Neteando con Fernanda

Pesebre vs trineo

“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres de buena voluntad en quienes él se complace".

Lucas 2:14


Hace unos días, en la FIL de Guadalajara, escuchaba a Arturo Pérez Reverte hablar de la importancia de apostar por la cultura y la educación, ya que sin ideología, una lucha sería solo por el odio y la revancha, no por un cambio positivo. Siempre he pensado que es importante entender el significado de las cosas, a fin de que los rituales no sean automáticos y sin sentimiento.

De acuerdo con la RAE la palabra Navidad quiere decir natividad de nuestro señor Jesucristo. Aunque a la Academia se le olvidó mencionar que a últimas fechas es también sinónimo de Santa Clos, elfos, renos, Polo Norte y, por supuesto, regalos. Quienes me conocen saben que soy un poco grinch y que no soporto al gordo con el traje rojo, sus renos, ni a su señora esposa Mrs. Claus o Clos. Me parecen una oda al consumismo sin sentido; sin embargo, a pesar de mi aparente grinchez, me gusta festejar la Natividad. Adoro las posadas tradicionales con su piñata de estrella, los nacimientos y desear paz a los hombres de buena voluntad (y a los de no tanta también). En estas épocas turbulentas, un mensaje de paz como el de Jesús me parece no solo hermoso y positivo, sino necesario.

De un tiempo a la fecha, el hablar de Jesús en Navidad parece ser una mala idea. Me comentaba con una amiga estadunidense que en su país las tarjetas ya no son de Navidad, en especial si es una empresa las que las manda. El hablar de Navidad ofendería a las personas que no son cristianas y no la festejan, se sentirían discriminadas. Por eso, los mensajes deben ser “neutros”, algo así como felicitaciones por el Año Nuevo o la “temporada”. De hecho, les llaman Season Cards o tarjetas de temporada, nada de Chrismas Cards.

La idea de festejar la Navidad es celebrar el nacimiento de Cristo que, para quienes creen en él, es un ser de luz y de paz. Por ello, nos llenamos de amor y buenos deseos. Inspira a realizar actos de generosidad y decirle a nuestros seres queridos qué tan importantes son para nosotros. La “temporada” es una época del año y es un tanto absurdo felicitar por ello. De hecho, no recuerdo haber recibido una felicitación de “temporada” en  verano, primavera u otoño.

Discriminar significa dar un trato diferente. A mí no me molesta que me envíen un mensaje por el año nuevo chino o judío, aunque no sea ninguna de las dos. Por el contrario, me agrada, creo que podemos aprender mucho de otras tradiciones y festividades. Quizá por eso me parece difícil entender que alguien se pueda ofender porque quiero felicitarlo por la Navidad y desearle cosas positivas inspiradas en el nacimiento de Jesús. Compartir una creencia es muy diferente a imponerla. Por ejemplo, hace un par de semanas los estadunidenses celebraron Thanksgiving Day, o Día de Acción de Gracias. Festividad que admiro y respeto, ya que considero indispensable la gratitud y celebro que haya un día para ello, aunque no sea yo estadunidense ni descendiente del May Flower.

Hace tiempo visité una casa que estaba decorada de arriba a abajo de Navidad. Las paredes se forraron de fieltro, para simular nieve, había renos por montones, un Santa Clós tamaño natural, pinos, elfos, y lo que se les ocurra. Bueno, hasta el papel del baño tenía esferitas. Después de dar el obligado recorrido por la casa, cuando pregunté dónde estaba el nacimiento, la dueña me respondió: “Uy, este año no puse. ¿Tú crees? ”. Sí. Claro que lo puedo creer. Cada vez es más frecuente que para muchos la decoración “navideña” sea sinónimo de paisajes nevados en vez de motivos religiosos. Seamos sinceros, en los comercios es mucho más fácil encontrar un Santa Clos en su trineo, que un pesebre. Quizá sea un tema meramente semántico, pero entonces no debió decir que su casa forrada de fieltro estaba decorada de Navidad, sino de “temporada”. Y de temporada en un país nórdico, ya que aquí rara vez neva y no tenemos renos.

Si ser políticamente correcto implica el tener rituales huecos para evitar a ofender a otros, prefiero no ser parte de ello. Creo que es un error el eliminar la natividad de las tarjetas y el nacimiento de los hogares.

Tienen un sentido de paz, unión, generosidad que hay que tener presentes. Es ese el sentido de la Navidad no de una “temporada”. Si reciben algún día una tarjeta de Navidad de mi parte, tengan por seguro que tendrá un pesebre, estrella y pastores. Si los abrazo, les desearé una feliz Navidad con todo lo que eso conlleva; no esperen un “saludo de temporada”. Si vamos a poner a competir lo que representa el pesebre contra el trineo, señores yo me quedo con el pesebre.


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