Neteando con Fernanda

Retirarse

Conocí a Dim Geefay durante mis vacaciones, en mi querido Tulum, Quintana Roo. Dim es una mujer tailandesa de más de 60 años que cocina con gran maestría en el hotel Magazzine. Dim participó por varios años en un programa de cocina tailandesa preparando, junto a su hija, platillos frente a la cámara y hablando de la cultura de su país. (Dim tiene ahora un blog con recetas de cocina http://www.thaifoodtonight.com/thaifoodtonight/index.htm que es visita obligada para los aventureros culinarios o los amantes de la cocina Thai).

Mientras alabábamos sus platillos, comentó que después de vivir muchos años en Los Ángeles, junto a su marido, les ofrecieron mudarse a Tulum para atender el restaurante del hotel. Ellos habían hablado durante mucho tiempo acerca de retirarse en México, pero no sabían en qué parte del país. Trabajar en ese paradisiaco lugar parecía una buena opción, así que aceptaron la oferta.

“En México no pensamos mucho sobre el retiro”, comentó uno de mis amigos cuando Dim se retiró de la mesa. Tiene razón, la cultura del retiro no es algo cotidiano en México como lo es —por ejemplo— en Estados Unidos. Sabemos que eventualmente todos llegaremos a esa edad y tendremos que tomar decisiones, pero a diferencia de los habitantes de nuestro país vecino, que tienen muy claro que al cumplir 60 o 65 años cambiarán su estilo de vida  para viajar, cocinar y vivir tranquilamente en un lugar con buen clima, para nosotros es algo más lejano. 

Camino a mi trabajo vi en un parabús un anuncio de una Afore que decía algo así como: “Puedes elegir disfrutar la vida cuando dejes de trabajar o no”. Entiendo el sentido en que lo dice. Es difícil, sin duda, disfrutar la vida sin tener la tranquilidad de una pensión o ahorros; sin embargo, no creo que haya que esperar hasta el retiro para elegir disfrutar la vida.

Entre las ideas que más dolor nos causan está la de que tenemos que esperar a que algo suceda para ser felices. Por ejemplo: “Voy a ser feliz cuando tenga una casa propia”. Sí, seguramente estarás más tranquilo con ella, pero el no tener esa casa propia no debe ser un impedimento para disfrutar la vida ahora y tampoco es garantía para la felicidad. Mi amigo Jorge Escamilla dice que lo que nos impide ser felices son nuestras creencias acerca de cómo deben ser las cosas, para que podamos etiquetarlas de eventos felices y disfrutables. Si estos requisitos no se cumplen, (y no tenemos el cuerpo que pensamos que es perfecto, el trabajo exitoso, una pareja, hijos, etc.) entonces no podemos disfrutar la vida.

El revertir esta condena a la infelicidad depende únicamente de nosotros. Si nos aferramos a creer que no podemos ser felices hasta que “ese algo” suceda, nos quedaremos en ese infierno hasta que decidamos salir de ahí y sacudirnos esa creencia para ver que es posible ser feliz ahora sin ese trabajo, éxito o pareja.

Uno de los peores errores que podemos cometer es pensar que estamos en un compás de espera y que no podemos disfrutar la vida en lo que sucede lo que deseamos. Es posible disfrutar hoy, y también cuando nos retiremos, si así lo elegimos y actuamos en consecuencia.

Conocemos la fábula de La hormiga y la cigarra y no queremos interpretar el papel de cigarra. Pensamos que somos eternos y que nuestras acciones no tienen consecuencias. Pero a estas alturas del partido ya deberíamos saber que la primavera no es eterna y que la vida te pasa factura por cada elección que tomas. Es importante informarse y pensar en el retiro, sin duda, tanto en la parte económica como en la forma que queremos vivirlo, pero no podemos dejar de ver el presente por concentrarnos en el futuro. Mis padres pasan de 65 y ambos trabajan. Jamás les he escuchado mencionar la palabra retiro. Los dos son felices trabajando en lo que hacen y no hay razón para que dejen de hacerlo.

Es tan importante sacudirnos las creencias que nos impiden disfrutar la vida, ahorrar, informarnos sobre las Afores y planes de retiro. Si existen limitaciones económicas y circunstanciales, quizá no podemos viajar a lugares lejanos, pero sí podemos visitar un monumento o museo que no conozcamos en nuestra ciudad. No debemos esperar a retirarnos para aprender a cocinar, pintar, cantar, o leer los libros que nos gustan.

Tenemos que aprender a balancear nuestra idea del futuro con las acciones del presente. No podemos postergar el pensar en el retiro; sin embargo, es importante cuestionar lo que hacemos y queremos hacer todos los días. Dim adoraba su cultura y su cocina, siempre lo hizo y ahora que se retiró, no ha dejado de hacerlo, sino que lo hace en el paraíso. Para mí es un buen ejemplo de retiro.

 

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