Neteando con Fernanda

Enfermo e inalcanzable

Página tras página su desazón crece. Mujeres bellísimas, ultrajóvenes, con piel perfecta, la hacen sentir mal. ¡Todo un año sin probar pan y tortilla, matándome en el gimnasio y todavía no logro verme como ellas. ¿Cambiaré de nutriólogo?, se pregunta una mujer que se siente "fea", "gorda" y "vieja" a pesar de ser joven, guapa y delgada. En vez de ser un medio de información sobre las tendencias en moda, hojear una revista se ha convertido en un instrumento de tortura.

No está sola, de hecho, la mayoría de las mujeres se siente mal cuando ven una revista. Las imágenes de mujeres ultradelgadas y embellecidas con photoshop no son lo idóneo para subir la autoestima. En las revistas no existen imperfecciones, poros, puntos negros, arrugas, canas o lonjas. La idea de curvas es más bien una recta; las modelos son cada vez más delgadas.

Hemos desarrollado un absurdo concepto de delgadez extrema como sinónimo de belleza, al grado de llegar a mujeres irreales e inalcanzables para la mayoría. La invasión de estos modelos en anuncios, espectaculares, revistas, etc. las hace que, desde temprana edad, traten de ajustarse a este modelo y al no poder alcanzarlo empiecen a odiar su cuerpo.

Hace unas semanas acudí, por invitación de Ara Aizpuru, directora de la Fundación Ellen West, a un foro realizado en el Senado para hacer conciencia sobre los desórdenes alimenticios e incidir en políticas públicas. Es un hecho que el número de personas —en su mayoría mujeres, aunque también incrementó en hombres— que padecen trastornos alimenticios va en aumento. A pesar de que no hay cifras oficiales, expertos consideran que 15 por ciento de la población podría sufrir este trastorno. Es urgente hacer algo. De acuerdo a datos de la Fundación Ellen West, hasta hace unos años el cuerpo de las modelos estaba aproximadamente 8 por ciento por debajo del peso natural de la mujer; ahora está 23 por ciento. Cada vez es más difícil alcanzar ese "ideal" de belleza ultradelgada.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un adulto con un índice de masa muscular menor a 18 padece desnutrición. A pesar de ello se calcula que las modelos de las pasarelas están bajo ese límite llegando a índices de severa desnutrición. Nuestro concepto de belleza no solo es inalcanzable sino poco saludable.

Voces alrededor del mundo se han manifestado al ver modelos cada vez más delgadas en pasarelas y anuncios; sin embargo, el mundo de la moda poco ha hecho al respecto. En Reino Unido, la miembro del Parlamento Caroline Nolkes está en una cruzada porque existan modelos más saludables. Su campaña (de acuerdo con un artículo de Tracy McVeigh publicado por el periódico The Guardian) le ha ocasionado críticas, acusaciones de ser una apologista de la gordura, quejas de agencias de modelos y desaires de la ex integrante de las Spice Girls Victoria Beckham (sí, la misma que confesó orgullosa hace un tiempo que jamás había leído un libro). De acuerdo con el citado artículo, Caroline Nokes está encontrando cada vez más apoyo debido al aumento de los problemas de salud entre los jóvenes así como en la presión de que la imagen corporal está derivando en el aumento de acoso o bullying cibernético.

Caroline Nolkes se pregunta, al igual que nos cuestionamos muchas otras alrededor del mundo ¿Por qué una mujer talla seis es muy "grande" para modelar ropa cuando el promedio en su país es talla 16?

Su pregunta da en el clavo. ¿Por qué deformamos nuestro concepto belleza hasta el punto de que es prácticamente inalcanzable?¿Cómo llegamos al punto de permitir que en la pasarela sigan desfilando mujeres enfermas y además sean un ideal de belleza? ¿Porqué una mujer no saludable es el "modelo a seguir"? ¿Por qué no hacemos algo en serio para que las cosas cambien?

La Fundación Ellen West expuso en el foro varias formas para combatir este problema de salud, entre los que destacan generar conciencia en la sociedad mexicana de los trastornos alimenticios, informar que éstos son un problema de salud pública y que pueden ser curables si se atienden a tiempo, regular la venta de productos "maravilla" para bajar de peso o quemar grasas, así como de los complementos alimenticios.

Si bien es cierto que este tipo de trastornos han aumentado, afortunadamente hay quienes se preocupan por el tema. Si lo analizamos es absurdo que nuestro concepto de belleza sea enfermo e inalcanzable. Hagamos algo para que las cosas cambien.

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