Neteando con Fernanda

¿Cuántos años me calculas?

Vivimos en una sociedad de apariencias. Quizá no nos guste reconocerlo, pero lo cierto es que hay que verse bien a toda costa. Por ello, la industria cosmética vende billones de dólares anuales en productos que rejuvenecen, blanquean el tono de piel, quitan imperfecciones o mejoran la elasticidad. Las cirugías estéticas van en aumento año con año y productos para rejuvenecer, como la toxina botulínica o Botox, ya se mencionan hasta en campañas electorales.

Desde luego que en esta sociedad de apariencias la juventud juega un papel clave. La consideramos como un tesoro, una puerta a la felicidad. Cueste lo que cueste, es necesario detener el paso del tiempo, sin importar que muchas veces sea nuestra salud la que paga la factura. En esta sociedad efebólatra, que alguien te diga “ruco” es un insulto. Como si con la juventud se llevara también: la creatividad, belleza, capacidad, neuronas, etc. Aparentar menos años de los que tenemos es la meta a alcanzar. 

Hemos condicionado la belleza a la edad al grado de que cuando una persona mayor de 35 años se ve muy bien, después del guapa o guapo, agregamos “para su edad”.  A la pregunta de ¿cuántos años tienes?, la respuesta más común es ¿Cuántos me calculas? Al etiquetar a la personas por su edad la limitamos. Decretamos que no puede escuchar la misma música un “treintañero” que un “sesentón”. Tampoco disfrutar de las mismas cosas. Uno será tachado de anticuado y el otro de ridículo. Definir las actividades por edad es también una carga pesada: el “ya estás en edad de…” o “no estás en edad de…” y peor aún “ya no estás en edad de…” son etiquetas que debemos sacudirnos si queremos ser felices. No debería ser así, ya que salvo por unas cuantas cuestiones, como las médicas o deportivas, una vez que eres mayor de edad, ésta es francamente irrelevante.

El jueves por la noche leí en The Guardian un artículo de Ellie Hunt sobre una herramienta de reconocimiento facial que ha tenido un gran éxito. Con solo poner tu fotografía, calcula tu edad y género en segundos. A pocas horas de haber sido lanzado, el sitio How old do I look? (¿Qué edad represento?) supero la expectativas. De acuerdo con Hunt, el sitio recibió 39 mil visitas y la etiqueta #HowOldRobot genero más de 15 mil tuits. Ellie comenta que este nuevo instrumento de tortura tecnológica es una forma de sentirte mal en línea y que desde el miércoles pasado la herramienta de Microsoft está lanzando por los suelos los niveles de autoestima.

Desde luego que probé la aplicación inmediatamente. Tres fotos diferentes, tres resultados diferentes. Confieso que respiré con alivio al ver que en las tres ocasiones me calculó menos años de los que tengo. No habían pasado ni 12 horas de que leí el artículo, cuando mi amigo Antonio Escobosa me tomó sin avisarme una fotografía en la cabina de RMX para meterla a la aplicación. Y eso que todavía no habíamos hablado del tema. A Gonzalo Oliveros no le tomamos foto, pero comentó que ya la había probado el día anterior.

Vivimos en una sociedad que valora la apariencia y juventud de forma singular, por lo que resulta lógico que una herramienta así sea un éxito; sin embargo, coincido con Hunt en pensar que es un instrumento para sentirte mal en línea. Supongo que no tardaremos en ver por todas partes el uso de la herramienta para nosotros y los demás. Asimismo considero que no tardan en circular en las redes sociales fotos de las celebridades y políticos con el resultado que el dichoso aparato (¿debería decir verdugo?) decretó implacable, junto con los comentarios de que está muy acabado o muy bien para su edad.

La apariencia es importante sin duda, pero no lo es todo. Hace no tanto tiempo una persona mayor era respetada por su experiencia y conocimiento. En las comunidades hacían un consejo de ancianos para pedirles su asesoría. No eran unos “rucos” cuya opinión hay que descalificar solo porque tienen más edad del que profiere la descalificación.

Entiendo que suena a lugar común, y aunque no me salva del yugo de la efebolatría, soy de las que creen que la juventud tiene más que ver con la flexibilidad al cambio y la capacidad de aceptar nuevas ideas, que con el número de años que hemos pasado en el planeta desde el día que nacimos. Desde luego que nos fijamos en la apariencia, pero quiero suponer que la mayoría disfrutamos más de una conversación con alguien interesante que con alguien guapo, pero aburrido. De cualquier forma, por si quieren torturarse con la herramienta, les dejo el vínculo; http://how-old.net  para encontrarla.

 

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