas no van a salir como pensamos. Quizá, lo más sensato que podemos hacer es prepararnos para ello. Deseamos que todos nuestros días sean soleados; pero es imposible. No todas las relaciones tienen final feliz. Hay quienes nos apuñalan por la espalda. No toda la gente es bienintencionada. No sé si la vida sea una larga caída como dice Harry, pero estoy de acuerdo con que hay que saber caer. Aprender que por doloroso que parezca en su momento esa ruptura, la pérdida de un empleo, o una traición, afortunadamente el dolor de la caída, es temporal.

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