Neteando con Fernanda

La educación no lo es todo, necesita ética

Hace unos días un amigo —que ha vivido varios años en el extranjero— comentó que en temas de convivencia con vecinos encuentra una gran diferencia en la forma de comportarse a comparación de otros países en los que ha vivido. En su opinión, la falta de respeto de unos a otros no sería tolerada. ¡Qué esperanzas de estar cantando con los tequilas y la música a todo volumen en martes!, o de apropiarse de una zona común. Él piensa que su conducta se debe más a una ética personal y a respetar el valor de la convivencia comunitaria que el temor a una sanción legal.

Mi amiga Clara le dio la razón. Ella ha tenido varios problemas con sus vecinos; como el robo de luz. Varios de ellos pusieron diablitos a fin de obtener energía ilegalmente. Cuando Clara los confrontó, ya que su consumo de luz había aumentado en exceso, le dijeron que no era de su incumbencia porque estaban tomando la luz a CFE, no a ella. Como varios lo hacían, entre ellos se apoyaron en su robo y la que quedó como "mala del cuento" fue, desde luego, Clara.

No pude más que darles la razón, primero por experiencia propia —ya les contaré algún día de mis vecinos gandallas— y después porque me lo confirmó un funcionario de la delegación Miguel Hidalgo cuando acudí a realizar unos trámites. Las historias de vecinos que construyen y se adueñan en áreas comunes, hacen un escándalo terrible a altas horas de la noche, se roban luz y agua, etc., es cosa de todos los días. "Es que aquí no sabemos respetar la propiedad común", me dijo. Triste, pero cierto. A pesar de que todos podemos repetir de memoria la célebre frase del Benemérito de las Américas, y sepamos bien que es algo que conduce a la paz, el derecho ajeno es algo que nos cuesta mucho trabajo respetar.

En su libro Ética para el nuevo milenio, SS el Dalai Lama dice que podemos vivir sin religión, pero que difícilmente sobreviviremos este siglo si no aprendemos a conducirnos con ética y creo que su reflexión da justo en el clavo. Lo mismo pasa con la educación, solemos pensar en la educación para resolver muchos problemas (y desde luego que lo hace), pero olvidamos que ésta debe estar sustentada en valores. De nada sirve si no está basada en la ética. Pongamos de ejemplo a Adolf Hitler y sus colaboradores: ellos tenían educación y cultura, estudios universitarios, algunos post-grados, apreciaban la música, pintura, etc., y aún así cometieron crímenes atroces. No les falto educación o cultura, el problema fue que carecían de ética.

Si vemos el reciente caso de Los Papeles de Panamá, nos daremos cuenta que muchos de los que aparecen en las filtraciones son personas educadas y probablemente los describiríamos como personas cultas. En los casos que se compruebe que las sociedades se usaron con fines ilícitos, los responsables terminarán en la cárcel por su falta de ética, no de cultura ni de educación.

Nuestro país necesita muchas cosas, pero sobre todo ética. Solemos pensar que todo se resuelve con educación, pero nos falta agregar el detalle que esta educación tiene que estar sustentada en valores. Por importante que sea, si no está sustentada en ética, no saldremos jamás del atolladero en que nos encontramos.

La ética es algo personal indispensable para vivir en comunidad. Una persona que se conduce con ética no necesita leyes, castigos o premios. Es un valor que no está sujeto a modas pasajeras, ni depende de las circunstancias. No importa que esté solo en un desierto o que nadie nadie vaya a enterarse jamás de sus acciones. El monto no es justificación, de eso se trata la honradez. Sabes que algo no es tuyo y respetas la propiedad del otro, punto.

Desde luego que no nos vendría nada mal que se acabara la impunidad y que los culpables recibieran su castigo. Si ves que tu vecino está en la cárcel por adueñarse de áreas comunes, probablemente el mero pensamiento de terminar como él te disuada de hacer lo mismo. Si vamos un paso más allá, si logramos entender la importancia del respeto al derecho ajeno, no porque existan leyes con sus correspondientes sanciones, sino por la satisfacción personal de hacer lo que es correcto, no sería necesario llegar a que se aplique la ley con su correspondiente sanción.

Buscamos tener reconocimientos, diplomas, doctorados, éxito y dinero que avalen nuestra valía cuando quizá el más grande reconocimiento que necesitamos, el saber que luchamos todos los días para ser buenas personas.

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