Neteando con Fernanda

Dos pederastas: Silvestre y Stephan

Dos hombres cometieron abuso sexual contra menores. Uno en Halland, Suecia, el otro en la sierra norte de Oaxaca. El primero está sentenciado, el otro en proceso. Ambos delincuentes cometieron el mismo delito y causaron graves daños. El señor Johansson era el presidente de la ONG RFSL Halland, que defiende derechos de los homosexuales, y Gerardo Silvestre, un sacerdote. Conocí la historia del primero por internet, en un link de Twitter a la página InfoVaticana. Buscando entender el caso, pedí ayuda a mi amigo Sergio Peña con la traducción del texto en sueco y ésta arrojó que, efectivamente, el ex presidente de la RFSL Halland fue acusado y condenado por abuso sexual y otros delitos. La historia de Gerardo Silvestre la conocí por el documental que lleva su nombre, Silvestre, pederastia clerical en Oaxaca, que realizó la agencia Bengala, y que se estrena en estos días, cuya investigación fue realizada por mi amigo Diego Enrique Osorno. El documental, producido por Cristina Sada, bajo la dirección de Santiago Mohar Volkow, narra los abusos del sacerdote perpetrados en contra de niños indígenas y la complicidad de ciertos miembros de la Iglesia católica. 

A Diego lo mueven especialmente los asuntos relacionados con niños. En este caso lo que le llamó la atención fueron los atentados y amenazas que habían sufrido los sacerdotes que denunciaron el crimen. Diego considera que el caso es revelador por varios motivos: primero, por la cantidad de víctimas: “Hubo 40 señalamientos de 2006 a 2011 —me dijo—, aunque solo tres tuvieron la fuerza para seguir adelante con el proceso. Las víctimas pertenecían, en su mayoría, a comunidades indígenas, alejadas, en las que además hay una visión distinta de qué podemos tener en la ciudad. Nosotros somos más individualistas, ellos tienen un mayor sentido comunitario. Entonces lo que le haces a un niño, se lo haces a un pueblo entero y el daño que tienen es tremendo”. 

Diego comenta que otro de los puntos extraordinarios de este caso es que —a diferencia de la mayoría de las denuncias contra curas pederastas, que provienen de las víctimas o de miembros de la comunidad— en éste caso fueron varios sacerdotes, entre ellos el párroco Manuel Arias, quienes denunciaron el tema. “Los sacerdotes, antes de ir a la autoridad, denuncian lo que ocurre en la arquidiócesis de Oaxaca. El arzobispo ignora el caso y entonces ellos lo llevan al Vaticano, el cual ordena una investigación y lo exonera. Ahí están las pruebas en el documental, dicen que no pasó nada, que son infundios, etcétera. 

“Finalmente, otro punto interesante del caso es que fue una fiscalía especial, integrada únicamente por mujeres, la que investiga el caso y logra la consignación que es histórica. Desgraciadamente en México, no hay muchas consignaciones contra sacerdotes pederastas. El problema es que está en un penal, pero no han dictado sentencia. Está la preocupación de que pueda quedar en libertad en este mes y que este esfuerzo que hizo un grupo de mujeres sea en vano. ¿Por qué en este mes? Porque hay cambio de gobierno en Oaxaca y son periodos en los que este tipo de acuerdos de la Iglesia católica con el poder suceden.

“Algo que dice Alberto Athié en el documental es que la pederastia no solo ocurre en la Iglesia, también pasa en la familia, las escuelas, en muchos lugares, desgraciadamente es un problema humano. El problema es que la Iglesia, sistemáticamente, encubre estos casos. Cuando hay una denuncia en lugar de investigar, en lugar de en esclarecer, pareciera que hay todo un afán por encubrir. El documental es una prueba contundente de cómo funciona, no solo en la Iglesia de Oaxaca, porque llegó hasta el Vaticano”.

La pederastia ocurre en todas partes. Johansson dañó a su comunidad. La ONG donde trabajaba tiene más de 65 años luchando por los derechos de los homosexuales en Suecia, sin duda un duro golpe para ellos, pero no hubo intentos de encubrirlo o disculparlo. Una gran diferencia, como notó Sergio Peña, es que: “un criminal sexual se infiltra en la RFSL y se las ve con la justicia. En México, un criminal sexual que se infiltra en la Iglesia es normalmente protegido por la cúpula”.

La pederastia causa daño y duele. No se limita a la Iglesia católica; sin embargo, lo inadmisible en el caso de Silvestre es que sean los victimarios quienes son protegidos por la Iglesia y no las víctimas.

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