Neteando con Fernanda

Jack, me quedo con 140

Empecé a usar Twitter en Febrero de 2008, a sugerencia de Horacio Salazar. Reconozco que me tardé en encontrarle el gusto al novedoso concepto de microblogging. De las cosas que más me molestaban era el arbitrario límite a los mensajes: 140 caracteres. Me parecían muy escasos para expresar una idea.

Poco a poco entendí que ese límite a los caracteres era precisamente su mejor virtud. Aprendimos a expresar nuestras ideas de forma concisa y maciza en igualdad de circunstancias porque todos contábamos con los mismos caracteres. En Twitter hay que ser directos, nada de rodeos o reflexiones eternas, dejemos eso para Facebook. Twitter modificó la idea de que las cosas tenían que ser largas para ser buenas. La literatura se adaptó al formato de ésta red social y surgieron los #microcuentos y #poetuits. Twitter nos obligó a ser más creativos, ya que al redactar los tuits para que se ajusten al límite permitido hay que buscar las palabras para que, con menos caracteres, digan más.

Para quienes lo teníamos en 2009 el Twitter empezó a ser adictivo. Recuerdo por ese tiempo haberme topado un pasillo de MILENIO a el hoy Tuit-Star @JairoCalixto y hablar de Twitter. Jairo estaba francamente sorprendido porque había alcanzado en pocas semanas 600 seguidores "¿Te imaginas todo lo que puedes hacer con esto?"; hoy Jairo tiene 120 mil seguidores. Como en todo, mientras unos no sorprendíamos por el alcance de Twiiter otros insistían en que solo era reflejo de un sector de la sociedad, que no era relevante, etc. Con el tiempo hemos visto a esos grandes críticos de Twitter tragarse sus palabras y abrir sus cuentas de Twitter.

Recuerdo, en los inicios de la red social, discusiones muy interesantes. Se hizo una forma de comunidad y se realizaron "reuniones tuiteras". Yo asistí a una con @RocíoCórdoba, quien nos invitó a su casa a una "reunión tuitera". Ahí conocí a @Aletta, @Alejou, @jacksparrington @El_Enigma, @RoyCampos, @ChivitaSiab y @FerCampo, entre otros, a quienes no veo con frecuencia, pero de cuyas vidas sigo enterándome por Twitter. De esa época salió un proyecto donde tuve la suerte de conocer a María de las Heras y alguna vez participé en retos tuiteros en los que tenías que generar el mayor número de tuits posibles sobre un tema en una hora. Varios tuvimos que confesar nuestra adicción al Twitter y hacer un firme propósito de no revisar la cuenta 100 veces al día.

Si bien es cierto que Twitter ha cambiado y ha dejado de ser esa chorcha en donde se contaban chistes, se compartían insomnios y se aprendía mucho, sigue siendo un gran medio de información y una plataforma única para expresar nuestras ideas y realizar denuncias. Entiendo que Jack Dorsey, su director, quiera cambiar de acuerdo a las necesidades y gustos de sus usuarios; sin embargo, es ir contra uno de los dos elementos que lo distinguen de otras redes sociales: su brevedad y la falta de reciprocidad.

Aunque a todos nos guste tener seguidores —para qué negarlo– lo verdaderamente interesante es que tú decides a quién seguir y no necesitas (salvo en las cuentas protegidas) su permiso. Puedes enterarte de lo que dice @POTUS, @Maddona, el espíritu de Borges o Oscar Wilde. Puedes decidir seguir a todos los medios de comunicación o ignorarlos. Cada TL es diferente a la medida de su dueño y las lecturas —oh bendición— son breves. Si bien el texto se limita a unas cuantas palabras, si se necesita ampliar la información, pueden ir acompañadas de links o imágenes. Tal y como hizo el propio Dorsey cuando compartió que exploraba la posibilidad de aumentar el límite de caracteres a su famosa red.

La brevedad de Twitter es, además, una barrera importante contra la amargura y el resentimiento. Desafortunadamente en Twitter pululan quienes no tienen otra cosa que hacer que destilar veneno y es maravilloso que éste se vea limitado a 140 caracteres (independientemente de que tengamos la opción de bloquear a quien, además, no tiene nada mejor que hacer en su vida que insultar a otros).

Dentro de un mes voy a cumplir ocho años como usuaria de Twiiter. Sigo en esta red por esa brevedad. El poder limitar los caracteres en una discusión nos evita escribir y leer muchas tonterías y eso es invaluable. No creo que lo siga haciendo si pierde esa cualidad. Esperemos que @Jack comprenda que si algo bueno es breve, es doblemente bueno y no destruya una de las más brillantes formas de comunicación del siglo XXI.

Buen domingo a todos.

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