Neteando con Fernanda

Dos (ojalá tres) lecciones que aprender de los franceses

La edad es un tema de la mente sobre la materia. Si no te importa, no hay tema (age is an issue of mind over matter. If you don’t mind, it doesn’t matter).Mark Twain


Tengo que confesar que el candidato francés Emmanuel Macron me gustó desde que leí un artículo que publicó The Financial Times, a principios de este año, sobre las elecciones en Francia, donde lo presentaba como una promesa, alguien a quien había que tener en la mira. En esos momentos François Fillon era el favorito y Macron tenía pocas posibilidades de vencer en la contienda. El diario británico no se equivocó: su visión de cambio contagió a Francia y hoy probablemente será el ganador de las elecciones. Además de una sonrisa perfecta y de sus ideas políticas, uno de los detalles que ha cautivado a los franceses  (y desde luego a mí) es la historia de amor entre él y su esposa.

Brigitte Trogneux y Emmanuel Macron se conocieron en clase de teatro en su natal Amiens. Ella era quien impartía el taller. El alumno de 16 años se enamoró perdidamente de la maestra, quien estaba casada con un banquero y era madre de tres hijos. El romance no fue del agrado de los padres de Macron, quienes lo enviaron a estudiar a París. El juró que no la olvidaría, regresaría y se casaría con ella.

La diferencia de edades en las relaciones preocupa en especial cuando la mujer es mayor; asaltacunas o cougar es el término que utilizamos para llamar a estas mujeres que atraen el interés de un hombre menor; sin embargo, nadie se cuestiona qué ve una jovencita en un hombre mayor. Tenemos por ejemplo a Donald Trump, quien es 24 años mayor que Melania, y de todo lo que se ha dicho sobre su relación, la diferencia de edad entre ellos es un tema que no se ha tocado. En cambio, el romance de Macron con una mujer mayor es para algunos indicio de algo “sospechoso”. Aceptémoslo, cuando hablamos de “40 y 20” el de 40 es el varón. La diferencia de edades no es importante, siempre y cuando la mujer sea menor.

Macron cumplió su promesa. Regresó y se casó con ella en 2007. Brigitte es su compañera y consejera desde entonces. Después de ganar la primera vuelta en las presidenciales, Macron declaró: “Sin ella, no sería yo quien soy” y enfatizó que su esposa seguirá a su lado cuando llegue al Eliseo. “He estado a su lado, involucrada en todo lo que le ha sucedido durante 20 años.

Dijo Brigitte en octubre pasado. “Ustedes parecen sorprendidos que las mujeres estén detrás de sus maridos. Es tiempo de cambiar las cosas. Es donde pertenecemos”.1

Resulta poco común encontrar a una pareja que no teme a los convencionalismos y que ha logrado convencer a todos los que lo rodean de lo positivo de su relación, al grado que los tres hijos de Brigitte colaboran en la campaña del Emmanuel. Una familia perfecta, que no tiene nada que ver con el concepto tradicional de perfección y estereotipos. ¡Qué refrescante!

Dos lecciones que tenemos que aprender de los franceses: la primera es que la diferencia de edades no debe ser un problema para los demás, si no lo es para la pareja. La segunda: el cónyuge ejerce una influencia en el gobernante. En diferente medida, según sea el caso, pero la influencia ahí está y es un error pensar lo contrario. En casos como el de Brigitte es a todas luces positiva, en otros quizá no es lo será tanto. Y la tercera lección que podemos aprender de Francia (si es que Emmanuel Macrón es el elegido hoy) es que ante el hartazgo a los gobernantes, el cambio no tiene que venir necesariamente de un populista trasnochado, que miente y ofrece quimeras. No es necesario votar por quien promueve el odio, miedo y resentimiento; no, el cambio puede venir de alguien con valores. Está claro que este país necesita un candidato como Emmanuel Macrón. ¿Lo tendremos?

1 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/brigitte-macron-french-election-emmanuel-macron-schoolteacher-24-years-older-presidential-campaign-a7699356.html.

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