Neteando con Fernanda

Necesito un héroe

A menudo los héroes son desconocidos.

Benjamin Disraeli

 

A pesar de que no nos demos cuenta, o no lo pensemos mucho, lo cierto es que de una decisión nuestra pueden depender muchas cosas, entre ellas, la felicidad de otros seres a quienes no conocemos. Para miles de personas poder apreciar una puesta de sol, caminar por un parque, probar un helado, mirar a los ojos de la persona a quien aman, reír con sus amigos, ver crecer a sus hijos, seguir trabajando o estudiando, depende de la decisión de otros, ya que para seguir con vida necesitan un trasplante.

En nuestro país más de 19 mil personas esperan uno. Desafortunadamente, debido a que no tenemos una sólida cultura de donación de órganos sus posibilidades de sobrevivir son peores en México que en otros países donde hay una mayor tradición, como España o Estados Unidos. Más que un problema de generosidad —de hecho, yo creo que los mexicanos somos un pueblo generoso—, es una cuestión de información o, para ser más precisos, falta de la misma. Muchos de nuestros miedos o limitaciones se deben a ello. Cuando nos informamos sobre la donación y su trascendencia entendemos su importancia. También es cierto que, a pesar de que es lo único seguro que tenemos, la muerte es algo en lo que no nos gusta pensar. No sabemos cómo es, qué se siente o qué pasa. Quizá por eso evadimos pensar en temas relacionados con la muerte: como ahorrar dinero para el funeral, el testamento o la donación de órganos.

Pensemos al revés. Más que tener miedo o evadir lo inevitable, podemos pensar que tenemos la capacidad de ser héroes cuando nuestra vida termine. Que de ese pequeño esfuerzo que hagamos ahora, de esa voluntad de donar, podemos ser unos verdaderos héroes salvando la vida de otros. Y no solo de ellos: de sus familias, sus amigos, sus alumnos, hijos, etc. No sabemos si nuestro acto salvará la vida de una madre o un estudiante, a un hombre o una mujer; lo que es seguro es que la existencia de esa persona es importante para muchos otros.

¿Qué se requiere para ser un héroe por la vida? No mucho, informarnos (eso derribará miedos), comunicar esa decisión a nuestros familiares y pedirles que nos apoyen en nuestra decisión. En la página heroesporlavida.org hay mucha información de primera. Aquí comparto lo que aprendí.

Nunca se es demasiado joven o viejo para donar un órgano después de que fallecemos. La donación de órganos no depende de la edad sino del estado en que se encuentra el órgano. Así que, a diferencia de las tiras cómicas en las que los súper héroes son eternamente jóvenes, en la vida real podemos ser héroes aunque hayan pasado varias décadas desde que obtuvimos nuestra credencial de elector.

Una preocupación común es que si tienes un accidente y tienes una credencial de donador de órganos, los paramédicos no se van a esforzar en salvar tu vida. Eso es un error, ya que siempre la prioridad de los médicos es salvar la vida, no buscar credenciales. Y por otra parte, para que se pueda dar la donación de órganos tiene que haber muerte cerebral y estar en terapia intensiva. Si los paramédicos te dejaran morir en el accidente no serviría para que tus órganos puedan donarse.

¿Qué es muerte cerebral? Muerte cerebral es diferente del coma o de estar inconsciente. Si hay muerte cerebral ya no hay posibilidad de recuperación, mientras que en un coma el cerebro sigue vivo.  Todavía funciona, aunque sea a un nivel muy bajo. En la muerte encefálica el cerebro no tiene actividad, no fluye sangre ni oxígeno a éste, las pupilas no responden al estímulo, no hay reacción al dolor y el paciente es incapaz de respirar sin asistencia médica.

Por otra parte, si temes que el cuerpo se desfigure por la donación, es importante que sepas que los órganos se extraen mediante un procedimiento quirúrgico que no altera el aspecto externo del cuerpo. Los médicos que realizan la toma de órganos y tejidos son cuidadosos, el cuerpo no se desfigura pues es tratado con dignidad y profundo respeto. Donar tus órganos es, además, un acto de amor y de profunda espiritualidad. Las principales religiones se han pronunciado a favor de la donación de órganos y tejidos.

Un héroe es aquel que da su vida por otros. Así que infórmate, comunica tu decisión a tus familiares y pídeles su apoyo. Es importante que entiendan tus razones. Quizá al escucharte, ellos también pierdan el miedo y quieran ser héroes por la vida. Yo, por este medio, aquí comparto mi decisión de serlo.

 

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