Neteando con Fernanda

Suicidio, ese tema del que no queremos hablar

Después de los accidentes automovilísticos, la segunda causa de muerte en los jóvenes de entre 15 y 29 años es el suicidio. En los últimos años la tendencia ha ido en aumento. ¿Lo sabías? Aterrador, sin duda, pero aún más es el hecho de que a pesar de la relevancia del tema no estemos hablando de él.

El suicidio de un niño o un joven es profundamente doloroso para una familia, escuela o comunidad. Los “hubieras” nos atrapan, las culpas llenan a los familiares y amigos. Es un tema incómodo para el que habla y para quien escucha. Preferimos callarlo o evitarlo. ¡Cuidado! Este silencio aumenta nuestra ignorancia y agrava el problema; no lo reconocemos, no detectamos sus síntomas, no sabemos adónde acudir. Si bien nunca conoceremos cuántas vidas se han perdido a causa del silencio e ignorancia, sabemos que de seguir con este patrón la situación no va a mejorar.

 ¿Cómo hablar del suicidio a una sociedad que no quiere oír?  Con el arte: Sánchez Huerta es una obra de teatro que aborda el tema del suicidio infantil y juvenil. Compleja, emotiva, dolorosa, nos muestra el problema sin tapujos, en toda su complejidad con todas sus facetas. Con estos antecedentes es imposible no preguntarse cómo llegó a escena una obra de teatro con un tema importante, pero tan poco taquillero. La respuesta es tesón.

Sanchez Huerta es una obra de la dramaturga Claudia Ríos, que a pesar de varios intentos en más de una década no se había puesto en escena. Hablé con Mónica Garza, periodista, conductora y ahora productora de teatro. En enero de este año, ella publicó en su columna en el periódico La Razón un artículo sobre el suicidio en México titulado “Seguir callando mata”*, en el que con datos duros y un conmovedor lenguaje expuso el problema.

A raíz de su artículo, Mónica recibió una llamada de la actriz y productora de teatro Ana Karina Guevara, quien le comentó que había un texto que hablaba sobre el tema:  “Cuando leí el texto de Claudia Ríos, además de que lo encontré sobrecogedor —narra Mónica— me pareció que ponía, de manera muy sensible, sobre la mesa el tema que ya tenía el Inegi en cifras, que ya tenía la OMS en una alerta que lanzó el año pasado y que podría ser una forma interesante de exponer un tema que no estamos sabiendo cómo poner sobre la mesa porque no se habla tanto de ello, no hay políticas públicas frente a eso y están los datos alarmantes en el país”.  

Cuando dice alarmantes, Mónica no exagera. Todos los días 16 jóvenes se quitan la vida en nuestro país. De acuerdo con la Conapo, 11 por ciento de los mexicanos tiene un familiar que murió por dicha causa. “El suicidio es multifactorial, es decir, no tiene que ver solo con el bullying, drogas o depresión, aunque este es un factor importante, al igual que la violencia. Vivimos en un mundo muy violento y en un México súper violento. Las expresiones de violencia son muchas, el suicidio es otra manifestación de ésta. De 1970 a la fecha el suicidio entre jóvenes ha aumentado en 90 por ciento”, dijo Garza.

Mónica y Ana Karina pusieron manos a la obra. Se dividieron las tareas para hacer de Sánchez Huerta una realidad.  “La vamos a levantar —dijo Mónica a Karina— porque tenemos que hablar de esto. Porque aquí están los estudios: Aguascalientes primer lugar en suicidio nacional, Yucatán primer lugar en seguridad y primer lugar en suicidio infantil en el país. Champeche y Tabasco, con problemas gravísimos de suicidio juvenil”. Su esfuerzo rindió frutos y Sánchez Huerta se estrenó en el Teatro Milán el 9 de junio. “Todas esas entidades tienen los estudios, saben que están enfrentando un problema, pero no saben cómo abordarlo con la sociedad. ¿Por qué? Porque nadie quiere hablar de que se te mata un niño. Ese fue el primer salto al vacío que dimos Ana Karina y yo, porque poner en cartelera una obra de teatro que habla del suicidio infantil es un tema que nadie quiere ir a ver. No es divertida, pero es necesaria porque nos está afectando de forma alarmante en México el tema”.

Al finalizar las funciones de sábado y domingo hay un debate entre el público, los actores y personal calificado del DIF que ofrece orientación sobre el suicidio. Los comentarios y conclusiones derivados del debate al que asistí me confirmaron la importancia del tema central de Sanchez Huerta: la comunicación. Definitivamente es difícil hablar con los jóvenes hoy en día, ensimismados en su mundo virtual, pero no podemos seguir ignorando la segunda causa de muerte entre los jóvenes. A pesar de que sea incómodo, molesto o doloroso, ya que —como bien dice el lema de la obra de teatro— cuando hablar duele, callar mata.

*(http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=294815).

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