Neteando con Fernanda

Noticias disfrazadas con piel de oveja

La información falsa circula por internet hace tiempo. Recuerdo hace muchísimos años —cuando todavía no teníamos redes sociales— me llegó un correo electrónico sobre unos gatos que estaban en botellas de cristal para un “experimento”.  Indignada, escribí mails a los presuntos responsables y difundí la información en un correo masivo. Diez minutos después, para mí vergüenza, tres personas me respondieron que la información era falsa (un hoax, le llaman) y me enviaron la página en dónde detallaban este tipo de mentiras. Después de aquella ocasión he seguido recibiendo información falsa. Recordarán el correo con el poema La Marioneta atribuido a Gabriel García Márquez cuyo verdadero autor es Johnny Welch, El Mofles; cada 27 agosto aparece en las redes y WhatsApp noticias de que Marte estará más cerca que nunca de la Tierra. Cosa que efectivamente sucedió en esa fecha, pero en 2003.

Sin duda, todos nos hemos topado con información falsa en las redes y probablemente la hayamos difundido sin verificar su autenticidad, como los “toque de queda” en ciertos estados o anuncios de “decesos” —como los de Chabelo, Cher o Silvia Pinal— que mueren en redes sociales con relativa frecuencia.

Cada vez con mayor fuerza, las redes sociales cobran un lugar preponderante en la forma en la que nos informamos. La campaña presidencial para obtener la presidencia en Estados Unidos generó mucho interés en todo el mundo; ésta fue, sin duda, diferente, en la que (entre muchas otras cosas) la información falsa circuló en redes sociales como moneda de cambio. Presentada como información verídica circularon atrocidades como la supuesta muerte de la mujer que investigaba a la Fundación Clinton o un reportaje del Denver Guardian (publicación inexistente) que manifestaba que la persona que filtró los correos de Hillary Clinton había sido encontrada sin vida. Estas notas falsas no solo se creyeron por quienes las leyeron sino que fueron ampliamente difundidas.

Pasadas las elecciones las críticas no se hicieron esperar. Miles de personas se quejaron del sistema de Facebook porque da prioridad a las noticias con más visitas sin verificar su autenticidad. Mark Zuckerberg negó que su sistema de entrega de noticias haya favorecido a Trump; sin embargo, un artículo titulado “Harsh truths about fake news for Facebook, Google and Twitter”, publicado el 21 de noviembre en el Financial Times habla sobre la necesidad de que las redes tomen responsabilidad en su carácter de editores y en la difusión de noticias. Críticos de éstas —de acuerdo con el mencionado artículo— determinaron que las redes sociales habían contribuido a la división y polarización del electorado, que encontró en esa falsa información un “fundamento” para los perjuicios y sospechas infundadas que albergaba. De acuerdo con John Borthwick, un inversionista en temas de tecnología, es tiempo de abordar este problema ya que las redes y demás plataformas digitales son centrales para la democracia. 

Desde luego que se requiere tratar este problema a fondo. Como usuarios de las redes debemos aceptar nuestra responsabilidad sobre la información que compartimos. No podemos ignorar que son un vehículo para fomentar el discurso de odio y la violencia. Por ello, no podemos dejarnos engañar, ni circular mentiras. Sus consecuencias son graves. Además de utilizar el sentido común, hay varios tips que nos permiten identificar las noticias falsas: los titulares tratan de atraer la atención por medio del morbo; generalmente son anónimas, no citan fuentes y en la mayoría de los casos no tienen fecha o están redactadas de un modo atemporal.

Antes de compartir información con estas características, debemos tomarnos un momento para verificar que tenga un fundamento, puede parecer engorroso, pero es lo único que podemos hacer para quitar algo de la mugre e inmundicia del mundo virtual que tiene efectos muy reales.

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