Neteando con Fernanda

Sigue siendo el más feliz del mundo

Amo esta profesión y me considero afortunada de poder conocer a gente excepcional y platicar unos minutos con esas personas. Cambian mi vida. Este artículo debería titularse “El hombre más feliz del mundo”, ya que hace seis años tuve el gusto de entrevistar a Matthieu Ricard en Cancún. Matthieu es un monje budista francés que saltó a la fama por unos estudios que realizó el doctor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, donde medía con una resonancia magnética la actividad en el cerebro que se relaciona con la felicidad. Los resultados de Matthieu, comparado con los demás voluntarios, estaban totalmente fuera rango. Por ello es llamado: El hombre más feliz del mundo.

Desde la primera vez que lo conocí me llamó la atención su sensibilidad y sentido del humor. Le comenté que lo había entrevistado hace años y que en la charla hablamos mucho acerca de la felicidad y que debí preguntarle entonces cómo la define él.

Matthieu Ricard me explicó que es bienestar: “No es una sensación placentera o alegría temporal, que pueden darse en muchas circunstancias. El placer puede cambiar, el sentimiento hacia una persona de admiración puede cambiar, el confort puede cambiar. Si comes demasiado de algo bueno o escuchas muy buena música por demasiado tiempo o si tomas un baño demasiado largo, el placer se convierte en una pesadilla. El bienestar es diferente. Son muchas cualidades humanas básicas: como altruismo, compasión, libertad
 y fuerza interior. Todas estas juntas proporcionan un estado mental que te permite lidiar exitosamente con los altibajos de la vida. Te da un sentido de dirección, significado, valor, apertura a los otros y te ayuda a florecer por ti mismo”.

No conozco a muchas personas que sientan que florecen. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Estamos buscando la felicidad en un lugar equivocado? Matthieu sonríe y me dice que es una combinación holística de condiciones internas y externas. “Si vives en un lugar como lo es ahora Siria o algo así, las condiciones externas son tan drásticas que es difícil florecer. Pero aun en esas circunstancias, hay personas que van a estar mejor. Serán más cooperativas, ayudando unos a otros. Así que aun en las peores condiciones, hay una diferencia con el interior. Fundamentalmente es la mente la que traduce las circunstancias externas en felicidad o miseria. Puedes sentirte miserable en un lugar fantástico, en un pequeño paraíso, y puedes encontrar tu valor, el sentido de la vida, la compasión aun en la cara de la adversidad. Así que ambas condiciones externas e internas son importantes. Pero es la interna la que puede eclipsar a la externa. Así que en el camino ambas son importantes pero las condiciones internas son más cruciales”.

La historia de Matthieu es fascinante. Hijo de un importante filósofo, ateo, miembro de la Academia Francesa, Francois Revel, creció rodeado de intelectuales. Tiene un doctorado en biología y trabajaba en el Instituto Pasteur con el premio Nobel de medicina Francois Jacob cuando decidió que su vida necesitaba un cambio. Se topó con el budismo después de haber visto algunas películas y escuchar testimonios de personas que habían estado con grandes maestros. Decidió ir a India para conocer a aquellas personas excepcionales que podían enseñarle el camino para ser mejor persona. Ya no regresó. Desde entonces vive en el monasterio Sechen Nepal y es el traductor del tibetano al francés de SS Dalai Lama.

Le pregunto si no fue un cambio muy drástico. Lo niega categóricamente. El hombre más feliz del mundo considera que no hay nada drástico en seguir tu camino, tus aspiraciones: “Es como si vas en un barco y el viento cambia; pues cambias la dirección para que puedas navegar y tienes que seguir lo que es más importante o si alguna vez cruzas una montaña y descubres un nuevo valle y piensas: “Es mejor que el anterior”, debes de seguir eso que tiene más significado y es más inspirador, lo más gratificante para ti”.

¿Cambió su concepto de felicidad desde que es un monje? Matthieu Ricard me dijo que sí, que ha cambiado pero no por ser monje, sino por que ha conocido a gente, maestros, que lo han invitado a reflexionar y está convencido de que la felicidad va a la par con el altruismo. “No puede existir una felicidad egoísta. Así que es lo más importante que he descubierto desde que hablé contigo hace seis años y por eso, me he dedicado los últimos cinco años a hacer un proyecto de investigación sobre altruismo”. El proyecto culminó en un libro que fue publicado en Francia el pasado octubre con gran éxito. Estará en español a principios del año que entra. “Son 800 páginas de altruismo y mucha ciencia”.

La charla con El hombre más feliz del mundo se centró entonces en el altruismo. Concepto que me parece fundamental y compartiré con ustedes la semana que entra.

 

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